La compañera vicepresidenta Rosario Murillo, destacó que el Obispo Emérito de León, Monseñor César Bosco Vivas Robelo, que partió este miércoles a la Casa del Señor, fue un verdadero pastor y un gran ser humano.

Desde esta madrugada hemos estado, en primer lugar, solidarios; en primer lugar, llenos de cariño y reconocimiento con Monseñor Bosco Vivas. Estuvimos pendientes, hemos estado pendientes y bueno reconocemos en Monseñor César Bosco Vivas Robelo, Obispo Emérito de León, un pastor y un ser humano, grande, inmenso, resaltó.

Nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional ante la partida de Monseñor Bosco ha preparado un mensaje desde lo profundo de nuestros corazones, añadió y dio lectura al mensaje.

Nuestro amor que trasciende, nuestro amor expresado todo el tiempo a Monseñor Bosco, nuestra admiración y bueno, somos de esta vida, somos de la otra vida, sobre todo, y sabemos entender los tránsitos que nos corresponde hacer y sabemos que allá, en el cielo, Monseñor Bosco sigue velando por su pueblo, por las familias de nuestra Nicaragua bendita y a todos nos sigue recomendando que siempre tengamos en cuenta a María Santísima, nuestra Madre y Reina, indicó la compañera Rosario Murillo.

Gracias Monseñor Bosco por ese legado inmenso que nos deja y que esperamos seguir caminando, estamos seguros de que vamos a seguirlo caminando, expresó.

Al finalizar su mensaje de este miércoles, la compañera Rosario Murillo hizo la siguiente reflexión:

Todo lo Bueno prospera, siempre prospera el bien, de eso estamos seguros. Porque de las tormentas vienen las calmas, y las calmas creadoras y creativas, como este país que tanto debe a la divinidad, a Dios Nuestro Señor, a La Santísima Trinidad, a nuestra Madre María, a todos nuestros santos que desde pequeños aprendimos a venerar... A todos, a todos nos debemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a todos nos debemos, porque nos debemos a Dios, y son las distintas formas de la divinidad. Y por supuesto a nuestra Madre María”.

Así que este mediodía, con monseñor Bosco Vivas en nuestros corazones, con todas sus enseñanzas en nuestros corazones, con toda nuestra solidaridad y amor en nuestros corazones y como lecciones prácticas en nuestras vidas, así vamos adelante. ¡Tanto que nos enseñó! Yo tenía el privilegio de escucharle sus recomendaciones, me llamaba, me recomendaba, siempre pensando en el amor y en el bien común. Lo llevamos dentro de nuestras almas, Monseñor Bosco, y aprendemos de usted”.

Y por supuesto, nuestro saludo al obispo de León, a monseñor René Sándigo; al cardenal Leopoldo Brenes, a toda la Conferencia Episcopal; a monseñor Waldemar; al Santo Padre que siempre cada día nos fortalece con sus lecciones de profundo contenido filosófico y práctico... A todos les decimos: ¡Aquí está monseñor César Bosco Vivas! Aprendimos y seguimos aprendiendo, estamos llenos de cariño, de respeto y de búsqueda permanente de paz y bien, de concordia”, concluyó.