Con un pedazo de cielo comenzó Tino López Guerra su declaración de amor a Nicaragua, plasmada en la canción "Nicaragua mía", escrita en 1945, con versos que despiertan recuerdos y sentimientos de cariño por la patria, pues el músico chinandegano encontró inspiración en las bellezas naturales de la tierra donde nació, el orgullo de pertenecer a ella y la admiración que sentía por la historia de un pueblo al que también dedicó otras composiciones, expresando desde los primeros versos gratitud a Dios por haber formado un país lleno de riquezas naturales, paisajes y tradiciones que conocía profundamente y conservaba en la memoria.

Para transmitir tanto sentimiento recurrió a palabras sencillas, propias de nuestro lenguaje popular, mediante las cuales describió las cualidades de los habitantes y las razones que alimentaban el amor por nuestro país, logrando que miles de compatriotas hicieran propia la melodía y encontraran en ella recuerdos de los lugares donde crecieron, las costumbres aprendidas durante la infancia y las personas con quienes compartieron momentos importantes de sus vidas, lo que también despertaba nostalgia entre quienes residían en el extranjero, porque al escuchar el corrido podían recordar todo lo que habían dejado atrás y sentirse cerca de sus raíces pinoleras a pesar de la distancia.

El amor que López Guerra sentía por las bellezas de nuestra tierra también se escucha en los versos dedicados a los lagos Cocibolca y Xolotlán, que comparó con serenatas y leyendas de plata, describiendo la inmensidad de sus aguas y la majestuosidad del primero, rodeado de islas y volcanes, sin olvidar al segundo, a orillas del cual se levanta Managua, y en otros versos imaginó una Nicaragua vestida con un mantón de acuarelas y adornada por noches de lentejuelas, utilizando comparaciones que permiten apreciar los colores de la vegetación, el movimiento de las aguas y el brillo de las noches, mostrando la facilidad que tenía para describir mediante la música las maravillas que contemplaba y admiraba. Cuando le dedicó un pasodoble a Granada, también encontró inspiración en las isletas del Cocibolca, el imponente volcán Mombacho y las tradiciones de Jalteva, recordando sus sones de atabal y la belleza de las mujeres granadinas, porque conocía y apreciaba las particularidades de cada ciudad, las costumbres de sus habitantes y los lugares que merecían ser recordados en sus canciones, llevando así a la música otros rincones de Nicaragua que despertaban su asombro.

Pero el amor que expresa "Nicaragua mía" también comprende la historia de sus habitantes, sus luchas y el orgullo de pertenecer a una nación que ha dado al mundo figuras reconocidas por su talento y valentía. Tino, menciona en sus versos a Rubén Darío, destacando la grandeza del poeta universal que llevó el nombre de Nicaragua a numerosos países, y recuerda igualmente a Rafaela Herrera, cuya defensa del Castillo de la Inmaculada Concepción frente a los ataques ingleses permanece entre los acontecimientos históricos protagonizados por mujeres nicaragüenses. Ese orgullo se hace todavía más fuerte cuando el compositor canta "Soy puro pinolero", palabras profundamente arraigadas en nuestra manera de hablar, con las que manifiesta la alegría de haber nacido en Nicaragua y agradece a Dios por pertenecer a esta tierra, reflejando la fe religiosa que también expresó en otras de sus canciones.

Al dedicar sus versos a la patria, el autor también quiso rendir homenaje a quienes contribuyeron a engrandecer nuestra historia, recordando sus luchas y dejando que las creencias que lo acompañaron durante toda la vida encontraran un lugar en la música, hasta conseguir que el corrido alcanzara gran popularidad y recibiera el reconocimiento de distintas instituciones nacionales, entre ellas el Ministerio de Relaciones Exteriores, que promovió una grabación con el Himno Nacional "Salve a ti, Nicaragua" en una cara del disco y "Nicaragua mía" en la otra, destinada especialmente a los nicas que residían en el extranjero, y al poner ambos temas en el mismo disco, la Cancillería destacó el valor que la canción de Tino ya tenía dentro de la música de nuestro país.

Constantino López Guerra, conocido popularmente como Tino López Guerra, nació el 20 de julio de 1906 en Chinandega, hijo del médico Eduardo López Robelo y de Celina Guerra Lizano, ama de casa. Desde joven mostró interés por la música, pasión que lo llevó a viajar a México, donde compuso "Nicaragua mía" y conoció a destacados cantantes que interpretaban corridos, género que cultivó hasta llegar a ser reconocido como el Rey del Corrido Nicaragüense. También trabajó como vendedor de seguros y entre sus amigos era conocido cariñosamente como "Tinito Lopito".

El 19 de julio de 1967, falleció en Managua, precisamente un día antes de cumplir 61 años, después de haber sido hospitalizado a causa de una enfermedad que había debilitado su salud, y durante su permanencia en el hospital escribió una carta a sus hijos, manifestándoles cuánto los quería y la esperanza de recuperarse para recibir el alta médica y regresar a su hogar, pero la enfermedad no le permitió cumplir ese deseo, dejando como recuerdo las palabras de un padre que también había dedicado buena parte de sus composiciones al amor y los sentimientos humanos. Su funeral se realizó el 20 de julio, coincidiendo con la fecha de su cumpleaños, y según las crónicas de la época, numerosas familias colocaron radios en las puertas de sus viviendas para escuchar las canciones del compositor durante el recorrido del cortejo fúnebre desde la parroquia de Santo Domingo hasta el cementerio, donde recibió sepultura, acompañado por familiares, amigos y ciudadanos que lamentaban su partida, mientras sus propias melodías sonaban por las calles de Managua como parte de la última despedida que el pueblo le brindó al Rey del Corrido Nicaragüense.

Los homenajes dedicados al compositor también fueron recordados recientemente por la Copresidenta de Nicaragua, Compañera Rosario Murillo, quien al hablar de su canción "Nicaragua mía" expresó: "Nuestro gran Tino López Guerra, grande compositor nicaragüense, a quien hemos rendido los merecidos honores, la escribió en México, la cantaron y la cantamos como visible y trascendente alabanza y compromiso de inamovible fe en la gracia de Dios y en nuestra Nicaragua soberana de Amor y Paz". La Copresidenta también recordó el reconocimiento cultural de la composición, señalando: "Queremos destacar que en algún momento de nuestra historia se promovieron como Patrimonio Cultural Nicaragüense", y mencionó "no solo nuestro Himno Nacional 'Salve a ti, Nicaragua', sino también 'Nicaragua Mía' y las distintas interpretaciones de esta otra celebración de nuestra patria". Durante su mensaje compartió la letra del corrido y retomó sus palabras sobre las luchas y el honor del pueblo nicaragüense, para concluir sus declaraciones expresando: "Vamos adelante con fe creciente, con esperanza creciente, con certeza de que estamos todos juntos construyendo el porvenir. Abrazos grandes".

Tino López Guerra sigue vivo en las voces que cantan "Nicaragua mía", en la alegría de los leoneses cuando entonan "Viva León Jodido", en las melodías dedicadas a Managua, Granada y su natal Chinandega, porque cada vez que se escuchan sus composiciones, vuelve a sonar la música de aquel chinandegano que convirtió el amor por Nicaragua en canciones que el pueblo continúa cantando.

Comparte
Síguenos