La milagrosa imagen de Santo Domingo de Guzmán inició desde su iglesia en la capital, su retorno a Las Sierritas de Managua acompañado de sus fieles promesantes.
La jornada de este 10 de agosto empezó con la misa en la iglesia de Santo Domingo ubicada en el barrio 19 de Julio, ahí llegaron devotos y promesantes de distintos barrios.
Los tradicionales indios, el cacique, personas hombres y mujeres vestidos de huipiles y muchos cargando réplicas del milagroso patrono capitalino, forman parte de este periplo que es acompañado por la Policía Nacional.
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Al salir de su iglesia, Santo Domingo es recibido por las autoridades municipales y los diferentes comités de cargadores y tradicionalistas, que lo montan al "Barco" y en medio del estruendo de cohetes y música de chichero emprende su camino a su morada.
El barco recorre con sus tradicionalistas y autoridades hasta el Gancho de Caminos en el Mercado Oriental y ahí es bajado para ser entregado a sus cargadores que avanzan con mucha devoción.
"La importancia de las tradiciones es que se mantenga el amor y la fe que le tiene la gente a Santo Domingo. En estos días he aprendido mucho sobre nuestras costumbres y tradiciones, sobre nuestra fe y nuestra iglesia", dijo Guadalupe Gómez, India Bonita 2026.
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Entre los promesantes también estaba la señora Mercedes Sánchez que participa de estas festividades desde hace 51 años, se quemó y tuvo lesiones fuertes que la mantuvieron en peligro de muerte. Llegó a la iglesia vestida con huipil azul oscuro, con su corona de flores y sus sandalias típicas de estas fiestas religiosas populares.
"Estoy cumpliendo 51 años de cumplir promesa, en este tiempo Santo Domingo ha sido milagroso en mi vida. Todos los 10 de agosto lo voy a dejar a su iglesia, aunque este año solo lo haré en un tramo porque estoy enferma, pero lo importante es que cumplo mi promesa hasta que me muera", dijo doña Mercedes de 73 años.
Como todos los años sucede, las autoridades municipales recibieron a Santo Domingo y se lo entregaron al pueblo de Managua.
Un año de mucha devoción
La alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, exaltó la alta devoción del pueblo que ha sido acompañada por la Policía, bomberos y Cruz Blanca que garantizan seguridad, tranquilidad y que cada promesante cumpla su promesa.
“Ha sido un año de mucha devoción y aquí estamos acompañando a nuestro pueblo en sus fiestas tradicionales. Estos 10 días fueron una bendición, realmente cumplieron miles y miles de milagros, y estoy segura de que el próximo año va a estar más llena esta procesión. Somos un pueblo agradecido y los diez días que tuvimos a Minguito, lo hicimos con profunda fe”, indicó Rueda.
Agradeció el acompañamiento de las autoridades de la Policía Nacional, Bomberos Unidos de Nicaragua y Cruz Blanca, que ha permitido mantener mucho orden y seguridad.
Tope de los santos
Uno de los momentos más emotivos y llenos de fe de la jornada fue el tope de Santo Domingo de Guzmán y Santo Domingo de San Andrés de la Palanca (Ciudad Sandino), que ocurrió en los semáforos de Repuestos Boer.
Ahí, los músicos no dejaron de tocar sus canciones, mientras las imágenes se movían de un lado a otro con sus cargadores, en tanto los devotos y feligreses bailaban en este regreso al santuario de Las Sierritas.
El retorno continuó por los tradicionales puntos, como la rotonda Santo Domingo, y posteriormente, los semáforos del Autolote El Chele, lo que hacía que las familias de barrios aledaños se sumaran a la tradición.
“Ha sido bueno el orden que ha tenido en este regreso. Cada año mejora la seguridad para todos en estas fiestas. La Policía ha hecho un trabajo muy bueno, no hay contradicciones, todos van cumpliendo su promesa con fe”, dijo Manuel Selva Baltodano, quien iba pagando promesas.
Tradición de generaciones
Entre los muchos devotos estaba Moisés Moraga, un cargador de Santo Domingo, quien ya lleva 35 años cumpliendo una promesa que heredó de su padre.
“La historia con Santo Domingo comenzó con mi papá, Juan Moraga, que fue fundador del comité de cargadores, y detrás de mí viene mi hija Estefany Moraga, quien con su decisión ayuda a mantener esta tradición que va de generación en generación. Eso nos interesa como cargadores”, expresó Moraga.
Durante el trayecto y recorrido de Santo Domingo se puede apreciar a muchos promesantes que van bailando con sus coloridos trajes de huipil. Van solos o acompañados por sus familiares.
“Tengo 65 años de cumplir promesa. Fue mi madre quien, estando embarazada de mí, le dio preeclampsia y le prometió a Santo Domingo que, si nacía bien, iba a bailarle cada año. Y ahí hice mi promesa. Fue mi madre la que me lo heredó. Desde que estaba en la panza he estado bailando al santo”, dijo Sara María Arancibia, a quien encontramos bailando en el sector de Altamira, con su huipil blanco con estampados florales en tonos rosa y verde.
El tradicionalista José María Bermúdez, “Chemita Jr.”, agradeció a los Copresidentes, Comandante Daniel Ortega y Compañera Rosario Murillo, por garantizar la seguridad y el orden que permitieron que la población disfrutara en paz sus tradiciones.
“Estas festividades han estado como ningún año y la Policía ha hecho un papel muy bueno para hacer de las fiestas agostinas una tradición ordenada y segura”, dijo “Chemita Jr.”.
A la 1 de la tarde, la imagen de Santo Domingo, con sus miles de promesantes, llegó al sector de La Morita. Su arribo a este punto se celebró con más bailes, música filarmónica y el estruendo de los cohetes.
Aquí, Santo Domingo de Abajo se despidió con otra bailada, mientras Minguito se enrumba a su santuario en Las Sierritas.













