Mucho antes de que su nombre fuera escogido para identificar un nuevo estadio de baseball en Managua, Stanley Cayasso ya había recorrido buena parte de la historia de este deporte en Nicaragua como jugador, seleccionado nacional, mánager y entrenador. Su camino comenzó en Bluefields, donde Oliver Stanley Livingstone Cayasso Guerrero nació el 17 de septiembre de 1906, hijo de Wilfred Cayasso y Sofía Guerrero, en una Costa Caribe donde el baseball había echado raíces desde finales del siglo XIX. Su padre, conocido como “Capitán” por dedicarse al transporte marítimo de pasajeros y mercancías, poseía varias embarcaciones. Stanley y su hermano George esperaban los periódicos que llegaban desde Managua y buscaban las páginas deportivas para enterarse de lo que hacían Bóer, Managua, Granada y San Fernando. Zurdo para batear y lanzar, dio el salto del baseball juvenil a jugar contra adultos en 1925, cuando tenía 18 años, y posteriormente integró junto con su hermano el Navy, uno de los conjuntos que sobresalieron en los primeros años de este deporte en el Caribe nicaragüense. Con esa novena viajó a Puerto Limón, Costa Rica, y en 1932 emprendió una travesía que llevó al equipo desde Bluefields hasta el Pacífico, navegando hacia San Juan del Norte, remontando el río San Juan, atravesando el Gran Lago hasta Granada y continuando por tren hacia Managua. Aquella gira permitió que Cayasso comenzara a ser conocido fuera de su región natal. Jugaba como jardinero central y también lanzaba, dos facetas de una carrera que con los años le valdría el sobrenombre de El Caballo de Hierro.
El viaje al Pacífico terminó por abrirle las puertas del baseball que Stanley y su hermano George habían conocido durante años a través de los periódicos que llegaban a Bluefields. En 1933 jugó con Managua y posteriormente se incorporó al conjunto General Somoza, llamado así por el entonces jefe de la Guardia Nacional y posteriormente dictador Anastasio Somoza García, con el que permaneció entre 1934 y 1938. En 1935 se convirtió en uno de los primeros cinco peloteros costeños que llegaron a la Selección de Nicaragua y participó en los Juegos Centroamericanos realizados en El Salvador, donde el 31 de marzo ponchó a 18 bateadores de la representación anfitriona en el estadio Flor Blanca de San Salvador. Aquella actuación también exigió mucho de su brazo y el trabajo acumulado durante el torneo terminó afectándolo, por lo que cada vez lanzó menos, aunque Cayasso siguió jugando en otras posiciones. Tres años después formó parte de la selección que viajó a Panamá para los Juegos Centroamericanos de 1938 y en 1939 participó en la segunda Serie Mundial Amateur, antecedente de la Copa Mundial de Baseball. Nicaragua terminó aquella competencia con tres victorias y tres derrotas, únicamente detrás de Cuba, y el bluefileño conectó en el encuentro decisivo el primer jonrón registrado en ese torneo. Con el paso de los años fue concentrándose en el bateo y la primera base, prolongando así una carrera que había comenzado también desde el montículo.
Lo hecho en aquella Serie Mundial Amateur de 1939 fue el inicio de muchos años defendiendo los colores de Nicaragua. En 1940 regresó con la selección a La Habana y el equipo volvió a terminar segundo detrás de Cuba, con nueve victorias y tres derrotas, pero esta vez Cayasso encabezó a los bateadores del campeonato con 19 imparables. Entre 1939 y 1953 participó en 11 Series Mundiales Amateur y en 1947 volvió a sobresalir al liderar el torneo con 12 carreras impulsadas. También estuvo en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Guatemala en 1950 y un año más tarde llegó a los Juegos Panamericanos de Buenos Aires, donde, a los 44 años, conectó un jonrón de tres carreras frente a Estados Unidos que ayudó a Nicaragua a ganar 9-8 y cerró aquella competencia con 16 hits en 32 turnos y dos cuadrangulares. Al mismo tiempo que vestía la camiseta nacional fuera del país, Cayasso seguía jugando en los campeonatos nicaragüenses. Pasó por Carazo, reforzó a Zelaya y en 1942 llegó a Cinco Estrellas, donde dejó el jardín central para jugar en primera base y desde 1944 asumió también como mánager. Bajo su dirección, el conjunto conquistó nueve campeonatos nacionales amateurs en once años, entre 1944 y 1954. Poco a poco, a su experiencia como pelotero se fueron sumando las tareas de dirigir y enseñar, aunque nunca se alejó del terreno de juego.
