El embajador de Venezuela en Nicaragua, compañero José Francisco Javier Arrúe, destacó esta mañana la dimensión extraordinaria que tuvo el comandante eterno Hugo Chávez Frías, al conmemorarse hoy el séptimo aniversario de su paso a otro plano de vida.

En declaraciones a la revista En Vivo de Canal 4 de televisión, el diplomático venezolano recalcó que los enemigos de la paz han querido ocultar la verdad de Venezuela y Hugo Chávez ha sido uno de los líderes más agredidos y la derecha ha querido ignorarlo.

Es un verdadero privilegio y un placer poder compartir lo que siempre insisto, la verdad de Venezuela, porque la verdad de Venezuela hay muchos intereses en ocultarla, en taparla. Y el mismo comandante Chávez ha sido uno de los personajes más atacados, más agredidos, que han querido ignorarlo, lo han querido tapar pero hablando del volcán Masaya, he oído que en un momento histórico alguien lo quiso tapar y lo bombardeó para que no siguiera emitiendo sus gases sulfurosos, dijo el diplomático.

Y el volcán Masaya como fuerza telúrica de la naturaleza no tardó una semana en volver a  y explotar con toda la fuerza que está en el corazón de la tierra. Pues algo así ocurre con el comandante Chávez, han querido ocultarlo, taparlo, denigrarlo y no han podido, recordó.

El embajador Arrúe resaltó esa relación extraordinaria del comandante Chávez con su pueblo, con nuestros pueblos, con todos los pueblos de América Latina y El Caribe e incluso con otros pueblos del mundo.

En 2009 cuando hubo una masacre en Gaza por parte del gobierno israelí, el comandante Chávez rompió relaciones e hizo ver al mundo las barbaridades que se estaban cometiendo.

Arrúe dijo que le tocó hacer un pequeño viaje por el norte de África y era increíble cómo asociaban a Venezuela con Chávez. Chávez un personaje querido, respetado, entonces creo que nos da una dimensión extraordinaria el comandante Chávez porque no sé, porque nos involucra en la política que era para político, por ejemplo, para diplomáticos, para diputados. Chávez nos introdujo a todos en ese hervidero de la política, de la construcción de nuestra esperanza, de nuestras patrias, de que nadie nos va a contar la historia, que la estamos nosotros contando y así es, dijo.

Yo creo que por eso ese sentimiento, esa alma, del comandante Chávez cuando se refería usted a esa relación tan generosa, tan desprendida, es que Chávez era pueblo, así son nuestros pueblos, añadió.

Chávez no venía de kriptonita como Superman, un ser extraterrestre, no, Chávez surge del calor y del amor del pueblo venezolano, de esa capacidad infinita de solidarizarse con el dolor ajeno, señaló.

Por eso digo que nunca mejor dicho que los muertos como el comandante Chávez, no mueren, nunca mueren, porque Chávez ahora somos cada uno de nosotros. Es un privilegio que hayamos compartido un pedacito de nuestras vidas con él, enfatizó.

Reafirmó que Chávez era un amante de la integración.

Recordó también que el 27 de febrero de 1989 ante la imposición del gobierno de turno en Venezuela, de lo que hemos llamado en Venezuela el paquetazo neoliberal del Fondo Monetario Internacional, el pueblo dijo que no. Pero no solo dijo que no. Es que se tiró a la calle. Y lo reprimieron matando a miles de venezolanos y venezolanas, a punto de ametralladoras.

Porque la sangre libertaria del pueblo venezolano es ancestral, desde nuestros pueblos originarios, como aquí Diriangén, resaltó.

La sangre indígena que reclamaba Sandino para demostrar su fidelidad a los principios, a los ideales, a ser consecuente y leal, ese era lo que tenía el pueblo venezolano. Cuando Chávez ve a ese pueblo alzado, que masacran, ese fue como el punto de inflexión para que ese movimiento bolivariano que se iba extendiendo dentro del Ejército venezolano, prosiguió.

El 4 de febrero, tres años prácticamente después del Caracazo que llevó a miles de asesinatos del pueblo venezolano, Chávez se rebela con los militares venezolanos. Él sabía que no podía ganar, él era consciente porque dadas las circunstancias, pero tampoco no era el problema que querían ganar un golpe de estado, no, era una rebelión, es hacer ver al pueblo venezolano y al mundo que lo que había en Venezuela no era una democracia, era una ficción, había infinidad de represión y sobre todo la represión más grande, la exclusión del pueblo.

El 80 % de la población vivía en pobreza, siendo en 50 años el mayor exportador de petróleo del mundo y el 80 % de la población vivía en pobreza, eso era verdaderamente insólito, eso es lo que logran los militares bolivarianos cuando se alzan el 4 de febrero de 92, dijo.

Luego como usted recordaba aquel ‘por ahora’ que sembró en el pueblo venezolano la esperanza de un mañana mejor. Y lo dijo con esa contundencia y además, asumiendo la responsabilidad de aquella rebelión militar”, explicó.

Señaló que en Venezuela y otros países los líderes de la derecha hacen mil barbaridades pero cuando fracasan no reconocen que ellos estaban detrás de ellas, metidos en la serie de iniquidades que han hecho, como los golpes de Estado y otros actos terroristas.

Recordó las barbaridades que la derecha ha hecho en Venezuela con la guarimbas, que son el equivalente venezolano a los tranques de la muerte en Nicaragua.

Argumentan que “no estaban ahí”, que eran una manifestación “pacífica”.

Pero Chávez se alza y reconoce, ‘yo soy el responsable, yo soy el responsable de esta rebelión, por ahora no hemos logrado los objetivos’, ese es el Bolívar que se nos metió en el alma y el Bolívar que sigue aquí en cada uno de nosotros, recalcó.

Lo que logró Chávez es algo insólito, porque uno vivía la cosa es así, la vida es así, una especie de situación que nos condenaba a ser excluidos, olvidados y resulta que Chávez nos pone en las manos el futuro del país, el futuro de nuestra historia pero de una manera tierna, que esa es una de las cosas que uno siente y por eso tanta gente lo lloramos y lo hemos llorado cuando lo recordamos, señaló el embajador Arrúe.