El profesor Orlando Pineda, presidente de la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador, se declaró "terco y apasionado" por la educación y la alfabetización en Nicaragua. Su vida está llena de historias y testimonios que dan cuenta de las victorias alcanzadas por la Revolución Sandinista en el ámbito de la educación.

En el programa Revista En Vivo, el profesor Pineda, recordó la epopeya de la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA) y contó relatos sobre la participación suya y del pueblo en el afán de salir de la oscuridad de la ignorancia hacia la claridad del conocimiento.

Respondiendo al legado de los héroes y mártires

“Bernardino Díaz Ochoa era un amante de que este pueblo fuera letrado, como campesino que era entendía bien que no se podía sacar de la pobreza a Nicaragua, si no era a través de las letras, no solamente de saber leer, sino que de aprender, tener su primeria y secundaria, etcétera, quien pudiera... Por otro lado tenes a German Pomares, que es un amante de la educación, de la alfabetización, porque su idea era que León y Chinandega supieran leer para que no siguieran siendo explotados por las bananeras. Pero usted, tiene también a Sandino. Sandino hace llegar un mensaje al Obispo Moravo, que se ubicaba en Bluefields, porque los moravos son los primeros que llegaron a alfabetizar al río Coco, para que aprendieran a leer la Biblia. Entonces, Sandino se comunicó con el obispo y llegan a la propia iglesia morava de San Carlos, Río Coco. Y le dice -Obispo tenemos que alfabetizar a todos estos indígenas miskitos porque todas estas praderas, todos estos remansos del río Coco son productivos... todos estos territorios vamos a lograr que sean productivos para sacar a Nicaragua de la pobreza-. Sandino estaba hablando de la alfabetización. Y Carlos, todos sabemos que era un amante de la alfabetización”, relató Pineda al responder a la pregunta sobre dónde viene su fuerte compromiso con la alfabetización.

“Todos los los revolucionarios somos enamorados de que los pueblos aprendan a leer para que puedan quitarse la venda de los ojos”, agregó el profesor.

“Entonces basado en ese pensamiento de nuestros revolucionarios, de nuestros héroes y mártires, al perder las elecciones, ¿Qué hubiese pasado con ese compromiso de nuestros héroes?. Entonces, tuvimos que levantar, al perder las elecciones sabíamos perfectamente que el capitalismo jamás se va a preocupar por la educación popular. Más bien la pedagogía capitalista va a querer explotar la pedagogía popular, entonces levantamos el 26 de febrero, un día después de las elecciones levantamos la bandera roja y negra y dijimos vamos a luchar desde abajo para que este pueblo siga siendo alfabetizado, entendiendo que como Asociación Carlos Fonseca Amador no ibamos a ser tanto, pero podíamos criticar al doctor Alemán, podíamos criticar a Bolaños, podíamos criticar a doña Violeta, y así fue cada vez que no hacían nada, nosotros criticábamos fuertemente”, agregó.

Recordó cuando el gobierno del expresidente Bolaños impedía el ingreso al país de varios containers que traían televisores, VHS y cartillas para el programa de alfabetización, que fueron donados por el Gobierno de Cuba.

“Es catastrófico no querer que la gente aprenda a leer, querer que la gente siga poniendo el dedo gordo manchado. Eso es indigno. Hay hombres y mujeres en esta patria que no vamos a permitir eso”, dijo con firmeza.

El profesor Pineda explicó que, “tenemos que siempre decir esas cosas, porque los sucesos de ayer son historia de hoy. Esa historia hay que mantenerla viva porque si no la decimos parece ser que aquí todo estuvo bueno. (Fueron) 16 años pero muy difíciles no solamente económica, muy difíciles en todos los aspectos, los bloqueos que recibimos”.

La Gran Cruzada Nacional de Alfabetización

Sobre la gran Cruzada Nacional de Alfabetización, el profesor Pineda, recordó que el principal objetivo que se cumplió fue la reducción del nivel de analfabetismo del pueblo nicaragüense.

“Bajamos el analfabetismo de un 64% a un 12.9, pero claro nosotros si hubiéramos estado en paz, nosotros lo bajamos en 5 años de ese 12 a menos del 5%, como lo exige la Unesco para declarar una patria libre de analfabetismo tenes que tener menos del 5%. Nosotros lo hubiéramos podido hacer, pero la guerra atroz impuesta por el imperio no nos permitía”, indicó.

“¿Qué pasó? Que a medida que íbamos luchando para disminuir el analfabetismo en algunos territorios como Río San Juan, la guerra también era cruel”, recordó.

No obstante, dijo que “se hicieron grandes esfuerzos, pero es difícil y había que estar en la guerra y en la educación. Sin embargo, en muchos departamentos logramos grandes frutos educativos. En el año 87 Nicaragua vuelve a conseguir el premio Nadezhda Krúpskaya que la Unesco le da a todos los países u organismos que han hecho grandes logros en el campo de la educación. Entonces, Nicaragua lo tiene dos veces por la gran Cruzada Nacional de Alfabetización en 1980 y por la gran proeza que hizo la revolución en Río San Juan, logrando teñir toditas las montañas llenas de escuelas de primaria, secundaria, preescolar, la escuela de agricultura y ganadería, la normal (...) entonces, Nicaragua gracias a su esfuerzo recibió mucho apoyo también en ese tiempo también de Alemania y entonces juntos con todos los países que nos amaban por nuestra Revolución y por la alfabetización que habíamos montado, íbamos construyendo, a pesar de grandes momentos difíciles de la guerra”.

El método Yo, Sí Puedo

El profesor Orlando Pineda también se refirió al método de alfabetización Yo, sí puedo, y dijo que este en Nicaragua constituyó una segunda Cruzada Nacional de Alfabetización.

“Los jovencitos de 16, 17, 18 años que estaban en la universidad, secundaria, se enamoraron del Yo sí puedo y fueron a todo el país alfabetizando barrios, valles y caseríos... El yo sí puedo trajo a nicaragua una segunda cruzada nacional de alfabetizacion”, valoró Pineda.

Recordó que se inició con 176 puntos de pilotaje, cada punto integrado por 10 a 12 personas y en el año 2006, “en mera campaña, el Yo sí puedo está agarrando auge”. En la primera etapa 50 municipios sandinistas abrieron sus puertas y después más municipios se sumaron.

“Aunque sabían que nosotros éramos sandinistas, no los detuvo a esos alcaldes liberales, yatamas, de la resistencia, y se unieron al Yo sí puedo. Entendieron los alcaldes que hay que alfabetizar a sus pueblos, apartaron la parte ideológica y se unieron a nosotros”, rememoró.