La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República reflexionó este 9 de noviembre que en esta Nicaragua de todos brilla la fe, la paz y el bien.

Agregó que somos parte de un pueblo grande, grandioso, noble, valiente, un pueblo que sabe trabajar, que sabe enfrentar todas las circunstancias con fe y confianza en Dios y que sabe continuar caminando, avanzando, trabajando, estudiando, prosperando, ir adelante siempre con ese Sol que nos ilumina y que no declina, el Sol que es para nosotros Dios Nuestro Señor.

Añadió metafóricamente que habrá lluvias, pero siempre sale el Sol “y cuánta lluvia compañeros y compañeras, y cuanto orgullo sentimos de ser una gran familia, que sabe enfrentar estos tiempos, tiempos de lluvias, en algunos casos son bendiciones y siempre tenemos que verlo como bendiciones, aunque nos traiga alguna consecuencia, algún percance que tenemos que saber enfrentar todos juntos”, subrayó.

“Tiempos de lluvias, pero siempre sale el sol, el sol que nos ilumina, el sol que no declina y siempre bajo esa luz divina, la luz de Dios, con esa luz divina en nuestros corazones seguimos fortaleciendo la paz, la estabilidad, el trabajo, la seguridad, el estudio, la salud, el bienestar, que nos quisieron interrumpir en el 2018 funesto, nefasto, de odio, de maldición, pero la grandeza de espíritu, la nobleza del pueblo nicaragüense supo transitar esos tiempos innobles, impresentables e ir arrinconando a los innobles y a los impresentables, porque no representan el corazón nicaragüense, las familias, y la gran familia nicaragüense de ninguna manera”.

Agregó: “Eso fue odio, maldición, terrorismo, pero se acabó, lo acabamos entre todos. ¿Y cómo le hicimos? Con bien, con cariño y siempre, siempre mostrando la fortaleza que tenemos y la capacidad que tenemos de salir adelante, aún en esos tiempos horrorosos supimos ir adelante”.

Recordó que en esos momentos “estaban quemando las ambulancias y nosotros ahí estábamos fumigando, ahí, en Masaya, fumigábamos para que no cundieran las pestes, todo lo que era epidemias posibles. Ahí estábamos y estaban quemando instalaciones, destruyendo carreteras, puentes y seguíamos y seguimos hoy con la fuerza que nos da Dios haciendo caminos, calles, carreteras, puentes, para que todos pasemos”.

“Ayer cuando reflexionaba sobre el día 8, el día de conmemoración y compromiso heroico con nuestro grande, con Carlos, con Sandino, con nuestro Darío, con todos los héroes nacionales, y los héroes de las comunidades, cuántos miles de nicaragüenses heroicos, reflexionábamos y decíamos, y lo dijimos a los compañeros. Esa hermosa, esa hermosísima canción, que es un poema de amor, que hizo Tomás, esa letra es de Tomás, a Carlos, cuando le dice: Vienes derribando los muros de la noche. Nítido inmenso. Ese es nuestro pueblo, lo decíamos ayer, y lo decimos hoy, con conciencia, con conocimiento de causa, hemos sido capaces de derribar con nobleza, con heroísmo, con vigor y gloria los muros de todas las noches que nos han impuesto y hemos sabido hacer de nuestros corazones, una cuna donde todos los tiempos y en todos los tiempos nacen, los mejores, y los mejores días, las mejores almas, los mejores pensamientos y sueños, las mejores ideas, para seguir creando una Nicaragua libre de odio”.

“Allá los pobres que tienen, son muy muy poquitos intoxicados, ciego, oxidado el corazón, aquí las mayorías nicaragüenses queremos vivir en paz, en concordia, haciendo siempre el bien desde el amor al prójimo como cristiano, como militante y guerrero del amor, desde la solidaridad, el amor que nos debemos precisamente, guerreros del amor, solidaridad y amor entre unos y otros”, enfatizó.

Informó que, en este fin de semana, “trabajamos y le dijimos al Comandante Carlos, vencedor de la muerte, Presente instalando todos los consejos que, en todas partes de nuestra Nicaragua bendita, promueven paz y bien. Estabilidad, la continuidad de las rutas de reconciliación y concordia en nuestra Nicaragua, de unidad de las familias, de encuentro entre todos y por el bien de todos, para seguir juntos, siempre juntos y siempre más allá, desarrollando con justicia nuestra Nicaragua, en opción preferencial de lucha contra la pobreza y de atención esmerada dedicada a las familias en toda Nicaragua, sin distinción”.

Ejemplificó: “Cuando salen nuestros médicos, estaba viendo unas hermosas fotografías de médicos y personal de salud que cruzó allá por Cusmapa, un río para atender partos. Imagínense, la luz de la vida, partos. Esa comunidad había quedado aislada por la crecida de los ríos y allá fueron los médicos, los trabajadores de salud, a recibir influjos de vida, que es lo que hay en nuestra Nicaragua, energías victoriosas. La vida es una victoria, cada nacimiento es una victoria y nos da a todos más y más esperanza de los triunfos que estamos creando todos juntos, símbolos de vida y esperanza”.

“Y pudimos este fin de semana, comprometernos más y más con la vida buena, con la esperanza cierta, con las energías potentes, generosas, bondadosas, victoriosas del pueblo nicaragüense, que quiere paz y quiere vivir progresando con todos y por el bien de todos”, reiteró.