La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, saludó este jueves 29 de octubre a las familias de la Patria libre, patria bendita, patria cristiana, solidaria, la patria de todos, donde vivimos y queremos vivir más y más como hermanos, viendo, sintiendo, todas las verdades que nos unen.

Destacó que los nicaragüenses tenemos la determinación de construir como artesanos, paz todos los días, caminos de paz, y la paz en el camino, caminos de concordia, y la concordia es el camino. “Camino de alegría y cuanto sabemos de alegría, y la alegría de vivir en paz, sobre todo, las familias, en esta Nicaragua bendita”, comentó.

Hizo énfasis que el valor supremo, además de la fe y la confianza en Dios nuestro Señor, el amor cristiano, el amor al prójimo y el amor en el hogar, en la familia, en la comunidad, esa es nuestra fuerza, el amor, “esa es nuestra fortaleza, el amor. Con odio nunca más, con odio se destruye, con amor construimos y fortalecemos paz y derechos todos los días”.

¿Cuál es nuestro tesoro? La familia, el hogar, la convivencia respetuosa y armoniosa en los hogares, en las comunidades, y el empeño, la convicción de que es trabajando y trabajando juntos que vamos adelante, cuánta valentía la que despliega el pueblo nicaragüense en todos los caminos, en todas las circunstancias”, reflexionó.

Recordó cuánto hemos caminado, cuánto hemos avanzado, y cuanta verdad encierra el empeño de vivir el encuentro, la reconciliación, la concordia.

Qué hermosa palabra, concordia, con corazón en alto, así queremos vivir, cuanta valentía en nuestros caminos, porque ser cristiano es ser sincero y ser potente como decía Darío”, apuntó.

Nos sentimos competentes y potentes todos los días, porque sabemos que Dios está con nosotros, que Dios bendice estos caminos, que Dios bendice todos los propósitos de unidad por el bien común, de paz y bien, de encuentro, de reconciliación”.

Cuánto sabemos de encuentro, de reconciliación, de trabajo que une en esta Nicaragua bendita. Y por eso siempre digna y siempre libre”.

Cuánta alegría las que vemos en los rostros en todas las calles, en todos los caminos, alegría de trabajo sencillo, alegría sencilla, alegría humilde, la alegría de quien estudia y ahora que Nicaragua entera, lo decimos todos los días, es una escuela de amor, de encuentro, de reconciliación, porque con odio y destrucción nunca más”.

Señaló la compañera vicepresidenta que “ahora vemos los ojos llenos de alegría. Cuánto hemos sabido aprender, esa es la esencia de la vida, aprender, el aprendizaje, para garantizar que cada día sepamos vivir con serenidad, con serena alegría y sobre todo vivir procurando trabajo, seguridad, estabilidad, prosperidad, estabilidad, una palabra que dice tanto en un mundo tan inestable, en un mundo que todos los días nos sorprende y no para bien”.

Un mundo de contrastes

Uno se levanta, enciende el televisor, las noticias internacionales, sobre todo, y está viendo un mundo muy inestable, un mundo de mucha agresión, unos contra otros, un mundo donde se manifiestan tantas posiciones contradictorias, un mundo de contraste como el que nos empeñamos en presentar aquí todos los días”.

El contraste entre el odio y el amor, el contraste entre el sufrimiento, la tristeza y la alegría de vivir de manera modesta, humilde, sencilla, pero trabajando y preparando”.

El contraste entre quienes están abandonados a su suerte porque no hay programas o políticas solidarias de responsabilidad para asumir los desafíos que cada día son mayores y en particular el inmenso infinito desafío de asegurar salud en medio de una pandemia global a las familias, a los seres humanos, a los adultos mayores en todas partes”.

Cuánto sufrimiento vemos cuando hablan los familiares de quienes fallecen solos, porque no pueden verlos, no pueden saludarlos, no pueden abrazarlos, no pueden despedirlos”, reflexionó.

Cuánto sufrimiento, cuanto contraste, entre el amor y los valores cristianos, los ideales cristianos puestos en práctica sin estridencia, pero con firmeza todos los días”.

Cuánto contraste entre pueblos buenos, cristianos solidarios y pueblos que seguramente son buenos, pero están abandonados a su suerte”.

Cuánto contraste entre quienes alzan la vos queriendo replicar crímenes atroces de odio, humillantes, degradantes como los que vimos en el 2018, y alzan la voz queriendo replicar tiempos que ya nadie quiere en Nicaragua, nunca lo hemos querido, y menos ahora que lo conocemos, que lo sufrimos. Lo sufrimos, Nicaragua entera sufrió un gran secuestro de todo el país, ahí estaban los culpables, los responsables y ahí están ahora, y pretenden que alguien le crea”.

Ese es el contraste. Quién les cree, nadie, aquí el pueblo camina con alegría sencilla disfrutando los momentos de familia en el hogar, en la comunidad, disfrutando del trabajo bueno, sano, humilde, pero productivo, y disfrutando de la tranquilidad de un país que vive un proceso, y un proyecto de valores, y el principal valor es luchar contra la pobreza”.

Nunca destruir, al contrario, construir para que disfruten todas las familias que han sido históricamente excluidos por los pudientes, por los pudientes, por los que han siempre apostado por entregar la Patria para que la saqueen”, enfatiza la compañera vicepresidenta Rosario Murillo.

Pero bueno estamos gracias infinitas a Dios en estos otros tiempos en nuestra Nicaragua, luchamos con amor infinito para ir avanzando contra la pobreza. Construimos hospitales, centros de salud, casas maternas, centros de alta especialización para atender la salud que es la prioridad mundial”.

¿Cuántos centros de estudio en todas las modalidades y espacios? Cuánto estudio, cuánta inversión familiar, personal y pública, inversión de futuro. Estudiamos, aprendemos, emprendemos y prosperamos”.

Cuánto avance y ¿A qué se debe el avance? A este carácter nuestro y ¿De dónde viene ese carácter? del alma creyente, devota, potente, competente, cristiana y solidaria”.

Así estamos, todos los días son buenos para agradecer a Dios. Y no solo buenos, es necesario, es indispensable tomar consciencia que cada día tenemos que agradecer a Dios, por los caminos de trabajo, paz, seguridad, estabilidad mayúscula, derechos, porque todos tenemos derechos y bienestar. Y la dignidad en alto, y la valentía en alto y cuánto orgullo del bueno sienten nuestros corazones cuando hacemos para atrás la mirada, y para adelante la mirada y sabemos que con Dios todo podemos”, finalizó la compañera Rosario Murillo.