La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua enalteció a las familias de esta Patria bendita, de la Patria linda, soberana, de la Patria de fe, de comunidad, de valores, de ideales, de la Patria de bien, de concordia, de verdades verdaderas, recalcando los ideales de justicia y paz.

Además hizo énfasis en cómo nuestra historia es abundante en ejemplo de cómo hemos avanzado siempre proclamando paz y siempre exigiendo justicia, respeto a esta Nicaragua.

Dio lectura también carta escrita por el General de Hombres y Mujeres Libres el 4 de octubre de 1929, valioso documento histórico que dignifica la figura del General Benjamín Zeledón.

La Compañera hizo referencia a la Biblia y a nuestro gran poeta Rubén Darío:

Con címbalo sonoro
a Dios daba sus loas. Y forma su santo coro
de Fé, Esperanza y Solidaridad:
Trompetas de plata dicen sus ideales,
y su órgano vibrante tenía dos pedales,
y eran el Bien y la Verdad.

Trompetas de plata claman el triunfo ahora,
Trompetas de plata de heraldos de la aurora
bajo los verdes mirtos, o bajos los cipreses
canta hoy tan sacra luz.

“Sagradas luces son las que vemos en este cielo azul, blanco y azul
como nuestra bandera que nunca será mancillada por nadie
por nadie, ni por ajenos, ni por vende patrias. ¡Nunca más!
Respeto, respeto, respeto”, resaltó.

Juntos en una linda tarde

Destacó que “fue linda la tarde de ayer, esperábamos el cordonazo y en muchos lugares llovió, pero nos reunimos, nos reunimos y estuvimos juntos celebrando octubre victorioso con todos los avances, con todas las esperanzas triunfantes, con todas las verdades, con toda la belleza de este pueblo bueno de Dios, aquí donde todo es luz que resalta con vuelos en libertad, dignidad, fraternidad, libertad como destino permanente, concordia como destino permanente”.

“Vuelo soberano, soberanía en mi tierra, que se escribe con letras grandes, que se escribe todos los días con inmensas imborrables letras, que se ha escrito en esta Patria de todos, no con tinta, sino con sangre, a lo largo de nuestra historia”.

“Por eso todo el tiempo ratificamos en nombre de todas y todos los nicaragüenses que han dado por la Patria la vida, soñando en esta Patria que hoy tenemos, libre de discriminación, libre de exclusión y sobre todo libre de odio porque aquí con odio ni pudieron, ni podrán”.

“Nosotros, como dijo el más grande héroe de Las Segovias, no discutimos nuestra soberanía, solo la defendemos porque aquí ya nadie quiere injerencia de extranjeros”.

“Soberanía en mi tierra, somos, somos nicaragüense por Gracia de Dios. Somos dignos, creemos y vivimos en soberanía”.

La Compañera Rosario destacó que “anoche precisamente estábamos releyendo la magnifica carta de nuestro General de Hombre y Mujeres Libres, jefe de ese Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, que el mundo entero conoció y admiró cuando el 4 de octubre de 1929 desde México rindió emocionado y respetuoso homenaje al héroe nacional Benjamín Zeledón:

Octavo de lucha antiimperialista, dijo nuestro General el 4 de octubre de 1929.

Mucho se ha escrito con relación al origen de la intervención norteamericana en mi patria, pero cuanto más se escribe más se hace necesario mencionar fechas históricas como la del 4 de octubre de 1912, en que inicia en los círculos políticos de Nicaragua el proyecto para la celebración del escandaloso Tratado Chamorro-Bryan.

“Los mismos apellidos de siempre, los traidores entre hilos, sogas de la historia”, comentó.

Continúa su lectura la Compañera Rosario:

Los rumores acerca de ese proyecto produjeron en aquel pueblo fuerte inconformidad y surgió una sangrienta revolución contra el vende-patria Adolfo Díaz, en aquel entonces Presidente de Nicaragua e instrumento de la piratería yanqui.

“Que historia la nuestra”, reflexionó.

Dicha revolución dio principio en Managua, el 28 de julio de 1912 y terminó el 4 de octubre del mismo año con la muerte de nuestro héroe máximo General Benjamín Zeledón, quien con un puñado de patriotas lanzó al mundo, al rugir del cañón y bajo la lluvia de metrallas, su enérgica protesta por la intromisión del Gobierno yanqui en nuestros asuntos internos.

“Palabras de nuestro General de Hombres y Mujeres libres y pasa describir nuestro pueblo Niquinohomo, y pasa a describir la ciudad de las flores, llamada así, dice él, por nuestro Rubén Darío”.

Ahí en la fortaleza de La Barranca, donde estaban atrincheradas las fuerzas del General Benjamín Zeledón contra los invasores norteamericanos y los vende-patria, siempre juntos, invasores, injerecistas, intromisores, destructores y vende- Patrias, todos iguales, encabezados por los esbirros Emiliano Chamorro y Adolfo Díaz.

Y sigue describiendo nuestro general cómo defendió, el General Benjamín Zeledón: nuestra soberanía, heroicamente contra aquella oprobiosa avalancha humana, cómo defendió, cómo está vivo su legado, el legado infinito, heroico, y Sandino le llamó Apóstol de la Libertad.

A las cinco de la tarde de ese mismo día, aquel apóstol de la libertad había muerto y en una carreta tirada por bueyes fue conducido su cadáver al pueblo de Catarina, convecino del mío, en donde hasta por hoy, bajo una lápida lamosa y semidestruida por la intemperie del tiempo se encuentran los restos de nuestro máximo héroe y gran patriota General Benjamín Zeledón.

