Mucho antes de que Nicaragua honrara la trayectoria del doctor Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa con un Centro Oncológico Nacional que hoy lleva su nombre, él ya había convertido la medicina en vocación de servicio que marcaría toda su vida profesional, historia que comenzó en Rivas, donde nació el 30 de junio de 1934, y que muy temprano lo llevó a buscar una preparación que entonces no podía encontrar completa dentro del país.
La formación que entonces no podía completar en Nicaragua la encontró en México, país al que viajó después de cursar sus primeros estudios en Managua e ingresó a la Universidad Nacional Autónoma, donde estudió Medicina y Cirugía y se graduó en 1956 con mención honorífica, aunque su preparación no terminó con ese título, porque continuó en el Hospital de Enfermedades de la Nutrición, donde se especializó en Medicina Interna y Gastroenterología y alcanzó el grado de Maestro en Ciencias Médicas, cuya formación completó antes de emprender el regreso a Managua, donde se convirtió en el primer médico con esa especialidad y desde 1962 comenzó a impartirla en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, incorporándose también a la preparación de nuevas generaciones de médicos.

Su labor docente pronto se extendió más allá de la universidad, porque también impartió clases en la Escuela de Enfermería del Hospital Bautista y en la Escuela de Trabajo Social de la UNAN, además asumió la responsabilidad de dirigir, desde finales de los años sesenta hasta comienzos de los setenta, la oficina de enseñanza e investigación del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, donde mantuvo unida la práctica médica con la especialización académica y el trabajo científico. Ese camino lo llevó por congresos centroamericanos, panamericanos y mundiales, formó parte de consejos editoriales de publicaciones médicas internacionales y desempeñó funciones dentro de las organizaciones de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva de Nicaragua y Centroamérica, años durante los cuales produjo más de treinta trabajos científicos y mantuvo una actividad profesional que combinó el ejercicio de la medicina con la enseñanza y la investigación.

La importancia de esa etapa estuvo precisamente en que cada conocimiento adquirido volvía al país convertido en formación para otros, y esa capacidad de multiplicar lo aprendido terminó dándole una influencia que sobrepasó ampliamente los límites de su especialidad, con el tiempo, aquella experiencia lo llevó más allá de la consulta y la docencia para asumir responsabilidades dentro de la salud pública, en agosto de 1979 fue nombrado Viceministro de Salud y permaneció en el cargo hasta el 4 de agosto de 1980, período durante el cual figura entre los tres ideólogos del Sistema Nacional Único de Salud del que se derivó el sistema público nicaragüense.

Poco después inició otra etapa decisiva al frente del Hospital Militar Doctor Alejandro Dávila Bolaños, institución que dirigió desde octubre de 1980 hasta diciembre de 1992 y que convirtió en hospital escuela, allí la atención médica quedó integrada a la preparación de especialistas en Medicina Interna, Cirugía, Ortopedia, Radiología y Patología, de manera que el hospital no solamente resolvía las enfermedades, sino que también formaba a quienes tendrían que enfrentarlas durante las décadas siguientes, combinación entre administración hospitalaria, docencia y práctica clínica que reunió en una misma labor al médico, al maestro, al investigador y al organizador de servicios, proyectándose a través de los profesionales que pasaron por sus aulas y salas, hasta que posteriormente, en diciembre de 2019, la Facultad de Medicina del Centro Superior de Estudios Militares recibió oficialmente el nombre de Facultad de Ciencias Médicas “Coronel y Doctor Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa”, como parte de la institución dedicada a la formación de profesionales de la salud.

Quienes lo conocieron lo describen como un médico que no hacía diferencias por condición social, económica, religiosa o política y que atendía a sus pacientes incluso fuera de horarios, durante los viajes o en períodos de descanso, incluida su permanencia en las Isletas de Granada, donde dedicaba tiempo a pobladores que requerían atención médica, mientras en su vida personal encontraba un espacio para la poesía, la lectura y la pintura en acuarela, especialmente de paisajes nicaragüenses como el Lago de Nicaragua, el Mombacho, las propias Isletas y los barrios del país, una forma de vida que acompañó durante años su ejercicio profesional y la enseñanza de nuevas generaciones, y que con el tiempo sería reconocida dando su nombre a instituciones médicas del país, entre ellas el nuevo Centro Oncológico Nacional.

