Otto de la Rocha es un ser excepcional. Nació artista y la creación lo mimó tanto que no le puso límites a sus vocaciones: es un todoterreno de la cultura.
Es tiempo de desatar el nudo formado por los dos perniciosos extremos del viejo mecate con que se ató la Historia de Nicaragua: que el país debe enfrentarse “forever” a Estados Unidos. O que Nicaragua sea por los siglos de los siglos, su “patio trasero”.
La historia se repite y cuándo Nicaragua se apresta a realizar elecciones legislativas en noviembre venidero es nuevamente objeto de acciones injerencistas de Estados Unidos.
Murió nuestro hermano el profesor Carlos Aguirre Marín. Sí, me refiero a Carlitos, el único inspector de educación que apoyó la huelga de los maestros en 1961 y en 1970.
De la “Soledad del Poder” es lo que menos se puede acusar a la Revolución Sandinista de 1979-1990. Hacerlo sería demostrar una colosal falta de honestidad con Nicaragua y el mundo. Pero los historicidas se ponen de moda en julio.