Un niño de 12 años que recibió un riñón donado por su madre, pacientes sometidos a cateterismos y reemplazos de válvulas del corazón, pequeños que, después de una cirugía de labio y paladar hendido, mejoran su alimentación y el habla y mujeres que acceden a estudios para detectar tempranamente el cáncer. Son historias que nacen en los hospitales públicos y se extienden hasta los barrios y comunidades de Nicaragua. A esa atención especializada se suman las ferias que entran a los barrios y comunidades, las clínicas móviles, la recolección de sangre fuera de los diferentes centros y una red que en 2026 ya registra 79 hospitales en funcionamiento.

La salud pública hoy no puede observarse únicamente desde el número de edificios levantados, porque detrás de sus puertas se realizan procedimientos de creciente complejidad, mientras otros servicios recorren el país para acercarse a las familias y seguir mostrando, por su alcance, lo que puede describirse como la revolución de la salud, Gracias a Dios, a la Compañera Rosario y al Comandante Daniel.

Los quirófanos muestran una parte de lo que está ocurriendo en la salud pública de la Nicaragua Sandinista, Cristiana, Socialista y Solidaria. En abril, el Hospital Dr. Fernando Vélez Paiz realizó con éxito un trasplante renal a un niño de Nandaime, Granada, con un riñón donado por su madre y, meses después, entre el 4 y el 6 de agosto, especialistas nicaragüenses efectuaron en ese hospital 32 procedimientos cardiovasculares de alta complejidad, entre cateterismos y reemplazos de válvula aórtica, a pacientes procedentes de Jinotega, Matagalpa, Madriz, Chinandega, León, Managua, Chontales, Granada y Carazo, mientras niños de distintos puntos del país también han llegado al Vélez Paiz para cirugías reconstructivas de labio y paladar hendido, seguidas de atención en nutrición, psicología, pediatría y cirugía plástica. En otros centros también se realizan intervenciones cardíacas, hemodiálisis, tratamientos oncológicos y procedimientos prenatales, entre ellos más de 300 cirugías intrauterinas destinadas a corregir malformaciones congénitas antes del nacimiento.

Pero la medicina de atención avanzada también depende de descubrir una enfermedad antes que avance, tarea que durante 2026 ha sumado nuevos equipos y métodos para diagnosticar a tiempo dentro del sistema nacional de salud, equipado con resonadores magnéticos, tomógrafos, 54 mamógrafos, tres aceleradores lineales y tecnología para braquiterapia, mientras en septiembre varios especialistas participaron en un taller sobre inteligencia artificial aplicada como apoyo para leer mamografías y detectar tempranamente el cáncer mamario. La prevención ya venía mostrando una amplia cobertura, con más de 1.2 millones de estudios para la detección temprana realizados durante 2025, trabajo que continuó este año en el Hospital Bertha Calderón Roque con 90 termocoaguladores donados por la OPS/OMS para tratar lesiones precursoras del cáncer cervicouterino, además de un ultrasonido, electrobisturíes, electrocauterios, mesas ginecológicas y lámparas destinadas a unidades de salud del país.

La oftalmología también agregó un microscopio quirúrgico, tres biómetros y tres autorefractómetros destinados al Hospital Departamental Jacinto Hernández, en Nueva Guinea, y al Centro Nacional de Oftalmología, en Managua, equipos utilizados en evaluaciones visuales y operaciones de cataratas, pterigión y otras lesiones oculares, atención que también llegó a Occidente, donde 12 pacientes recuperaron la visión tras una jornada quirúrgica realizada en el Hospital Escuela Dr. Oscar Danilo Rosales Argüello, HEODRA, de León, que atendió a familias de esa ciudad y otros municipios. La tecnología, sin embargo, cuenta solamente una parte de este cambio, porque la atención de mayor nivel también necesita estar cerca de quien la necesita, por eso, para la semana del 14 al 20 de septiembre, el Ministerio de Salud programó 1,394 ferias y clínicas móviles para atender a 149,326 familias en 2,138 barrios y comunidades del país, mientras 77 jornadas de “Mi Hospital en mi Comunidad” fueron organizadas con especialistas, mamografías y ultrasonidos de mamas.

