Cuando el Frente Sandinista regresó al Gobierno en enero de 2007, comenzó una manera distinta de llamar a quienes recibían atención o participaban en los programas impulsados desde las instituciones. Poco a poco dejaron de ser identificados solamente como beneficiarios para convertirse en protagonistas, buscando reconocerlos por lo que podían hacer y no únicamente por aquello que obtenían. La Compañera Rosario Murillo fue artífice y creadora de esta forma de concebir a las Familias Protagonistas, reconociendo la dignidad de cada persona y su capacidad para salir adelante con las herramientas y oportunidades puestas a su alcance, ya fuera para estudiar, trabajar, producir, emprender o aportar desde su comunidad. Así, una ayuda dejaba de definir a alguien por su necesidad, porque detrás de quien la recibía había un ser humano capaz de tomar decisiones, desarrollar sus habilidades y construir junto a los suyos un camino que le permitiera avanzar, llevando el protagonismo mucho más allá de recibir, significaba involucrarse en aquello que podía transformar su realidad mediante la participación y el hacer.
La Compañera Rosario Murillo ha dicho: “Y todos los procesos de protagonismo de la familia en esta Nicaragua bendita pertenecen a las familias nicaragüenses. En lo social, en lo económico, en lo político, en el protagonismo de la vida buena de todos los días en las comunidades, en las comarcas, en los barrios. Son procesos sociales, económicos, políticos, de protagonismo, de pertenencia a nosotros… Aquí tenemos voz para protagonizar todos los días la democracia, la libertad, la fraternidad y la dignidad…” Al profundizar sobre cómo se ejerce ese protagonismo, agregó: “todos estos procesos de país, de comunidad, de familia, protagonizando, con la voz, con las acciones, y sobre todo protagonizando las soluciones que nos vamos proponiendo alcanzar para los principales desafíos de la vida”. De esa forma, la propia Copresidenta Compañera Rosario Murillo resumió esta idea al señalar que “somos protagonistas de todos los procesos”, manteniendo a las familias como parte activa de aquello que ocurre en su comunidad y en el país.
Llamar protagonistas a las personas y las familias también pasó al lenguaje cotidiano de las instituciones, donde esta manera de nombrarlas se volvió habitual al dirigirse a la población, reconociendo que podían hablar con voz propia e intervenir en los asuntos que tocaban directamente sus vidas, hasta hacer de Familias Protagonistas una expresión entendida por quienes comenzaron a escucharla en su relación diaria con el Estado y dentro de sus propias comunidades.
La lógica del modelo está en hacer que el protagonismo forme parte de lo que impulsa el Gobierno, procurando que las personas puedan intervenir desde el momento en que se conoce una necesidad hasta que se trabaja en una respuesta, algo que puede verse en la educación cuando se habla del papel de las personas, las familias y las comunidades y también en la salud cuando se les toma en cuenta en la planificación y seguimiento de lo que se realiza, llevando esa forma de trabajar a otros espacios donde pueden aportar lo que conocen de su realidad y tomar decisiones sobre asuntos que les corresponden. El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) mantiene la responsabilidad de garantizar derechos y facilitar los medios necesarios, pero la familia no queda únicamente al final del camino esperando lo que se decidió desde una institución, sino que interviene durante ese proceso, conoce lo que se está haciendo y participa en decisiones que también le corresponden, haciendo efectivo el sentido de Familias Protagonistas al asumir un papel activo en aquello que incide directamente en su comunidad y en su vida cotidiana.
También quedó plasmado en los documentos que orientan el trabajo del Gobierno, entre ellos el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano 2022-2026, que utiliza la palabra “Protagonistas” para identificar a quienes toman parte en distintos procesos, mientras otros materiales gubernamentales hablan del protagonismo de las personas, las familias y las comunidades, mostrando cómo esta forma de nombrar a la población fue pasando del discurso a los documentos que guían el trabajo de las instituciones y quedó incorporada al lenguaje utilizado para referirse a quienes intervienen en las distintas tareas que se desarrollan en el país.
Diecinueve años después del regreso del Frente Sandinista al Gobierno en enero de 2007, el concepto de Familias Protagonistas también alcanzó una dimensión administrativa, y el mismo Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano 2022-2026, citado anteriormente, contiene otra referencia que ayuda a explicarla, al plantear el diseño e implementación de un Sistema de Registro Único de Protagonistas del Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, conformado por instituciones del Gobierno relacionadas con la producción y la economía. En este caso ya no se trata solamente de cómo se denomina a las familias, sino de una propuesta para identificarlas dentro de un sistema concebido para reunir información sobre quienes forman parte de esos procesos, llevando el protagonismo a una aplicación concreta dentro del trabajo institucional.
Hablar de Familias Protagonistas es referirse a familias que tienen una relación directa con aquello que cambia sus condiciones de vida, por ejemplo, una vivienda les da un espacio digno donde vivir, una carretera o una calle les facilita ir de un lugar a otro, tener agua potable en casa mejora la vida de todos, la educación les da a sus hijos herramientas para aprender y prepararse, y la atención médica les permite cuidar su salud y recibir asistencia cuando la necesitan. También están quienes ponen en marcha sus propios emprendimientos, desarrollan una actividad económica con su trabajo y pueden generar empleo para otras personas.
En cada una de estas situaciones, la familia conoce de primera mano lo que ocurre en su comunidad, expresa lo que necesita y participa en la búsqueda de soluciones. Ahí toma sentido el protagonismo que la Compañera Rosario ha defendido y fortalecido en sus comunicaciones con las familias nicaragüenses, las personas reciben una obra o un servicio, pero no quedan reducidas a ser beneficiarias, tienen voz, toman decisiones, participan en aquello que puede cambiar sus vidas y se convierten también en personas capaces de aportar con su trabajo al desarrollo del país.













