Lo que nos hace ser personas de una sola pieza, actuando siempre de acuerdo a nuestros principios, manteniéndolos firmes en todo momento y en toda circunstancia, no importan donde nos encontremos, es la coherencia.

Los seres humanos que son capaces en el curso de su vida de proyectarse inalterables en el decir y en el hacer son gentes que irradian respeto desde la relación familiar, social, política y hasta religiosa. Por el alto valor de la coherencia somos capaces de cumplir con la eficacia que nos demanda el entorno en las obligaciones que moralmente perfilamos cuando pretendemos representar conglomerados que siempre están midiendo lo que decimos y lo que hacemos y en ese sentido es indispensable ser sinceros, francos o dicho de otra forma o un libro abierto si lo que queremos es ejercer un liderazgo positivo ante los que nos siguen porque creen que efectivamente somos de una sola pieza.

Podemos llegar a creer también que actuando en base a nuestras propias convicciones la coherencia es suficiente y cuando también, frente a los demás, nos enredamos porque tampoco vale decir “soy como soy y así pienso”, solo porque sí, y conozco a muchos que pasan por alto que ciertamente la coherencia exige esa firmeza y postura, pero que se necesita un criterio bien formado para no caer en la obstinación y aquí en Nicaragua muchos oposicionistas actúan cerradamente, anclados en el pasado, sin saber que el tiempo les pasó por encima, sin darse cuenta que las de la realidad de hoy reclama un replanteamiento de lo que hicimos ayer y basado en ese de lo que seguimos diciendo y haciendo hoy.

Hay individuos aquí que viven en la dispersión y en el disparate. Cada uno de ellos es el absurdo personificado, pero con acento de mando y sin autoridad moral, se la pasan exigiendo la coherencia que no tienen a los demás y así quieren que los sigan solo porque se creen que hablan bonito, que hacen es lo correcto, porque son de sangre azul, porque tienen riales, porque se creen empresarios, pero no hacen ni sacrifican nada para merecerlo.

Este contravalor que es contrario a la coherencia debería llevarlos a reflexionar a entender que lo hacen hoy es lo mismo que hicieron ayer. Es decir, se volvieron a montar en los rieles del fracaso y lo digo porque este nuevo muñeco que acaban de armar, la llamada “Coalición Nacional”, léase por favor “Colisión Nacional” es exactamente eso, más de lo mismo, con los mismos individuos, con el mismo contenido, con el mismo interés depredador del bien público y con el mismo financiero.

A mí francamente me estimuló lanzarme una carcajada sonora y extendida escuchar, al señor este, Carlos Tünnermann Bernheim, que por respeto así mismo, a su casi centenaria edad, ya que otros no lo consideran ni por su enfermedad y por tal ya debería estar en su casa, disfrutando de la pensión que le da el INSS que tanto maldice, decir, que lo de la “Colisión Nacional” es algo totalmente nuevo, con rostros nuevos, con propuestas nuevas, cuando una de las cosas más viejas que hay ahí es el rostro de él y de todos los demás, que siguen reinventándose en siglas, que vienen jugando a “libertadores y paladines” desde hace muchísimo tiempo asumiendo papeles que nadie les ha pedido.

Es realmente cómico y payasamente circense decir que esto de la “Colisión Nacional” es algo nuevo cuando es el resultado de una alianza cínica y de los sepulcros blanqueados de la tal UNAB que la semana pasada se mal mataron, se dijeron horrores, se divorciaron, manifestaron públicamente que cada quien se iba por su lado y cuando entonces otra vez les cayó encima la tormenta y la rayería de verbos de lo puchos que los siguen entonces salieron diciendo que la ruptura era por estrategia solo para que al final de semejante estupidez pública viniera el dueño del circo, Washington, ardido por la encuesta de M&R que despuntó este 2020 proyectando al FSLN a la cabeza de las preferencias electorales, en ruta hacia el 2021, a ordenarles que se rejuntaran, que se volvieran a revolcar, pero bajo otra carpa aunque los payasos y los números sean los mismos que venimos viendo desde hace muchiiiiiiiiiiisimo tiempo.

