En el mundo de la religión católica el día 2 de noviembre, es el día de los difuntos, conocido también como el día de los muertos; en las comarcas y pueblitos se le conoce como el día de finados.
No voy a referirme en este editorial a algo que no sepamos, pero sí a algo que el propio Silvio Báez reconoce y es el inmenso, surtido y variado compuesto de la sopa de siglas con el que se alimenta ese oposicionismo fracasado.