Esto lo escribió nuestro sandino el 4 de octubre de 1929, en Mérida, Yucatán, México, dedicada a Benjamín Zeledón a quien llama Apóstol de la Libertad.

“Y bueno, ayer nos reunimos a celebrar esa identidad fuerte, fecunda, heroica, de todo nuestro pueblo y nos reunimos a vernos como familia , en solidaridad, en cariño, entendiéndonos, comunicándonos”.

“Y nos reunimos para hablar de lo que pasó, que no podemos olvidar todavía y de cómo vamos adelante porque el pueblo en Nicaragua ha querido, y ha podido dejar atrás esa explosión diabólica, el odio, la maldad, la perversión y ha podido más la reivindicación de justicia y de paz que esos terribles traumas y recuerdos, esos dolores, esos sufrimientos, bendecidos esos sufrimientos por las manos que convocaron, por las manos que estuvieron ahí decidiendo quien pasaba y quien no pasaba, quien vivía y quien no vivía”, recalcó.

“Esa es la verdad, transmitían sus orientaciones, sus directrices, esas manos, esas manos que se contaminaron, que han sido contaminadas también en muchos momentos de la historia, del odio, de la injusticia, sobre todo del abuso y del crimen”.

Recalcó que orgullosamente proclamamos nuestros ideales, nosotros el pueblo nicaragüense de justicia y paz.

“Nuestra historia es abundante en ejemplo de cómo hemos avanzado siempre proclamando paz, paz, paz, y siempre exigiendo justicia, respeto a esta Nicaragua de verdad, bendecida por el Padre y de verdad amorosa, de verdad buena, de verdad devota, de verdad fraternal y solidaria”.

“Aquí vamos adelante, lo decía nuestro Comandante, avanzando en paz, porque la paz es el tesoro, el bien más pesado".

"Reivindicamos, necesitamos, y la demostración precisamente de ese afán de transcendencia y de afirmación de la paz, son los números que que vemos en todos los estudios que se realizan, estudios que reprueban el odio y que aprueban la paz como camino”.

“Celebramos el divino poder, dice Darío, libre del cautiverio oscuro, de las sobras, porque así es nos liberamos de ese paréntesis de sombras, de maldición, de perversión, de maleficio, de odio, nos liberamos del cautiverio oscuro de la sobras”.

“Y aquí estamos trabajando duro, para continuar avanzando contra la pobreza, para continuar creando presente mejor, con trabajo, que es lo que todos queremos, trabajo, trabajo, concordia, progreso, educación, salud, progreso, vida, salud y fuerza, carretera, caminos, calles, viviendas, unidad para la prosperidad”, reiteró.

No obstante dijo que todos los triunfos son del pueblo, “y es esa fuerza que encontramos, esa alegría que sabemos, esa reivindicación de la seguridad, la justicia y la paz, que vemos confirmada más y más cada día, todo eso es triunfo nicaragüense”.

“Agradecemos al divino poder que celebramos, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, a todos nuestros santos, todas nuestras devociones, porque estamos libres del cautiverio oscuro de las sombras.”

“Y las sombras han estado en todas partes. Ya lo decía ayer el Comandante Daniel, cuando habló de cómo avasallaron autoridades legítimas, de como se propusieron imponer su golpe, imponer a los vende- patrias, imponer el saqueo, el robo desde la discordia y la humillación a un pueblo entero, esa sombras, ese cautiverio oscuro ya pasó”.

“Y así como no pudieron, cómo vamos a olvidar esas miradas, de esas manos que levantaban papeles que se hicieron a toda madre, como decimos los nicaragüenses, para exigirnos entregarles un gobierno legítimo, ¿a quienes? A ellos, al golpismo, al vendepatrismo al desamor, a la deshonra, que horror. Nunca, nunca, creo que es un trauma que ahí permanece en nuestras vidas. Esas miradas nada generosas, nada bondadosas, nada misericordiosas, esas miradas llenas de odio, de envidia, intoxicadas por venenos espirituales, nunca olvidaremos porque para vivir creando nuevos capítulos de historia como los que estamos creando ahora, libres de la oscuridad y las sobras que imponían cautiverio, no hay que olvidar lo que nos tocó vivir y cómo salimos adelante con fortaleza, con carácter, con temple y sobre todo con amor al pueblo y amor a Nicaragua”.

“Aquí vamos siempre más allá, aquí vivimos con amor y esperanza, con energías victoriosas, aquí somos una gran familia. Y todo esa oscuridad ni pudo, ni podrá, lo podemos asegurar en el nombre poderoso de Jesús, ese nombre que tanto han manoseado, ese nombre que tanto han dilapidado, porque es un nombre poderoso y dilapidan el poder cuando no lo disponen para los fines por los que Cristo vino y se sacrificó por todos nosotros, el reino de Dios en la Tierra”.

“Así vivimos compañeros, compañeras, creando con fe ese reino de buenas nuevas, de tanta esperanza y de tanto cultivar la familia, el hogar, el amor, el cariño, el respeto, ese reino en el que habitamos y nunca permitiremos, nunca, y Dios nos deberá dar vida, le pedimos vida, salud y fortaleza a todos para amar más y más a la Patria, para servir más y más a nuestro pueblo para querer en grande.”

“Abrazos compañeros de nuestro Comandante Daniel, de todos nosotros, aquí estamos trabajando en unidad para la prosperidad, con todos esos triunfos que estamos obteniendo día a día, con humildad, que son del pueblo, porque este pueblo tiene la fortaleza, tenemos la fortaleza espiritual y la fuerza para seguir venciendo. Adelante compañeros, un gran abrazo y es nuestro, de todos los nicaragüenses de buena voluntad, el porvenir”, finalizó.