El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN), a través del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención a Desastres (SINAPRED) y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), organizo el Congreso Nacional “Psicoeducación en inclusión para la vida”. El evento, realizado en homenaje al doctor Óscar Danilo Rosales, destacó el papel protagónico de adolescentes y jóvenes durante situaciones de emergencia.
El encuentro, desarrollado en el marco del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, tuvo como propósito intercambiar experiencias sobre la atención psicosocial en contextos de emergencia y compartir las estrategias impulsadas desde las instituciones del Buen Gobierno para fortalecer la preparación y respuesta ante eventos adversos.

En el congreso participaron, de manera presencial y virtual, representantes de instituciones públicas, organizaciones de personas con discapacidad, Juventud Sandinista y el Movimiento Estudiantil Universitario, quienes compartieron experiencias y aportes para continuar fortaleciendo la atención integral a las personas, familias y comunidades.
El doctor Guillermo González, ministro director del SINAPRED, explicó que el congreso permitió intercambiar experiencias sobre las acciones que Nicaragua ha venido desarrollando para brindar atención emocional a la población durante situaciones de emergencia.
“Nuestro país ha venido desarrollando distintas estrategias que nos permiten hoy prepararnos para cualquier evento natural o situaciones de peligro para la población, y en eso hemos venido caminando a pasos agigantados”, afirmó.

González destacó que el impacto emocional constituye un aspecto fundamental en la atención a las personas afectadas por situaciones de emergencia. En este proceso, señaló, las experiencias acumuladas han permitido reconocer la fortaleza y capacidad de participación de la juventud y la adolescencia.
En ese sentido, indicó que durante el encuentro se compartieron los avances en la conformación de brigadas de atención psicosocial integradas por adolescentes y jóvenes, así como los desafíos y aspectos en los que es necesario profundizar para continuar fortaleciendo estas capacidades.

Pueblo comprometido
Asimismo, resaltó la importancia de la energía y el compromiso del pueblo nicaragüense como elementos que impulsan estos esfuerzos.
“Una Revolución, una energía que tiene nuestro pueblo para seguir siendo protagonista de su historia y seguir reafirmando que lo más importante hoy en Nicaragua es el ser humano, es la dignidad del ser humano”, puntualizó.

Por su parte, la rectora de la UNAN-Managua, maestra Thelma López, destacó la importancia de estos espacios de intercambio y del trabajo articulado entre la universidad y las instituciones que atienden a la población ante situaciones de emergencia.
Señaló que la universidad ha formado parte de estos esfuerzos conjuntos, mediante la presencia y el acompañamiento a las comunidades afectadas por diferentes eventos adversos en los últimos años.
“Lo hemos hecho de manera particular a través de las Áreas de Conocimiento, como Ciencias Sociales, donde tenemos las carreras de Psicología y Trabajo Social, que aportan significativamente a esa atención psicosocial a nuestra población en situaciones de desastres”, expresó.

Asimismo, destacó la contribución del área de Ciencias de la Salud y su articulación con instituciones como el SINAPRED, subrayando que estos esfuerzos conjuntos permiten fortalecer los conocimientos y las capacidades para brindar una atención integral a la población.
Como parte de la jornada, el SINAPRED y la UNAN-Managua entregaron reconocimientos a instituciones que han desempeñado un papel clave en la atención de emergencias, en reconocimiento a sus aportes y compromiso con el fortalecimiento de la Estrategia Nacional de Atención Psicosocial ante Situaciones de Emergencia y Desastres.
Estas acciones contribuyen a la promoción de la salud mental y al acompañamiento solidario de las personas, familias y comunidades afectadas por diferentes eventos adversos, reafirmando la importancia de la coordinación interinstitucional y la participación de la juventud en la construcción de comunidades más preparadas y resilientes.













