Por razones que tienen que ver con el tipo de trabajo que realizo cada vez y cuando detecto a alguien con algún síntoma gripal le digo en broma, pero muy en serio, te quiero mucho, pero de largo y entre más larguito mejor, porque cuando me contagio la peste me dobla y días después, en la medida que me recupero, termino perdiendo la voz y eso es más grabe para mí porque a lo mejor puedo poner una cara amable ante la pantalla, aunque no la tenga, si aún sufro los estragos, pero una disfonía o roquera nunca, pues uno suena realmente horrible y eso sí me saca del radar, lo que no ha pasado gracias a Dios en todo este tiempo que tengo de estar al aire con “Detalles del Momento” porque esa vacuna gratuita y anual que me pone el MINSA contra la influenza, sí funciona. Si esto es así imagínense que preocupación me puede causar el tal “Corona-virus” que ni siquiera anunció que venía, sino que simplemente nos invadió y con una velocidad meteórica está matándonos en todas partes.

La humanidad ha enfrentado numerosas y terribles epidemias, todas ellas capaces de acabar con millones y millones de personas. Ni las películas más cruentas de ciencia ficción son capaces de hacerse eco de la enorme tragedia a la que nos hemos enfrentado a lo largo de nuestra historia.

Con el resurgir del ébola, parece que las enfermedades infecciosas tienen un nuevo gran enemigo. Pero, a pesar de su virulencia, este virus todavía no se puede comparar, en efectos, a algunas de las pandemias más mortales de nuestra historia y las tres más importantes han acabado con casi 600 millones de personas.

La Viruela, el sarampión y la gripe española, son el trío de la muerte, porque estas tres enfermedades consiguieron acabar con más de 300, 200 y 100 millones de personas respectivamente. La viruela, es considerada la enfermedad más terrible y virulenta que jamás sufrida, nos diezmó 10.000 años antes de cristo hasta el siglo pasado. Su origen es el Variola virus, solo el 30% de los afectados conseguía sobrevivir a sus efectos y la mayoría quedaba marcada por lesiones neurológicas de por vida.

El sarampión no era menos peligroso. Con más de 200 millones de muertes a tuto, la muerte que causa se debe a la inflamación pulmonar o de las meninges, lo que deja secuelas graves en la mayoría de los supervivientes. El sarampión está causado por un paramixovirus, y se contagia mediante contacto directo y por el aire a partir de las gotas de vapor que exhalamos al respirar. A día de hoy, el sarampión ya no supone un problema gracias a la vacuna triple vírica. Esta enfermedad se conoce desde hace más de 3.000 años y no tiene cura, pero sí prevención.

La gripe española es menos conocida, seguramente, aunque consiguió acabar con la vida de entre el 3% y el 6% de la población mundial en apenas unos años, según las estimaciones. Y no hace tanto de ello: ocurrió entre 1918 y 1920. Esta enfermedad estaba muy relacionada con la I Guerra Mundial, y su nombre se lo debemos a que España fue el primero de los países en informar de su existencia. Esta enfermedad se la debemos a un virus influenza H1N1, extinto por completo tras la epidemia y aquí en Nicaragua hay una campaña preventiva permanente contra ella.

Bajando un poco en la escala nos encontramos con el virus de la inmunodeficiencia humana, o VIH, causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA. Fue descubierto por Luc Montagnier en Francia y lo que provoca es, básicamente, que nuestro sistema inmunitario no funcione adecuadamente. El VIH ha matado en el mundo a más de 25 millones de personas y actualmente todavía sigue siendo un peligro, especialmente en comunidades en desarrollo. Solo puede transmitirse mediante contacto directo con mucosas o la sangre, por lo que su transmisión es más difícil de lo que parece.

Todos estos datos que he compartido sobre estas enfermedades que han sido agentes exterminadores los he sacado de la información que los motores de búsqueda del internet nos proporcionan y realmente son aterradores y aunque es muy frecuente nuestra jocosidad en las redes sociales para crear humor con esta amenaza, debemos tomar muy en serio lo que representa como amenaza porque el mundo vive bajo un mismo paraguas y no importa que tanto poder tengan algunas naciones, al final la peste es la peste y anda suelta.

Antes por el poco desarrollo de la ciencia controlar y someter estas pestes era difícil, pero ahora, aunque el avance científico nos permite contar con herramientas para producir armas para combatirlas, como vacunas o antídotos, también es cierto que la modernidad, por la inmensa capacidad de transportación que tenemos, se hacen fácilmente transmisibles. El tráfico aéreo, terrestre y marítimo está masificado y uno no sabe que lotería puede pegar en un avión, en un barco, en un tren o cualquier otro medio de tierra.

Nosotros los seres humanos somos muy dados a estallar en histeria cuando estas pandemias exterminadoras aparecen y el efecto sicológico que causan es que con cualquier síntoma aseguramos que estamos pegados y no pocos no solo se aíslan para no matar a los demás, sino que además los que pueden dejar algo comienzan a heredar de la boca al labio, pero eso sí, una vez que el catarro, el dolor de estómago o el mareo pasó, entonces nos volvemos a descuidar, comenzamos a hacer chacota y se nos imagina que el susto nos inmunizó y es entonces cuando viene lo grabe, bajamos la guardia y nos olvidamos de la prevención.

Hay gente en éste país que por la amargura que les generan sus propios fracasos han llegado a creer que en la Nicaragua sandinista que vivimos las campañas masivas de prevención, que incluyen simulacros en vivo y a todo color, son ridículas. Atacan estas campañas porque no creen en los imponderables, pero después se sorprenden cuando países con muchísimos más recursos que el nuestro han sufrido más que nosotros, por ejemplo, los embates, de la malaria, el dengue, el zika y el chikungunya aquí han sido menos que en cualquier parte de América Latina y eso se debe no a la capacidad de combate contra la peste en el momento que ella ataca sino a la capacidad que tuvimos para amortiguar y defendernos de su ataque.

Ahora mismo estamos en una situación de alerta ante el “Corona-Virus” y debemos tomar muy en serio todas las recomendaciones que se hagan por muy engorrosas que sean, primero porque se trata de su vida, la de sus seres amados, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo y de sus conciudadanos y si esta peste ha viajado más rápido, que veloz, de Asia a cualquier parte entonces cuidado.

Impóngase hacer suyas todas las advertencias, instrúyase a través de cualquier forma del comportamiento de la peste, escuche y ponga en práctica lo que los epidemiólogos tangan que decirnos, no subestime la letalidad de esta amenaza, apártese de aquellos que creen que esto es una broma, pero sobre todo pidamos al Creador que ilumine las mentes de los científicos para que encuentren lo más rápidamente un arma que sea capaz de acabar con un enemigo tan masivo y expansivo como el “Corona-Virus”.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.