La obra comenzó a materializarse en octubre de 2024 y sus trabajos iniciaron el 11 de noviembre en el kilómetro 15 de la Carretera Sur, comarca Montefresco, con un desarrollo previsto en cuatro etapas para atender a niños, jóvenes y adultos con enfermedades oncológicas de mayor complejidad remitidos desde hospitales de todo el país. La primera fue inaugurada el 7 de marzo de 2025 con 30 consultorios para atención especializada, cuidados paliativos, estudios diagnósticos, tratamiento de lesiones tempranas del cuello uterino, cirugías menores, 50 sillones de quimioterapia y 24 viviendas de albergue con capacidad para 150 pacientes y familiares, mientras la segunda entró en servicio el 31 de julio de 2026 con tomografía axial computarizada, resonancia magnética nuclear, mamografía, Rayos X, laboratorio especializado, patología, biología molecular, análisis de ADN, equipos automatizados e inteligencia artificial integrada, ampliando los servicios desde la consulta y el tratamiento hasta diagnósticos de mayor precisión.

Sobre esa base avanza la tercera etapa, que al 29 de septiembre de 2026 alcanzaba el 47 por ciento de ejecución sobre 8 mil 137 metros cuadrados y que añadirá la parte hospitalaria y quirúrgica que completará servicios hasta ahora distribuidos entre distintas áreas, ocho edificios reunirán Emergencia, Hospitalización, Sala de Operaciones y Recuperación, Unidad de Cuidados Intensivos, Lavandería, Bodega de Insumos, Comedor y Cocina, mientras el diseño contempla cinco consultorios para emergencias, área de nebulización, doce camas de observación y seis camillas para pacientes graves, además de un bloque quirúrgico con seis quirófanos y seis camas de recuperación, con capacidad proyectada para realizar 3 mil cirugías oncológicas cada año.

A ello se sumará un edificio de dos plantas con 200 camas de hospitalización, ocho estaciones de enfermería, diez espacios para cuidados intensivos y cinco para cuidados intermedios, junto con áreas de esterilización, calderas, manejo de desechos, lavandería y bodegas, esta ampliación cuya entrega está prevista para mayo de 2027 permitirá diagnosticar a los pacientes, realizar cirugías, acompañar su recuperación y brindar atención hospitalaria dentro del mismo complejo.

Después llegará la cuarta etapa, prevista para agregar lo que es Medicina Nuclear y Radiofármacos, diagnóstico con radionucleidos, SPECT, PET/TC, tratamiento de cáncer de tiroides con yodo, radioterapia mediante aceleradores lineales, técnicas en 3D, radioterapia de intensidad modulada, radioterapia de arco volumétrico, radiocirugía estereotáxica, radioterapia corporal total y braquiterapia para cáncer de cérvix, además de espacios de radiofarmacia y áreas especiales para pacientes sometidos a procedimientos con sustancias radiactivas. El proyecto incluye igualmente el primer ciclotrón de Nicaragua para producir sustancias radioactivas destinadas a Medicina Nuclear, cerrando así una obra que comenzó con consulta y quimioterapia y que crecerá hasta reunir bajo un mismo techo diagnóstico avanzado, cirugía, hospitalización, radioterapia y tecnología nuclear.

Hoy, el nuevo Centro Oncológico Nacional que lleva el nombre del doctor Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa recibe a pacientes de toda Nicaragua para brindarles atención especializada contra el cáncer, una obra impulsada con amor, por los Copresidentes la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega que seguirá creciendo hasta completar sus cuatro etapas. Cada paciente que cruza sus puertas encuentra una respuesta médica que lleva el nombre de quien dedicó su vida a curar y enseñar, y es justamente por eso que, aun después de su partida, el doctor Juan Ignacio Gutiérrez sigue curando el cáncer.

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