Quien le dijo a este pobre viejito de Carlos Tünnermann Bernheim que esto es algo nuevo. No hay duda que la senilidad que padece lo hace creer que por lanzar a chavalitos al frente como carne de cañón ya eso representa algo novedoso.

Para empezar ni el pretendido nombre de Coalición Nacional” es original porque ya existió cuando El PLI, el MRS, el PANAC, la UDC, el Movimiento Liberal “Ramiro Sacasa”, la Cruzada Liberal y sectores de la Resistencia Nicaragüense, formaron de la Coalición Nacional por la Democracia que como siempre nació muerto.

Sin embargo, obviando ese registro histórico, el conejo vuelve a saltar del sombrero y reaparece la payasada de la “Coalición Nacional”, léase “Colisión Nacional” y no crean que esto que rebautizo de esta forma es antojadizo. Antes de esta carpa con la que se viste el circo de turno utilizó la de la Alianza Cínica, el engendro parido por el politiquero de Silvio Báez y otros tres obispos, pero antes de, fue la UNAB y antes de esta fue el FAD, el llamado Frente Amplio por la Democracia, y antes, el Movimiento por Nicaragua y así en la cola Hagamos Democracia, el Frente Democrático Nicaragüense que se acaba de partir la madre, el Movimiento Unidad con Dignidad, ya desaparecido, Unidad por Nicaragua, la UNO que ya es un concepto vencido y trillado y que sin éxitos ha pretendido ser sacado del sarcófago.

Pero estas siglas, donde por la prolijidad, no puedo mencionar a todas, vienen además de Organismos No Gubernamentales de donde se escamotea el financiamiento que les envía el imperio donde hay vivianes que hicieron un modo de vida de tan alto estándar que no permiten competencia de ninguna manera, por lo que han establecido exclusiones para un montón de partidos políticos a los que además ven y tratan como enemigos y descalifican si por su competencia no hacen lo que esas ONGs tratan de imponer desde su propia agenda politiquera.

El problema del oposicionismo y la reducida amalgama de perros y gatos que conforman la “Colisión Nacional” son además las personas que la integran, son rostros vencidos por la edad y el tiempo, conocidos por medrar, desde su propio interés, alrededor del erario público pues ya muchos de ellos fueron funcionarios en los desgobiernos neoliberales donde amasaron las enormes fortunas que por no saberlas administrar se les fueron entre los dedos, pero son los que creen estar enfundados en una condición de líderes que ni siquiera son capaces de tener ni en su propia casa.

Gran vara ver en ese lanzamiento de la “Colisión Nacional” a Juancho Chamorro, además de tener un apellido rimbombante y oligárquico, con qué luz puede deslumbrar, para que alguien con dos dedos de frente lo siga: ¿Será con la distorsión que de nuestra economía hacia desde el FUNIDES cuando hasta los representantes del gran capital en su momento le caían encima? ¿Será con los mal olientes manjoles salidos de sus fauces insultando a un pobre vendedor de helados que dignamente le respondió que aquí él come caca era él?

Gran vara que aparezca como gran tiliche de la “Colisión Nacional” Félix Maradiaga, eterno suspirante de una fama que no tejió nunca desde la política porque la mayor parte de su vida se la pasó afuera, pero que sí se hizo notable por su condición de jefe terrorista cuando desde la UPOLI coordinó, distribuyó y entregó al Viper, los dólares que financiaron el baño de sangre que el propició y alentó tras los eventos tristes y dolorosos que derivaron del 18 de abril y por lo que fue formalmente acusado, aunque hoy goce de una amnistía tan amplia que hasta diablos motorizados que lo persiguen ve en sus ridículos espectáculos.

