Cada 12 de diciembre el pueblo católico celebra a la Virgen de Guadalupe, tradición que se ha extendido en muchos hogares nicaragüenses cómo el de la familia Serrano Gutiérrez, quienes cuentan con más de una década de tradición y devoción, misma que comparten con sus vecinos y amigos.

Doña Andrea Serrano, es la matriarca, ella es la encargada de arreglar el altar, preparar el brindis e invitar a sus hijos, nietos y bisnietos a ser parte de esta festividad religiosa, en la que dan gracias a la morenita del Tepeyac por los milagros concedidos.

Los milagros en mi familia son tan notables, nosotros iniciamos con la devoción cuando la virgencita me sanó a una de mis hijas, ella está viva y con mucha salud. Mi hija viajó a Cuba en condiciones complicadas de salud, casi muerta, sin embargo, yo la encomendé en las manos de la Lupita y mi hija volvió sana a nuestra casa”, destaca.

La imagen de Guadalupe que ellas conservan en su hogar y que engalana el altar, le fue obsequiada a doña Andrea por uno de sus yernos, la misma fue traída desde México y esa es una de las razones por la cual cuida de ella como uno de sus más grandes tesoros.

Hoy rezamos el rosario y la novena, siempre nos acompañan los niños de la cuadra, los enfermos, y mis hijos, la Virgen de Guadalupe es muy milagrosa, por eso nosotros compartimos nuestras bendiciones porque cómo buenos hijos de Dios no podemos albergar egoísmo en nuestros corazones”, dijo.

Este año, la familia de doña Andrea, tiene una petición especial para su santa patrona, a quien le han puesto en sus manos grandes peticiones, mimas que han obtenido respuesta casi de forma inmediata.

Este año estamos pidiendo la paz en los hogares, en nuestro país, porque es lo más hermoso que podemos tener, no queremos violencia en nuestros barrios. Hoy el mundo vive momentos difíciles y sé que la Virgen de Guadalupe nos va a seguir bendiciendo pues es nuestra intercesora ante Dios nuestro señor”, manifestó.

Doña Andrea instó a las familias a seguir celebrando con devoción, amor y unidad a la Virgen en sus diferentes advocaciones, pues ella es la madre de todos los nicaragüenses, la santísima mujer que trajo al mundo al redentor.