Este 17 de julio, fecha histórica y significativa del Día de la Alegría, que abrió el camino hacia el Glorioso Triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de Julio de 1979, nuestra Embajada de Nicaragua en el Reino de Bélgica conmemoró el 47 Aniversario de nuestra Revolución, junto a representantes de Pueblos y Gobiernos Amigos, parlamentarios, internacionalistas, organizaciones de solidaridad y amigos de Nicaragua.
El acto reunió a representantes de las Misiones Diplomáticas de la República Popular China, la Federación de Rusia, la República de Belarús, la República Bolivariana de Venezuela, la República de Cuba, la República de Kazajistán, la República de Tayikistán y la República de Colombia; así como representantes del Parlamento Europeo, de la Ciudad de Bruselas Capital, del Brussels Energy Club, de la revista europea Diplomatic World y otros medios especializados en el ámbito diplomático e internacional, compañeros y compañeras de la solidaridad provenientes de Bélgica, Dinamarca, España, Italia, Perú, Chile, México, Marruecos y Bolivia así como internacionalistas que acom-pañaron a nuestro Pueblo durante los años ochenta.
En nombre de nuestro Pueblo y Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, el Compañero Embajador César Castañeda transmitió el saludo fraterno de nuestros Copresidentes, Comandante Daniel Ortega y Compañera Rosario Murillo, destacando que el Día de la Alegría y el 19 de Julio representan la victoria de un Pueblo digno, valiente y soberano, que conquistó su libertad y continúa defendiendo su derecho a construir su propio destino.

Durante el encuentro se compartió un mensaje de dignidad, paz, soberanía, autodeterminación y solidaridad entre los pueblos, reafirmando los principios que guían a nuestra Revolución y el compromiso permanente de Nicaragua con un mundo más justo, fraterno, multipolar y respetuoso de la independencia de las naciones.
Como parte de la conmemoración, se rindió un especial reconocimiento a internacionalistas que acompañaron solidariamente a Nicaragua durante los primeros años de nuestra Revolución. Los asistentes también pudieron apreciar álbumes fotográficos originales pertenecientes a una enfermera belga que trabajó solidariamente en nuestro País durante los años ochenta, valioso testimonio de los profundos lazos de amistad entre el Pueblo nicaragüense y el Pueblo belga.
La jornada concluyó en un ambiente de alegría, fraternidad revolucionaria y amistad, compartiendo una muestra de nuestra gastronomía tradicional y reafirmando que la solidaridad continúa uniendo a Nicaragua con los pueblos y amigos que acompañan nuestra defensa de la dignidad, la soberanía, la paz y el derecho de cada nación a decidir libremente su futuro.






