La Escuela Nacional de Música Luis Abraham Delgadillo nació un 27 de octubre de 1950 y por sus aulas han pasado decenas de jóvenes, niños y adultos apasionados de las artes.

Lleva el nombre de Luis Abraham Delgadillo, un músico nicaragüense, considerado un genio de la música. Fue el primer compositor nicaragüense que compone dentro de las grandes formas musicales como la sinfonía y los conciertos. Compuso más de 300 obras clásicas, 22 sinfonías, siete suites orquestales y ocho cuartetos de cámara.

Julio Vásquez Gutiérrez, director de la Escuela Nacional de Música Luis Abraham Delgadillo, del Instituto Nicaragüense de Cultura, contó que junto a la escuela de artes plásticas “Rodrigo Peñalba” es una de las más antiguas de Nicaragua.

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En saludo al 70 aniversario realizaremos una serie de actividades para recordar algunos de los directores que han pasado por esta escuela como Pablo Buitrago, Mercedes Pedro, Donald Chamorro, Ernesto Rizo, Víctor Alvarado, recordar a sus alumnos, recordar muchos bonitos recuerdos que han pasado por la escuela”, dijo Vásquez.

Es difícil decir cuántas personas han pasado por estas aulas, pero puedo decir que cada año se matriculan en promedio ciento cincuenta personas, pero lógicamente como son carreras artísticas algo largas, de siete a diez años, muchos al final no concluyen, pero eso es aquí y en todas partes del mundo”, detalló.

El director de esta escuela mencionó que hay dos carreras y dieciséis especialidades como violín, educación musical, flauta traversa, clarinete, trompeta, trombón, percusión, guitarra clásica y canto.

Para estudiar en esta escuela solo se pagan 200 córdobas mensualmente además de otorgar becas. Todo esto se ha creado gracias a la revolución sandinista que ha fomentado la educación musical y en otras artes a personas con escasos recursos económicos.

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De estudiante a maestra de violín

Roxana Borda, en la actualidad es maestra de violín, pero sus inicios los comenzó en su barrio Reparto Shick, donde una monja la motivó a asistir a clases para sacarlas de las calles.

A la edad de doce años comencé con la flauta y años posteriores un muchacho me estuvo enseñando a tocar el violín. A los dieciocho años fue la primera vez que agarré un violín, tras un año y medio vine a la escuela nacional de música y hace poco di mi recital de graduación y gracias a Dios estoy contratada y doy clases a cinco alumnos en edades entre trece a quince años”.

El hecho de que exista una escuela es excelente porque muchos jóvenes de escasos recursos pueden venir a aprender a tocar un instrumento. En cuanto a los maestros hay voluntarios y contratados. Yo vengo de dos de la tarde a cinco de la tarde toda la semana”, contó.

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Agregó que “un joven que quiere estudiar un instrumento debe saber que debe tener disposición y ganas de aprender porque no es fácil, no es algo que se aprende de un día para el otro. El maestro y el alumno deben tener paciencia, perseverancia y apoyo de los padres para motivar a seguir a los alumnos”.

Un alumno debe estudiar, aunque sea media hora todos los días. Yo me gradué, pero sé que tengo mucho que aprender porque esto es toda la vida. En mi clase yo enseño nivel medio y los motivos siempre para que no se rindan”, subrayó Borda.

Su sueño es cantar en el Teatro Nacional Rubén Darío

Brittany González inició a estudiar canto en los primeros meses del 2020. Desde los nueve años empezó a desarrollar un gusto por el canto inspirado por su madre que también se apasionaba por las composiciones musicales.

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Quise cumplir el sueño de mi madre a través de mí, pero después me di cuenta que era parte de mi vida y lo practico casi a diario con mi familia”.

En la escuela tengo una beca y lo que te lleva a estar en estas aulas es la pasión por el canto. Vine a la escuela por mi abuela que ya la conocía. Hace un año mi abuela me vino a mostrar la escuela y al ver a los estudiantes con sus guitarras, violines y cantando supe que quería estar aquí”.

Esta joven también reflexionó que “uno tiene que echarle ganas para poder manejar todo esto porque es un trabajo para quizá no buscar la perfección, pero sí buscar el camino hasta donde querés llegar. Ha costado llegar hasta donde estoy a mis diecisiete años, pero siento que voy en el camino correcto”.

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Todo es nuevo para mí porque acá te enseñan registro vocal, tesitura, notas musicales, escalas, corchea, semicorchea, un sinfín de signos que se utilizan para leer una partitura de canto y para llevar a cabo cualquier canción que desee”, siguió comentando.

Además de cantar a Brittany le gustaría componer sus propias canciones y al finalizar su carrera de cinco años lograr cantar en el Teatro Nacional Rubén Darío a la par de otros grandes cantantes nicaragüenses.

Ya he escrito canciones, pero espero ir profesionalizándome más. En el Teatro Nacional Rubén Darío ya me he encontrado bailando, pero es un sueño pensar que podría cantar en ese gran escenario. Para mí sería un honor poder pisar cualquier escenario no solo en Nicaragua sino en otros países y esas son mis metas”, culminó.

Para celebrar siete décadas de música y arte se estará realizando este 27 de octubre una clase magistral de violín con el maestro Jeffrey Rubéns, el miércoles 28 de octubre realizarán una capacitación y el día jueves 29 de octubre un concierto con los jóvenes que estudian instrumentos de vientos metales.

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