La vicepresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, destacó que el miércoles de Pascua se retomaron los horarios habituales de trabajo desde el Estado que le sirve a cada familia y a cada hogar en nuestra Nicaragua bendita.

Dijo que se retomó el horario conscientes de que a los colaboradores del Estado “nos corresponde esforzarnos más y más cada día para servir mejor a nuestro pueblo, para servir con amor y esperanza, defendiendo siempre la vida en todas sus formas, desde el vientre nuestro, de las madres, de  nosotras las mujeres y la vida, la salud, defenderla y defender nuestra energía creativa, productiva, emprendedora, victoriosa, esa energía victoriosa que nos da Dios, cuidando esa energía como tesoro patrimonial, como cuidamos como filigrana el corazón nombre, aguerrido, laborioso, generoso, bueno, el buen corazón de todos los nicaragüenses”.

La vicepresidenta compañera Rosario saludó este miércoles 15 de abril a todos los hermanos y hermanas trabajadores del estado que, al retomar sus rutinas normales, “nos comprometemos cada vez más con el servicio a nuestro pueblo en amor cristiano, en solidaridad”.  

“Aunque como hemos dicho, todos estos días hemos estado trabajando, todo el tiempo, como brigadas cristianas y solidarias de promoción de salud, desde la oración, visitando a las familias, en los hogares, comarcas, barrios y comunidades de toda nuestra Nicaragua querida, hemos estado ahí orando, hemos estado ahí aprendiendo juntos, hemos estado ahí admirando la tranquilidad, la paz interior que tiene el pueblo nicaragüense y esa paz interior sabemos que es fruto, que es resultado de la fe cristiana”.

La compañera Rosario Murillo se refirió a las palabras del Papa Francisco, el Santo Padre, que esta mañana habló de paz, de esa paz a la que aspiramos todos los seres humanos, como derecho, como don de Dios, como deber permanente, como responsabilidad permanente, como construcción cotidiana, construir la paz todos los días. La paz que nos facilita a todos el reconocimiento de nuestra dignidad humana, que nos facilita todo desde ese reconocimiento de nuestra dignidad humana el derecho a trabajar dignamente, aplicando talento, inteligencia, capacidad y por supuesto el derecho inalienable a la vida, con salud educación, techo, trabajo, tierra.

 “Así decíamos ayer, son consignas ancestrales de nuestra América, techo, trabajo, tierra, trabajar dignamente, derecho de todos y trabajar por el bien de todos”, comentó.

También se refirió a la vida y verdad. "Vida con justicia, vida con conciencia de fraternidad y familia humana, vida en convivencia alrededor del bien común, vida en abundancia espiritual, que es el reconocimiento de nuestro Príncipe de Paz y Cariño, Cristo Jesús, vida en victorias, de la capacidad de nuestra mente, de todos los seres humanos que tenemos capacidad, tenemos talento, tenemos inteligencia y no somos indiferentes, en general los pueblos somos solidarios".

“Capacidad del espíritu, del corazón humano para reencontrarnos reconciliarnos, ser generosos, deponer los egoísmos, las ambiciones para reconocernos como protagonistas precisamente, desde ese sentimiento de identificación fraternal y solidario, protagonistas de la armonía y no del conflicto y menos aún en estos tiempos difíciles, cuando más y más debemos comprender el sentido de la vida que es la cooperación, la solidaridad, la hermandad, protagonistas de la armonía, del amor, no del odio, de la armonía, no del egoísmo, nunca del conflicto”.

“Vida para trabajar por el bien, vida para fortalecernos unos a otros conscientes de que nuestra existencia, nuestra esencia es la complementariedad”, subrayó.

En este sentido reiteró que somos complementarios, "solos no hacemos nada, es unidos como humanidad, unidos como sociedades, como pueblos, como familia, que vamos adelante porque nos necesitamos unos a otros, y más aún en estos tiempos que son complicados, tiempos en los que debemos atendernos y querernos todos en todas partes y nos necesitamos para emprender nuevos caminos de cooperación, caminos imprescindibles para toda la humanidad, cooperación y complementariedad entre todos los seres y en particular el abandono del egoísmo entre quienes más pueden, quienes más tienen y los que hemos sido abandonados, excluidos por el llamado desarrollo, que no ha sido ni justo, ni equitativo".

Dijo que hoy en estos tiempos donde nos corresponde crear otro mundo, precisamente complementario de cooperación, compresión, veamos cómo se impone que la creación de ese mundo, ese otro mundo, sea con sentido de justicia, justicia económica, justicia social, justicia ambiental, y respeto, respeto siempre para todos, entre todos y por el bien de todos.

“Nos sentimos en nuestra Nicaragua bendecidos, porque reconocemos la paz como bienaventuranza, y no la paz de algunos que corresponde a la guerra de otro, de eso dijo el Santo Padre también, esa modalidad esa compresión de la paz, de que la paz sea para unos y que el conflicto sea para otros, esa no es la paz de Cristo”.

“En nuestra Nicaragua Bendita somos bendecimos porque lo que reconocemos es la paz que reconcilia, que reconoce la dignidad, que es amor y dijo también el Santo Padre, el amor es creativo, busca la reconciliación a cualquier costo”.

Expresó la compañera Rosario Murillo que los que han aprendido el arte de la paz y practican ese arte, saben que no hay reconciliación sin el don de la vida, que hay que buscar la paz siempre y de todas maneras. 

La paz que solo conoce amor, la paz que derrota el egoísmo, la indiferencia, la insolidaridad, la paz que debe reinar entre nosotros y más en la medida que sabemos que nos corresponde vivir como hermanos, cooperar entre nosotros y complementarnos, es la paz de Cristo.

“En nuestra Nicaragua luchamos para merecer cada día la bienaventuranza de ser constructores de paz, para que en nuestra tierra sangrada caminemos mejor con más consciencia, con más visión, y con más sentido de humanidad. Coherencia cristiana, fe y esperanza, amor verdadero, alegre y tierna luz de redención, de resurrección”, finalizó.