El  nicaraguense Román "Chocolatito" González  es el nuevo campeón del mundo de las 115 libras de la Asociación Mundial de Boxeo.

El pinolero con una mano derecha venció a Yafai en el noveno asalto para llevarse el título junior de peso gallo.

Román “Chocolatito” González volvió a la cima del boxeo mundial y lo hizo de una manera contundente, a fuerza de puños y un depurado boxeo que lo llevó a ser considerado en su momento, como el mejor peleador libra por libra del mundo, un lugar, que seguro analizarán devolverle los expertos.

Después de una excelente preparación, Román se presentó fuerte y certero en su golpeo, tanto así que hasta en ese momento el Campeón Mundial, Khalid Yafai, no soportó los puños y terminó en la lona.

Chocolatito subió al cuadrilátero del Ford Center de Frisco, Texas a las 9 de la noche (hora de Nicaragua), con una elegante bata blanca de ribetes azul y blanco y rojo y negro, con el ya tradicional e inspirador Himno de Victoria interpretado por Danny Berrios.

Salió en el primer asalto sin contemplaciones, no hubo round de estudio. Román se veía fuerte y certero. Un gancho de izquierda a la humanidad del boxeador inglés fue el mejor golpe, mientras el nicaragüense esquivaba los golpes del británico.

El segundo asalto fue una copia del primero, Román asestando los mejores golpes y combinaciones que llegaron con claridad a la humanidad de Yafai, que, por cierto, no se sabe si intencionalmente o sin querer, botó el protector bucal, una acción que recibió el rechazo del público, pues fue en el mejor momento del Chocolatito.

En el round 3, un parejo intercambio de golpes, sin embargo, los más contundentes fueron conectados por el nicaragüense. Yafai volvió a botar el protector bucal.

El cuarto asalto resultó muy parejo, con certeros golpes de ambos peleadores. En el quinto, quizás el mejor del nicaragüense, González se mostró como una “máquina” de tirar golpes.  Desde todos los ángulos le llegaron golpes a Yafai.

En el round 6, un cabezazo no intencional de Yafai cortó la ceja derecha de González, lo que desconcertó por un momento el nicaragüense, tanto así que se resbaló y cayó a la lona. El boxeador inglés, sabiéndose superado ampliamente, empezó a ensuciar la pelea, recurriendo constantemente a los amarres.

La cortada fue muy bien trabajada en la esquina del nicaragüense. En el round 7, Román ya era amo y señor de la pelea. Dominaba a placer y sus golpes llegaban a la humanidad de Yafai que estaba a merced del pinolero.

Se debe reconocer que Yafai, aún sabiendo que perdía la pelea, salió en el octavo round a defender su Título con “alma, vida y corazón”. No rehuyó al intercambio de metralla, pero su cansancio y el castigo recibido no le permitían dar más. Este asalto fue el preámbulo de lo que se vivió en el siguiente.

Tan solo, 27 segundos de iniciado el noveno round, Chocolatito conectó una potente derecha a la mandíbula de Yafai que cayó de manera estrepitosa y no fue necesario que se completara el conteo del referee que decidió, acertadamente, acabar con el combate.

Román, fiel a su estilo, corrió a ayudar y saludar a Yafai haciéndose nuevo Campeón Mundial del peso Supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Yafai sufrió así su primera derrota en 27 peleas, mientras Chocolatito logró su victoria 49, de ellas 41 nocaut y 2 derrotas.

Si se cumple la orientación de la AMB, Román deberá enfrentar, como su próximo rival, al australiano Andrew Moloney, aunque Román tiene claro lo que quiere: “Lo que más deseo es que vengan buenas peleas. Que venga una unificación de Títulos. Esos son mis sueños”.

Al finalizar el histórico combate, “Chocolatito” demostró, una vez más, que es un hombre de fe: “Le doy gracias primeramente a Dios que es el que se merece todo, a mi familia y a mi equipo de trabajo. Yo tengo la opción de Dios y Dios me regaló este título, ustedes también pueden tener esa bendición, solo hay que pedirle a Dios y entregarle su vida a Dios. Siempre le pido a Dios por mi vida, y las cosas que tengo es por Dios, a esos jóvenes les digo que luchen por sus sueños, que Dios tiene cosas grandes en su vida. La grandeza no es mía, sino es de Dios”.

Para luego dedicarle el triunfo a su familia y a Nicaragua: “Quiero mandarle un saludo muy especial a mi madre y a mis hijos que me están viendo, a todo el pueblo de Nicaragua. Viva México!! Viva Nicaragua!!!” “Gracias a toda esta gente maravillosa, los quiero mucho, Dios me los bendiga. Mandarle un saludo a todo el pueblo de Nicaragua, a toda mi familia, al Presidente, y a toda mi gente que tanto amo, besos a todos”, finalizó el campeón.