La salud también continúa fuera de los hospitales, con las brigadas del MINSA que visitan barrios y comunidades para vacunar a las familias y prevenir enfermedades, mientras otras actividades combaten el dengue, el chikungunya y el zika mediante la fumigación, la aplicación de larvicidas y la eliminación de criaderos del mosquito transmisor. Las visitas permiten además vigilar el estado nutricional de la niñez y detectar a tiempo problemas que requieren atención médica, una labor cercana a las familias que también alcanza a las mujeres embarazadas procedentes de lugares alejados, quienes cuentan con 179 casas maternas donde pueden permanecer cerca de los centros que las atenderán al momento del parto. La misma intención de acercar los servicios a la población ha llevado la hemodiálisis y la quimioterapia a distintos puntos de Nicaragua, reduciendo así la necesidad de realizar viajes que antes debían hacerse hasta Managua, al tiempo que las ferias especializadas llevan médicos de más de 15 especialidades a departamentos y regiones autónomas, con acciones programadas durante 2026 en más de 120 municipios.

La atención del Buen Gobierno Sandinista, que llega a los barrios y las comunidades, también toma otros caminos para acercarse a las familias, como ocurrió el 7 de septiembre, cuando comenzó a funcionar otro Hemocentro Móvil del Banco Nacional de Sangre, adquirido con una inversión de 1 millón de córdobas y acondicionado para seleccionar a los donantes, realizar la extracción y conservar las unidades recolectadas en condiciones adecuadas, de manera que la captación pueda realizarse en comunidades, universidades, centros de trabajo y otros lugares, con lo cual Nicaragua pasó a contar con cuatro vehículos de este tipo. En Occidente también se programaron procedimientos especializados, en Chinandega para colocar catéteres a pacientes que reciben hemodiálisis y en León para atender casos mediante cardiología intervencionista, juntando estos servicios médicos a personas que durante años debían trasladarse largas distancias. Ahora reducir esos viajes ha sido parte del esfuerzo por llevar la atención especializada a diferentes departamentos y a la Costa Caribe, donde más pacientes pueden recibir el diagnóstico y tratamiento sin tener que desplazarse hasta Managua.

Con 79 hospitales en funcionamiento y un sistema público de salud gratuito para los nicaragüenses, la red hospitalaria continúa creciendo con obras como el Hospital Oriental “Lesbia Carrasquilla”, en Sabana Grande, Managua, cuya primera piedra fue puesta el 16 de julio. El nuevo centro contará con 510 camas, 11 quirófanos, tres de ellos inteligentes, además de alrededor de 35 especialidades, mientras en Bluefields se construye el Hospital Pueblo Presidente Afro y Originarios, que se sumará al Hospital Sandino Nuevo Amanecer, inaugurado el 23 de febrero en Bilwi para atender a las familias de la Costa Caribe Norte. A estas construcciones se suman el Centro Nacional de Neurocirugía Dr. Carlos Vanzetti, la segunda y tercera etapa del Hospital Nacional de Oncología Dr. Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa y el Hospital Primario de Acoyapa, además de las mejoras realizadas en el Hospital Comandante Gaspar García Laviana, de Rivas. Al mismo tiempo se preparan proyectos para ampliar la rehabilitación en el Hospital Aldo Chavarría y desarrollar un Centro de Alta Tecnología en el Hospital Escuela Dr. Antonio Lenin Fonseca, mientras nuestros médicos y especialistas continúan preparándose mediante congresos, jornadas científicas, teleenseñanza y entrenamientos para manejar nuevos equipos y realizar procedimientos de mayor complejidad.

La gratuidad de la atención, junto con la continuidad de los programas y servicios del sistema público, también formó parte de las razones expuestas por el sector salud durante la consulta sobre la reforma parcial a la Constitución Política. Médicos, especialistas y trabajadores participaron de manera presencial en la Asamblea Nacional, mientras otros integrantes del sector siguieron la consulta e intervinieron mediante 308 conexiones establecidas desde distintos puntos de Nicaragua. La ministra de Salud, compañera Meyling Brenes, señaló que respaldaban las reformas para garantizar los derechos del pueblo, continuar construyendo hospitales, incorporar tecnología, desarrollar nuevos proyectos y seguir enfrentando la pobreza, mientras trabajadores del MINSA defendieron la atención y los medicamentos gratuitos, así como el derecho de las familias a recibir estos servicios sin que su capacidad económica determine el acceso, y relacionaron la continuidad del modelo con la paz, la estabilidad y la soberanía nacional.

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