Casi medio siglo ha pasado ya, 47 años para ser exactos y la gesta del héroe de la solidaridad Roberto Clemente sigue más viva que nunca en el corazón de todos los nicaragüenses, de todos los latinoamericanos y de todos en este mundo.

Un día como hoy, pero de 1972, Clemente dejo atrás las fiestas de navidad, año viejo y año nuevo para venir a ayudar al pueblo de Managua, el mismo pueblo que apenas semanas atrás lo había aplaudido a diario durante sus quince juegos como manager del equipo de Puerto Rico en el mundial de beisbol Nicaragua Amiga 72.

Aquello fue una pesadilla. Muchos de los que habían vitoreado a Roberto estaban ahora fallecidos. Miles estaban heridos, miles habían perdido sus hogares. Clemente no lo podía creer, estaba conmovido, impactado, para el no hubo noche buena, el tiempo era oro, comenzó a recoger y enviar ayuda a los damnificados del trágico terremoto que destruyó la Managua que lo idolatró .

Su solidaridad fue todavía más allá. Decidió emprender viaje a Managua para entregar personalmente la ayuda, fue entonces que el mundo se estremeció al conocer de su trágico deceso al precipitarse su avión sobre el Mar Caribe a pocos minutos de su despegue en San Juan.

Aquella noche murió el pelotero, murió el jugador de grandes ligas, murió el deportista del brazo y la manopla prodigiosa, pero nació el inmortal, el ejemplo de todos, el héroe de la solidaridad, nació el Clemente que nunca olvidaremos.

Ese Clemente luminoso, vive hoy en todos los niños felices de Nicaragua, en esos niños y niñas que disfrutan de sus estadios, sus canchas y polideportivos en todo el país.

Ese Clemente solidario vive hoy en todos esos nicaragüenses que reciben atención médica gratuita en nuestros nuevos hospitales en Nicaragua.

Ese Clemente siempre preocupado por ayudar al prójimo, vive hoy en esos miles de Nicaragüenses beneficiados por el programa de terrenos y viviendas del Bismarck Martínez.

Ese Clemente que tanto nos amo disfruta desde el cielo, ahora en compañía de su esposa Doña Vera, todos los triunfos del pueblo de Nicaragua, todos los éxitos de nuestros niños en competencias deportivas internacionales, ese Clemente solidario, como todos en nuestra Nicaragua, es nuestro faro gigante, brioso y luminoso.

Ese Clemente solidario, es igual que nuestro Sol , un Sol que no declina .