Después de tantos años como pelotero, mánager y seleccionado nacional, Cayasso llegó a 1956 con medio siglo de vida y una experiencia que ya comenzaba a transmitir desde el terreno como entrenador, precisamente cuando Nicaragua estrenaba su primera liga profesional. Nunca alcanzó las Grandes Ligas y su paso como jugador por aquella nueva etapa quedó reducido a un turno al bate, cuando entró como emergente y produjo una carrera con un rolling a segunda base que terminó en error. A partir de ahí continuó en Cinco Estrellas como entrenador hasta el cierre de aquella primera época profesional en 1967 y, una vez concluida esa etapa, llevó su experiencia a equipos amateurs de Primera División. En 1970, con el regreso del baseball de alto nivel bajo una liga amateur, volvió a Cinco Estrellas. Desde 1973 dirigió en Matagalpa y todavía durante los años ochenta enseñaba a peloteros procedentes de ligas campesinas y trabajaba con equipos infantiles. También estuvo al frente de Nicaragua en las competencias internacionales de 1965 y 1969. Fuera del diamante también trabajó como electricista, mientras seguía dedicando buena parte de sus años a formar jugadores. En 1984 Nicaragua emitió una serie de siete sellos dedicada a figuras del baseball y reservó para Cayasso la estampilla de mayor denominación, dentro de una colección que también incluyó a Babe Ruth y Roberto Clemente. En abril de 1986 recibió de manos del presidente Daniel Ortega la Orden Eduardo Green Sinclair junto con Julio “Canana” Sandoval y Francisco “Zurdo” Dávila, uno de los últimos reconocimientos que recibió en vida. Cuatro meses más tarde, el 5 de agosto, falleció por causas naturales. El Gobierno le rindió honores fúnebres y destacó que, pese a su edad, seguía compartiendo con otros jugadores los conocimientos y la experiencia acumulados durante décadas de baseball.
Stanley Cayasso murió, pero su nombre siguió recorriendo los campos donde durante tantos años había jugado, dirigido y enseñado. Apenas un año después, en 1987, Managua abrió las puertas a la primera Copa Memorial Stanley Cayasso, un torneo internacional que continuó celebrándose durante varios años. Con el tiempo, una liga juvenil también tomó su nombre, mientras la comunidad nicaragüense de Nueva York lo recordó organizando una liga de softbol y el estadio nacional de Managua conservó una sala dedicada al antiguo seleccionado. Cuarenta años después de su fallecimiento, el baseball nicaragüense volvió a recordar a Cayasso con el proyecto orientado por los Copresidentes, la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, quienes dispusieron construir en el centro de Managua el Multiestadio Stanley Cayasso. La obra se levanta como parte del Complejo Deportivo Dignidad y, al 20 de agosto de 2026, registraba un 27 % de ejecución, llevando a una nueva generación el nombre de quien dedicó décadas a jugar, dirigir y enseñar este deporte. El complejo se construye en una zona considerada altamente sísmica, por lo que los encargados de la obra han tomado medidas especiales para garantizar la seguridad de las familias que asistirán al nuevo estadio.
El Multiestadio Stanley Cayasso reunirá en un mismo complejo de baseball dos estadios, uno para las categorías profesionales y otro dedicado a las infantiles, ambos preparados para recibir competencias nacionales e internacionales. El principal tendrá capacidad para 3,000 espectadores y contará con un terreno certificado por Major League Baseball (MLB), las Grandes Ligas, además de iluminación profesional para encuentros nocturnos, pantallas, camerinos y dugouts para recibir a los equipos, árbitros y cuerpos técnicos, mientras el infantil podrá albergar a 250 personas y permitirá desarrollar el baseball desde las categorías menores. Para que ambos puedan funcionar con las condiciones necesarias, la construcción también incluye sistemas de vigilancia, audio especializado, detección y protección contra incendios, abastecimiento de agua potable, servicios sanitarios y respaldo energético, además de taquillas, garitas de control, vías para la circulación vehicular, estacionamiento y áreas verdes. Junto a estos espacios se levantará un edificio para el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, donde se conservarán los nombres y las imágenes de figuras que han formado parte de la historia deportiva del país.
El Multiestadio se construye dentro del Complejo Deportivo Dignidad, que también alberga el Estadio de Fútbol Miguel “Chocorrón” Buitrago y reunirá instalaciones en las que distintas disciplinas podrán desarrollar sus actividades. En los alrededores del nuevo escenario de baseball se levantará además un Paseo de las Estrellas, que exhibirá los nombres de las leyendas y glorias que han dejado su huella en el deporte nicaragüense. Cuando comiencen los juegos, el campo profesional podrá acoger partidos del Campeonato Nacional de Baseball Germán Pomares Ordóñez y de la Liga Profesional, así como encuentros de la Selección Nacional y torneos dentro y fuera del país, mientras el estadio infantil abrirá sus puertas a campeonatos de menores y juveniles, dando a los nuevos peloteros la oportunidad de crecer practicando esta disciplina en instalaciones destinadas para ellos. Así, ambos terrenos compartirán una misma obra y atenderán tanto a quienes juegan en las principales categorías como a quienes apenas empiezan su formación, dos etapas que Cayasso conoció a lo largo de su vida, primero durante sus años como jugador y seleccionado nacional, y más tarde enseñando y preparando a otros peloteros.
La inauguración está prevista para diciembre de 2027, cuando las estructuras que hoy se levantan dentro del Complejo Deportivo Dignidad deberán abrir sus puertas al público y comenzar a recibir a los equipos. Para ese momento habrán pasado más de cien años desde que aquel joven de Bluefields empezó a medirse con peloteros adultos en 1925 y más de nueve décadas desde que vistió por primera vez el uniforme de la Selección Nacional, al que llegó después de abrirse camino con el Navy y jugar en Managua. Ese paso por la selección prolongó una carrera que después lo llevó a los campeonatos centroamericanos, las Series Mundiales Amateur y los Juegos Panamericanos, siguió con Cinco Estrellas y más tarde lo condujo a los banquillos, desde los cuales dedicó buena parte de sus últimos años a preparar nuevos jugadores.













