La Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, manifestó que el 2021 es un año para cultivar la concordia y recordó que el odio que promueve, instiga e incita la violencia es la derrota de la humanidad.

Aquí vivimos, aquí nacimos y crecimos y aquí vivimos elevando nuestras plegarias al creador para que fortalezca todos nuestros propósitos de avance del encuentro y la concordia, de avance del trabajo y la seguridad, la estabilidad tan buscada por los pueblos del mundo, tan merecida por los pueblos del mundo, la estabilidad y por supuesto patrimonio cultural de Nicaragua, la paz”, dijo la Vicepresidenta compañera Rosario al inicio de su comparecencia.

Repetimos todos los días la plegaria, la invocación al Altísimo que nos dice: con amor todo podemos, con amor todo vencemos, con amor crecen las esperanzas victoriosas y crecen todas las victorias, porque en este plano de vida y en este caminar haciendo camino al andar, es el amor el que todo puede y el que todo vence. El amor que ilumina y que construye y con odio nunca más. El odio es derrota”, agregó.

Dijo que “quienes sienten odio son seres que viven la principal derrota para un ser humano que es no ser capaces de sentir en lo más profundo y de practicar en todos los actos de nuestra vida el amor y la fraternidad”.

El odio es la derrota de la humanidad. El odio es el que promueve, el que instiga, el que incita violencia y destrucción y lo hemos vivido a lo largo de nuestra historia y nadie quiere repetir esas experiencias terroríficas que hemos conocido y hemos sabido trascender con amor y por eso nuestro propósito de vida es el amor, es la construcción cotidiana de esa comprensión espiritual, profunda, comprensión y práctica de amor, de concordia, de encuentro, de familia, de vernos todos como familia, de crecer todos con conciencia de comunidad nicaragüense por gracia de Dios y comunidad planetaria donde todos nos queremos como protagonistas, nos queremos solidarios, nos queremos complementarios”, apuntó.

Valoró que “nadie se basta a sí mismo, solo Dios basta y Dios nos manda a complementarnos, el oficio de cada uno, los oficios de todos, creando bien común”.

Esa es nuestra Nicaragua bendita, complementándonos, queriéndonos, respetándonos, avanzando desde este cielo azul y blanco que nos pertenece a todos, el cielo que está en nuestra bandera, el cielo del honor, de la honra, de la gloria, de ser en primer lugar cristianos, solidarios y también en primer lugar nicaragüenses por gracia de Dios”, añadió.

La Compañera Rosario Murillo, refirió que la violencia se incita con palabras necias provenientes desde el odio.

Cómo incita violencia: palabras necias. Gracias a Dios oídos sordos. Palabras necias, oídos sordos. Y cuánto hemos visto, porque cuánto hemos vivido gracias a Dios, y aquí nos tiene llenos de vida buena. Cuánto hemos visto en el sentido de saber cómo el odio carcome, ciega, calcina, mata, asesina, destruye y esos son sentimientos anticristianos y somos un pueblo cristiano, nos debemos a Cristo Jesús que vive y reina por siempre en nuestros corazones y en nuestra patria y en nuestro cielo y en nuestro suelo. Cuánto ciega el odio, cuánto hace perder en el sentido de inteligencia, de creatividad y de disposición al trabajo que nos reúne a todos. El odio separa, el odio ciega y ciega y siega (corta) corazones, corta mentes”.

Acostumbrados hemos estado a ver la diversidad de pensamientos en el mundo entero y cómo hemos sido testigos de cuánta capacidad de pensar, de aprender, porque aprender es pensar y es crecer y es compartir y es convivir, y cuánto nos impide el odio, ver al otro, ver al prójimo, sentir las necesidades del prójimo y ser cristianos y solidarios de verdad”, expuso.

Cuánto nos impide el odio. Queremos y pedimos a Dios que ese odio salga de nuestras vidas y que el amor, el amor en sus vivencias más profundas y también más prácticas, más sencillas y humildes, impere, reine y nos permita avanzar. Este es un año para cultivar la concordia, para disponernos a aprender y a crecer y aprender de nuestra historia, aprender con amor, aprender de aquellos actos que a lo largo de nuestra historia han sido actos reñidos con el cristianismo y con el amor. Aprender para no volver a cometer esos crímenes de odio y esos crímenes contra la patria, contra la dignidad humana. No volverlos a cometer. Traicionar a la patria es un crimen incomprensible, incomprensible luego de tantos sufrimientos y aprendizajes. Y tenemos que proponernos aprender todos juntos y lograr que el ejemplo de amor a la patria llegue a quienes no conocen todavía ese sentimiento porque posiblemente su herencia como familias que han pertenecido a caminos diferentes y nada nicaragüenses, pedirle a Dios que sus corazones o que vean con los ojos del corazón para que sientan dónde está su primer deber que es con Nicaragua, que es unirnos los nicaragüenses dignos, soberanos, valientes, unirnos para ir adelante porque es caminando que hacemos porvenir, caminando juntos y siendo y viviendo y conviviendo y compartiendo como hermanos”, dijo.

La Vicepresidenta compañera Rosario indicó que “estoy segura que la mayoría de familias nicaragüenses piden a Dios que ese milagro siga manifestándose y que el principal milagro, milagro grande es que quienes todavía se niegan a conocer la sabiduría, la serenidad, la grandeza, que nos deja como enseñanza el cristianismo, se acerquen más a la fe, se acerquen más a la confianza en Dios, confíen en Dios, confiamos en Dios, y nos propongamos vivir la fraternidad como familia nicaragüense, vivir unidos por el bien común y alejarnos de la tentación grotesca, de la traición a la tierra que nos vio nacer, y al pueblo que hace los más grandes esfuerzos para salir adelante”.

Esa es la esperanza victoriosa en nuestra Nicaragua, esa es la esperanza milagrosa, que nos acerquemos más y más al creador, al padre celestial a nuestra madre María los católicos y nos reconozcamos en comunidad cristiana y solidaria que quiere justicia, que vive como seres dignos promoviendo bienestar, alegría, luz. De la oscuridad a la luz. Con amor todo podemos, con amor todo vencemos y es con amor que la esperanza crece y es con amor que se van desterrando los idiomas, los lenguajes de la ignorancia, de la oscuridad, desterrando y acercando el idioma que nos reúne a todos que es el idioma de los valores, de familia y comunidad, que son los que prevalecen en las comarcas, caseríos y barrios de nuestra Nicaragua, sostuvo.

Todos los días pedimos al Señor que se acerquen, que se acerquen esos tiempos milagrosos todavía más, para que seamos casi todos, somos casi todos, pero más casi todos los que creamos y los que vayamos creando la comunidad fraternal cristiana de verdad y solidaria, que somos los nicaragüenses, creando porque creemos, creyendo y creando, así Dios mediante será, es la rogativa de las mayorías de nicaragüenses”, concluyó.