Padres de familia y maestros del Colegio Virgen de Guadalupe, en el sector de Villa Dignidad, a diario unen esfuerzos para que los más de 700 estudiantes del centro reciban la merienda escolar que les ha entregado el Gobierno.

El aporte de las familias consiste en la elaboración de los alimentos, acción que con mucho amor realizan las madres de familia y en agregar algún complemento a la dieta.

“El Gobierno está dando la comida para nuestros niños y lo menos que podemos hacer es venir a elaborarla y de esta manera garantizar la alimentación de nuestros niños. En el centro hay muchos niños que vienen sin desayunar y la Merienda Escolar es un gran aporte para ellos y nosotros como padres. Todos juntos debemos trabajar por amor a nuestros hijos y qué mejor manera de hacerlo que garantizándoles su alimentación”, refirió Ericka Huerta, madre de familia.

Gracias a la Merienda Escolar, muchos niños cuentan con una buena nutrición y por ende un mejor rendimiento académico, tomando en cuenta que la comunidad estudiantil del sector está integrada por niños humildes cuyos padres se dedican al trabajo de selección de residuos en la Planta de Reciclaje.

“La merienda escolar ha venido a restituir el derecho a la alimentación a los niños de nuestra comunidad. Recordemos que la alimentación es fundamental para el crecimiento y desarrollo de los niños, además abona a la retención escolar. Los padres de familia de manera organizada vienen hasta el centro a elaborar los alimentos y le agregan componentes como queso, ensaladas, pastas, permitiéndoles así un mejor platillo”, refirió el compañero Julio Hernández, director del centro.

Una vez elaborada la merienda, los niños acuden al comedor del centro y de manera ordenada reciben sus alimentos en los recipientes que ellos mismos portan, en los cuales se les distribuye su arroz, frijoles, pastas y sobre todo el cereal que es elaborado a base de maíz.

“La comida que nos dan es rica, siempre nos dan arroz, tajadas de plátano, espagueti y fresco, es importante que los niños comamos porque así vamos a estar sanos y vamos a poder estudiar. A veces venimos con hambre y cuando nos dan la comida en la escuela nos sentimos contentos”, finalizó la pequeña Bianca Merlo.