Avión pues que en esa “Colisión Nacional” aparezca el José Aguerri que nos queda a deber a muchos que lo observábamos con seriedad cuando por 12 años se las pasó hablando maravillas de nuestra democracia y de nuestra economía durante fue cogobernante de este país, porque era de esos que prepotentemente te golpeaba la mesa en la Comisión Económica de la Asamblea Nacional donde si le alteraban una coma o un punto a sus caprichos, entonces detenía la discusión y llamaba a su brother Daniel o a su amiga Rosario para que satisficieran sus caprichos y solo para después hacer las del pato churretearse en la salida y terminar embarcando a sus propios jefes en el gran capital que son igualmente hechores y con altísimas responsabilidades de la Nicaragua que tenemos hoy.

Gran vara que esté en la “Colisión Nacional” Michael Healy, el que dijo que no importaba cuanto se destruyera la economía, que ellos, los empresarios, aunque él no sea más que un empleado ineficiente e improductivo de unos colombianos, a lo mejor por eso siempre se le ve como arriba de los palos, eran los que asumirían los costos y que estaban dispuestos a pagarlos y hoy lo vemos alegremente de bandidito en fotos tirándole ojitos a las menores de edad, disfrutando bajo esta dictadura de palaciegas casas de veranos modelando chorcitos fresas y con sus buenos piquisñuquis entre pecho y espalda y por supuesto ladrando estupideces cada vez que uno de esos terroristas con cámara, grabadora o libreta, se le acerca, dicen ellos, para hacerle una entrevista que al final termina cantinflescamente sin decir nada.

Gran vara ver en la Colisión Nacional” a la bocatera, chillona y estridente de la Violeta Granera, por cuya actitud vandálica no me merece el menor respeto. La conozco exactamente desde 1986 y desde aquel primer encuentro que tuvimos en la casa de protocolo que la Resistencia Nicaragüense tenía en Fountain Blue, en Miami, de la que fui un huésped pasajero, han pasado ya 34 años pero la política, nunca pasó por ella, la política prefirió pasarle por encima, porque no quiso intoxicarse o contaminarse con ese odio que es tan letal, pernicioso y estridente que las cobras reales y las mambas negras, prefieren apartarse para no ser mordidas por ese veneno que solo una frustrada como la Violeta Granera puede tener.

Avión pues que aparezca como gran cosa José Pallais entre los vencidos rostros de la “Colisión Nacional” y qué mérito tiene este tipo para auto calificarse como como dirigente o como gran pensador si la verdad es que si alguna vez fue irrelevante diputado ante la asamblea nacional no fue porque los leoneses así lo hayan decidido, sino porque Arnoldo Alemán lo metió en una papeleta, en el bolsón de sus favorecidos, solo porque era quien le compraba el café, pero jamás porque tuviera la condición de líder pues en esos tiempos por lo único que destacaba era por ser connotado miembro del grupo de los mondongueros que después de las sesiones parlamentarias se iban todos los días a Masatepe a tirarse unas toallas de res con unas buenas medianas de Ron Plata y todos eran un club exclusivo de cuartos bates en el que también estaban uno que fue Presidente de la Asamblea Nacional, uno que fue Canciller, uno que fue Director del INE y por supuesto el propio Pallais, que junto a los demás miembros del Staff tenían una característica bien marcada, ninguno de ellos miraba ni con el rabo del ojo a alguien que tuviera una condición humilde pero cuando uno los escucha hablar en cualquier medio siempre te ponen por delante su alto interés por el pueblo.

Yo puedo seguir haciendo un recorrido, uno por uno, de cada de estos pretendidos líderes, dirigentes, salvadores y libertadores de este nuevo grupo, la “Colisión Nacional” y sin duda hay muchos más, cada quien con un expediente de lo más nefasto y me llevaría varios editoriales exponiendo las oscuras particularidades en sus hojas de vida, pero por ahora me detengo aquí y cuando tenga que retomar el tema ampliaré más sobre algo que ya todos sabemos pero que refresco para que los tragicómicos personajes que aquí he mencionado sepan que nosotros sabemos, que no nos pueden dar atol con el dedo, que este país es pequeño, que tantos expedientes que abrir, que por ahora nos tomaremos el tiempo que corresponda, porque por lo menos desde este espacio las prioridades son las que nos conduzcan al desarrollo y no las miserias humanas que nos atrasan la conquista del futuro.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.