La insistencia de que en Nicaragua hay una “crisis política”, martillada por la menguada minoría conservadora y sus expresiones “independientes”, es otra forma de imponer su falso testimonio para oscurecer la luz natural de la verdad.
Lo que está tratando de hacer Wilfredo Navarro es totalmente comprensible; con la creación de un nuevo partido político de oposición se alista para competir en cualquier tipo de elección lejos de los “líderes” que han empujado al abismo...
Lo más triste es pasar por “valores democráticos y occidentales” una decadente visión imperial que da por embalsamadas, en el siglo XIX, las relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica.