La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua resaltó que esta mañana los nicaragüenses hemos despedido con amor, reconocimiento y respeto a Arnoldo Guillén, maestro de la plástica nicaragüense, originario de allá, de nuestro Patrimonio Natural, la Isla de Ometepe.

En estos momentos deberá estar ya siendo trasladado hacia la Isla desde San Jorge en el barco Cacique Nicarao, de la Empresa Portuaria Nacional. Va la familia, van nuestros hermanos, autoridades políticas, municipales, del departamento de Rivas”, comentó la Compañera Rosario.

Estuvo primero ahí frente a los generales, frente a los héroes, él, que plasmó la expresión firme, coherente, consecuente, honrosa y victoriosa de todos nuestros héroes”, enfatizó.

Dijo que Guillén supo pintar los ojos y el alma de nuestro General Sandino, “él que supo soñar con Darío, nos dejó toda esa semblanza de nuestra identidad propia”.

“Darío que habla de tiempos nuevos. Son tiempos nuevos Arnoldo en los que te estamos diciendo, no un adiós, sino hasta luego, hasta siempre, vamos adelante”, proclamó la Vicepresidenta, quien recitó a Darío:

Gaita galaica, sabes cantar
lo que profundo y dulce nos es.
Dices de amor, y dices después
de un amargor como el de la mar.

Canta. Es el tiempo. Haremos danzar
al fino verso de rítmicos pies.
Ya nos lo dijo el Eclesiastés:
tiempo hay de todo: hay tiempo de amar,

tiempo de ganar, tiempo de perder,
tiempo de plantar, tiempo de recoger,
tiempo de llorar, tiempo de reír,

tiempo de rasgar, tiempo de coser,
tiempo de esparcir y de recoger,
tiempo de nacer, tiempo de morir.

Tiempo de morir, y nace, para seguir naciendo, sube, subimos al nacer, con todo, todos juntos vamos al nacimiento y al renacimiento, es el tiempo nuevo, que vivimos, que estamos viviendo, que estamos creando, desde nuestro infinitamente bondadoso corazón”, añadió.

Y ahí va entonces el Compañero Arnoldo, Pintor de pintores, escultor, diseñador gráfico, recalcó.

Recordó la Compañera Rosario Murillo ese inmortal afiche del 50 aniversario, con Sandino, “retrato, retrato suyo. Retrató a Sandino en todas las formas, a Darío en todas las formas y esos retratos llenan toda Nicaragua y están grabados en nuestros corazones, en nuestra memoria y en nuestra historia, y en las glorias futuras, grabados ahí para vivir, para honrar, para venerar y para crear”.