La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, reflexionó este mediodía sobre la primavera como símbolo de vida, de renacer y de fuerza que nadie es capaz de detener y que en Nicaragua de Darío y de Sandino, nos impulsa hacia adelante con el corazón lleno de amor.

Recuerdo una frase muy especial que entiendo que es de un poema también muy especial que conocí en otro tiempo, que vi en cartelones que portaban luchadores sociales. Decía: podrán arrancar todas las flores pero nunca detendrán la primavera. Y así, así vivimos como humanidad, sabiendo que todos los días amanece, que el sol siempre brilla, claro a veces llueve, a veces hay nubarrones, pero siempre amanece, y sabiendo que pueden arrancar las flores, todas las flores, pero nunca detendrán la primavera. La primavera, la vida es símbolo de renacer, de vida, de fuerza, símbolo precisamente de esa esperanza que alienta, esa esperanza que estimula, esa esperanza que promueve la fortaleza espiritual, la fortaleza de los corazones para avanzar ante todo o frente a todo desafío, avanzar llenos de fe, llenos de confianza en Dios, llenos de esperanza”, expresó.

La primavera siempre llega, la vida fluye y todos vamos fluyendo como parte de la vida, la vida buena, la vida llena de cariño, la vida con sentido de familia y comunidad, la vida con compromiso cristiano, solidario, de derechos para todos, la vida que nos pertenece a todos, la vida que incluye, no excluye, que suma no descarta, la vida que nos permite a todos y a cada uno reconocernos, es la oportunidad que nos da la providencia, que nos da Dios, que nos da la vida de mejorar, ser mejores cada día y reconocernos todos con derechos y todos como parte de la sensibilidad humana que rechaza, que rehuye la indiferencia y por supuesto la grosería, la grosería, el insulto, la patanería. A veces vemos personas llenos de patanería, aquí tenemos una palabra jayanes- dice la gente-, llenos de jayanada, y sobre todo cuando están frente a una persona humilde. Ah! entonces se crecen los valientes, los valientes se crecen cuando ven a alguien que creen que es indefenso, ah, pero la gente tiene voz, la gente tiene corazón, la gente tiene alma y no admite ese trato grosero, bayunco, patán, de los que se creen poderosos, y hay que decirlo, se creen poderosos”, añadió la compañera Rosario.

Expuso que “el poder no lo da ni la riqueza, mucho menos el egoísmo ni la pertenencia a otras culturas aplastantes, no, porque decimos yo puedo haber nacido en Nicaragua pero así hay gente, ha nacido en Nicaragua y piensa, por eso hablamos de otra cultura, piensa como extranjero, y piensa como potencia dominante. Que absurdo, es delirio, es demencia. Y entonces empiezan a inventar e invocar lo que ellos creen que son sus poderes, los poderes imperiales de las potencias para aplastar a su propio pueblo imagínense, para pretender que el vozarrón imperial llene de intimidación a su propio pueblo”.

No obstante, dijo que este es un pueblo valiente, "crecimos todos admirando, la mayoría de nosotros creció admirando a los valientes a los próceres, a los héroes que a lo largo de nuestra historia supieron enfrentarse con gallardía a esos vozarrones, a esos vozarrones de mandamás. Hay que recordar que siempre, siempre es posible avanzar más allá, y más en este mundo donde todo es efímero, el grito de hoy a veces es la humillación de mañana. Eso es así, la vida da vueltas, la vida da vueltas y la valentía y la gallardía está en saber servir a la patria y saber sobre todo servir a los humildes, incluir a los que no tienen porque si tienen derechos. Llenarnos de amor, de entendimiento, de comprensión para saber que somos una gran familia humana y que lo primero que necesita la humanidad, los países, las sociedades es paz, paz y dignidad, paz y solidaridad, paz desde los derechos, desde la justicia, eso es lo primero que necesitamos como familia humana. Paz con la naturaleza, todos los días nos damos cuenta de más y más desastres que podríamos estar trabajando para prevenir. Sumemos esfuerzos como humanidad, como planeta para enfrentar la destrucción que nosotros mismos hemos creado, la desarmonía que nosotros mismos hemos creado y que nos está amenazando, ya no está destruyendo, pero nos amenaza con destruirnos totalmente. Ahí está el gran desafío de estos tiempos, por un lado las guerras innobles, las guerras que crean tanto sufrimiento en el planeta, en el mundo entero y el cambio climático como gran desafío. Por supuesto que hay otros desafíos, la pobreza como pecado capital, como sacrilegio, vivir indiferente frente al derecho que tiene todo ser humano a ser visto en su dignidad plena y a ser reconocido como digno ser humano, mujer u hombre, con derecho a aprender a trabajar, a prosperar”.

Agregó que entre los grandes desafíos está también el de la comunicación “que nos invade con culturas ajenas, prácticas ajenas, muchas veces alterando totalmente la identidad, las identidades culturales, la manera de vivir, la manera en que en países como el nuestro valoramos a la familia, las familias, los hogares, las comunidades donde nacimos y donde siempre pertenecemos. Todo eso es un mundo distinto donde tal vez no hemos aprendido todavía a vivir, es decir, todavía no habitamos ese mundo plenamente porque va más rápido que nuestra biología, que nosotros mismos, pero bueno nos toca aprender a vivir en este mundo y sobre todo aprender cada día a ser más firmes, más valientes, más consecuentes para valorar las luchas y las luchas pendientes y los retos pendientes, pobreza, casa común, naturaleza, madre tierra, pobreza, relaciones humanas entre seres dignos, paz, paz entre todos, paz para todos, paz con justicia y llenos, llenos de esperanza, fortalecer cada día la esperanza y la confianza en Dios”.

Así vivimos, pueden arrancar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera, siempre hay lluvia, nubarrones pero el sol sale. Puede haber horas de oscuridad, como los 16 años que tuvimos de oscuridad neoliberal, de robo, de saqueo descarado de nuestro país, ah pero amaneció y siempre amanece. La luz es. En la oscuridad está la luz, ahí está contenida y todos los aprendizajes de nuestras vidas y de nuestra historia, por eso con tanta razón dice nuestro pueblo: amemos a la patria, no seamos vendepatrias, al vendepatrias no lo quiere nadie, al que vende la patria y ha vendido la patria a lo largo de la historia no lo quiere nadie. De verdad, ¿cómo apreciar a un ser que vende la patria o a seres que venden la patria que andan queriendo destruir el derecho de todos a vivir mejor? Cómo apreciar a esas personalidades confusas, egoístas, abyectas, difícil, difícil, pero hay que vivir trascendiendo porque de verdad el odio no funciona en este mundo tan complejo. Con el odio no se va a ninguna parte ni con el afán destructivo, todo eso se revierte sobre quienes lo usan como herramienta de trabajo cotidiano. El afán de vender la patria que lo conocemos, lo hemos conocido a lo largo de nuestra historia, lo hemos visto en estos tiempos, lo vemos ayer, hoy, todos los días, eso se revierte también, esa es maldad, es maldad, es mal corazón y eso, según las leyes de la vida eso regresa a quien tiene ese sentimientos tóxicos. Vender la patria imagínense, imaginémonos, imaginémonos lo que es eso, eso se revierte, el mal que uno hace a cualquiera llega de regreso”, dijo la compañera Rosario Murillo.

Finalmente, indicó que “nosotros con la esperanza que nos conocemos, con la fuerza de nuestra fe, y de nuestros principios y valores cristianos, sabemos que nada detiene la primavera, que la vida sigue fluyendo y que todos en esta Nicaragua de Darío y de Sandino vamos adelante con el corazón pletórico de amor”.