El Sandinismo democrático se movilizó. Y quienes votaron, por una u otra bandera, así lo decidieron. Es lo que cuenta. Así funciona esta Democracia en construcción.
El gobierno patrio, así diría Rubén Darío, es la Nicaragua profunda: se requiere grandeza del alma para reconocer al primer big leaguer de nuestro país, Dennis Martínez.
El nicaragüense no es un pueblo callado. Su idioma no es el temor. Territorio de creyentes, poetas y volcanes, la palabra es fuego: no es una sociedad fría. Es cálida, amable. Gente de fe. De ahí saca sus fuerzas ante las vicisitudes.
El desarrollo de un país, su economía exitosa, pasa necesariamente por las prácticas más amigables con el medio ambiente, pero no siempre se comprende que debe prevalecer una retroalimentación y no que una devore a la otra
En el Capitolio, los hijos e hijas de George Washington, deberían aunar esfuerzos para fomentar unas excelentes relaciones entre la nación llamada Estados Unidos y la nación llamada Nicaragua.
Hay tres modernísimas construcciones que en sí son un solemne homenaje de concreto, hierro y gloria a dos eminentes hombres y a una inteligente criatura que el somocismo le quitó su derecho a ser niño, cada quien en su espacio, tiempo y campo.
Managua y Ciudad de México son dos pueblos lacustres devenidos en capitales. El suelo del primero, con los espejos de sus lagunas y el lago, sus volcanes extintos, es casi similar al de la antigua Tenochtitlán.