La despedida del año en Nicaragua está revestida de diversos simbolismos y tradiciones que persiguen un fin común: el bienestar propio, familiar y comunitario de los que los practican.

En Nicaragua, nadie puede negar que al menos una vez ha disfrutado voluntariamente de alguna de las costumbres de fin de año, que no son precisamente pocas.

Aquí te contamos de 3 de ellas, las más populares que seguramente todos han hecho alguna vez, y que para conseguir lo necesario para honrarlas, no hace falta más que hacer una visita rápida a los mercados de la capital.

Comer doce uvas a la media noche del 31 de diciembre

Una por cada mes del año. Esta tradición, que es quizá la más practicada, representa los deseos más profundos que se tienen para los próximos 12 meses.

Indira González, comerciante de frutas en el mercado El Mayoreo comenta que este producto de temporada es el que “más se mueve para estas fechas”.

Asegura que lo que la gente desea es su bienestar y aunque crea o no que funcione, al menos puedan pasar un momento agradable en compañía de sus seres queridos.

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Alistar maletas para un año de viajes

En algunos barrios del país, es fácil ver como la gente carga maletas, en muchas ocasiones vacías y adquiridas específicamente para este fin.

Su objetivo, además de alegrar la noche a los vecinos y todos los que observan el espectáculo, es el de tener un año lleno de viajes y nuevas aventuras.

Es por eso que estos artículos se pueden ver con más frecuencia en el Mayoreo.

Nosotros nos abastecemos con estos artículos de temporada porque sabemos que ya la gente los empieza buscar en estos días”, cuenta Rosibel Zamora, que normalmente comercia con estos productos durante todo el año, pero que a partir de estas fechas sus ventas pueden aumentar hasta en un 50%.

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Quema de "El viejo"

Las familias nicaragüenses acostumbran a despedir el año con la popular quema de "el viejo", que no es más que un muñeco de trapo que en su interior posee pólvora. Esta tradición se realiza como un símbolo para depurar todas aquellas cosas malas que nos ocurrieron en los pasados 12 meses y para renovar la esperanza que los futuros días tienen que ser mejores.

Al marcar las 12 de la medianoche en Nicaragua retumba la pólvora que celebra un nuevo año en familia y comunidad y por supuesto “los viejos” son quemados para dar paso a un nuevo inicio.