La Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, destacó que este año 2021 es una oportunidad para seguir construyendo paz y bien en Nicaragua, que es ejemplo “de alegría sencilla, de hermandad, de familia y comunidad cristiana, solidaria”.

Qué bendición poder decirlo, poder proclamarlo: Nicaragua siempre bendita, siempre llena de fe, siempre, siempre llena de amor. Amor a Dios sobre todas las cosas y amor al prójimo que es lo que practicamos, que es lo que queremos y que es lo que en este inicio de año nos proponemos, caminar todos los días. Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo y eso quiere decir fraternidad y eso quiere decir sentido de familia, de comunidad, y eso quiere decir convocarnos, invitarnos, llamarnos a vivir juntos, a protagonizar todos los días, caminos, sendas, rutas de bien común como familia nicaragüense, procurando siempre el bien para todos, con buen corazón y buena esperanza”, dijo la Compañera Rosario en su mensaje a las familias este 4 de enero.

Hemos dicho y reiteramos siempre: en una patria bendita y siempre, siempre libre, como familia vivimos y afirmamos con odio nunca más. Porque el odio ciega, perturba. El amor ilumina, llena, abre mentes y corazones a la vida con esperanza, a la vida con sanidad, sanidad de alma, de espíritu. Sanar nuestras almas, sanar nuestras heridas y también sin olvidar que con odio nunca más, procurar que el pasado sea pasado y el presente y el futuro vayamos construyéndolo de la mano de Dios, con luz y cariño, con luz que siempre vence a la oscuridad. Tenemos mucho tiempo de hablar de cómo el tránsito debe ser de la oscuridad a la luz, y cómo debemos ir adelante prosperados, bendecidos, en victorias y siempre pensando que la oscuridad no nos pertenece, es la luz, somos seres de luz, seres de amor, seres llenos de vitalidad en la medida en que nos dedicamos a construir paz todos los días”, agregó.

Expuso que los nicaragüenses “queremos vivir con el corazón abierto. Nos negamos a la carencia de amor, a la ausencia de sentido de fraternidad, de comunidad o de familia. No queremos ser reducidos o confinados a la injusticia. Es falta de respeto entre nosotros o de entendimiento que es también falta de espiritualidad o de valores humanos”.

También manifestó que “con amor que todo puede y con amor que todo vence iniciamos este año de libertad, dignidad, fraternidad, año de vigores extendidos y sobre todo de aplicación de nuestros principios y sentimientos cristianos, de encuentro, familia, concordia, solidaridad, viviendo la fe. Y la fe es amor y amor entre nosotros como hermanos, como familias, como prójimos verdaderos”

Cómo valoramos la lealtad, la amistad sincera, los caminos que recorremos que son y deben seguir siendo de trabajo, de agradecimiento a Dios por el trabajo, la seguridad, y la paz. Un año para todas las esperanzas victoriosas. Y decimos todo con amor, todo por amor. Un año para seguir siendo ejemplo, nuestra patria bendita, de bien, de bienestar, de alegría sencilla, de hermandad, de familia y comunidad cristiana, solidaria. Un año para ser cada vez más sereno, cada vez más sabios, cada vez más sanos también de espíritu y de cuerpos fuertes, nobles, valientes, llenos de luz. Un año para construirnos, para seguir construyendo paz y bien, y bien entre todos y bien para todos y para relacionarnos, lo decimos y lo reiteramos y lo repetimos, como hermanos porque aquí nacimos, aquí vivimos y aquí tenemos la misión de trascender todo mal y avanzar con buen corazón”, valoró la Compañera Rosario Murillo. 

Y nunca debemos olvidar también que entre nuestros amores y vigores está el amor a la casa común, como dice el santo padre, a la madre tierra, a la madre naturaleza que nos sostiene y que debemos resguardar”, concluyó.