La prensa se hace menos cuando exagera la colosal existencia que no tiene un partido llamado “grande”, cuya sobrevivencia depende de los titulares y del reciclaje de cualquier desafortunada especulación que se le ocurra.
Es preciso recordarlo para comprender por qué el extremismo conservador quiere desde ahora encubrir su derrota y desconocer, por razones obvias, los próximos comicios...