I

Si en Nicaragua hay más trabajadores en el desempleo es porque la economía fue vastamente agredida. Ninguna calamidad es espontánea. A pesar de ello, la nación está en vías de recuperación.

Si hubo un saldo fatal, fue el resultado de una obra maligna con autores sin escrúpulos más que intelectuales, porque conociendo a los salvajes ejecutores de las atrocidades, siempre los presentaron como “manifestantes cívicos”, muertos por una “dictadura” que únicamente existe en sus patrañas.

Ahora bien, ¿para qué sirve un doctor en teología bíblica en pie de mediocridad belicosa? Ni para su oficio ni para el beneficio de las almas.

Después de haber actuado en primera persona, venir a hablar en tercera persona desmarcándose de su activa participación antagónica en la barbarie de abril-julio de 2018, es para ganar el Premio Nobel del Cinismo, si acaso existiera la Academia de la Infamia.

Este es el caso no de uno, sino de algún sector de la Iglesia Católica. Nadie la agrede desde afuera, ni el país que avanzó cuesta arriba en 2019 es el que pintan sus híbridos editoriales-pastorales, redactados más que para inspirar la obediencia a amor a Dios, dirigidos a animar cualquier acción violatoria de las normas del Derecho Internacional.

En cuanto a este segmento, no representa la fe de todos ni es vocero del pueblo nicaragüense. El monopolio religioso concluyó antes de los años 90. Nicaragua no es un Estado Parroquial.

Hoy, la Iglesia Evangélica pastorea a inmensas mayorías de nicaragüenses. De tal manera que el panorama desolador que falazmente atribuyen a Nicaragua ciertos jerarcas, es el que vive intramuros la Iglesia Católica,  atacada desde dentro por la Cizañicultura, un gremio integrado por afanados devotos de la mentira y la dualidad. Sobran las evidencias “beatíficas” y profanas.

De la misma forma que el extremismo falsario se viste de “periodistas y medios independientes”, también hay sus “obispos independientes”.

Abelardo Mata encubre en su diócesis a Cristian Hernández Ramírez, un falso sacerdote de una “organización religiosa (mexicana) desconocida por el Vaticano”, indicó el portal de Juventud Presidente.

Anteriormente, apapachó al delegado de una perturbadora secta de Guatemala. Sus individuos fueron excomulgados por el Cardenal de ese país. Puesta en su lugar por el papa Francisco, aquí en Nicaragua exhibieron su agria discrepancia, enviándole al lobo mayor del rebaño descarriado, Eduardo Aguirre Oestmann, un mensaje de apoyo: le brindaron un recibimiento episcopal a su “presbítero” Denis Antonio López Obando. Y lo incardinaron.

Mata,  al no respetar el Derecho Canónico de la Iglesia, y respaldar a un expulsado del Vaticano, se ofrece como prelado de facto de una disolvente secta extranjera dentro del seno de la Iglesia Católica de Nicaragua.

El cismático impostor, como para no dejar duda del origen diabólico de lo que sufrió Nicaragua en 2018, participó en el criminal intento de golpe de Estado, avalado por su mentor y compañía limitada.

II

Los involucrados ahora toman distancia de las fatídicas consecuencias de sus desafueros para pontificar, como si nada, sobre el Estado de Derecho sin someterse primero al propio Ordenamiento Jurídico de la Iglesia Católica.

Y si alguna “pastoral” falta en Nicaragua, es la de pedir perdón y demostrar arrepentimiento, porque la conducta de una vida espiritual cristiana no se corresponde con las manifestaciones demoníacas que abundaron el año pasado.

No obstante, ocurre todo lo contrario. Al ver la incapacidad de la ultraderecha local, en abierta oposición al Papa, intentan generar un ambiente de zozobra, levantando falsedades del tamaño de la catedral de Managua contra las familias de una sociedad inclinada por la vida, el trabajo y la paz.

 

Estos mensajes vacíos de espiritualidad de una ¿facción? ¿fracción? eclesiástica, confirman la distinción que hace el apóstol Pablo entre los falsos profetas y la Iglesia Verdadera: “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Corintios 2:17).

Artesanos del desacuerdo, recurren a la anacrónica perorata de Somoza y la gorilata derecha de América Latina. Eduardo Galeano lo resumió, cuando el bipartidismo blanqui-colorado la desempolvó para tratar de asesinar la reputación de la izquierda uruguaya en 2004: “Los tribunos de la patria (…) alertaron a la población contra el inminente peligro de que la democracia cayera en manos de tiranos enemigos de la libertad y delincuentes enemigos de la democracia, terroristas, secuestradores y asesinos”.

Lo inconcebible es que tras supuestos estudios sesudos en las aulas pontificias, más de una década después haya quienes  todavía recurran a vilezas de segunda mano para reciclarlas en “pastorales”. Peor todavía, que los desafectos del Papa en Nicaragua, durante tres meses de 2018, hayan participado en la puesta en escena de los nefandos vicios de la bajeza humana.  

Con el cuento de una supuesta “lucha por la Democracia”, lo que instalaron contra Nicaragua fueron los Siete Pecados Capitales, con graves secuelas para la nación:

1) La pereza de querer el poder instantáneo, sin pasar por la faena constitucional de participar en las elecciones de 2021.

La pereza de no sudar la fundación y construcción de una formación política; preparar correligionarios y moverse por los 153 municipios del país, creando las estructuras indispensables para una contienda electoral, porque eso exige una organización de carne y hueso, no un partido de papel periódico. Implica cerebro, trabajo, tiempo, paciencia, desgaste y dinero.

La pereza de no quebrarse el coco para crear un nombre para su grupo ni  diseñar su estandarte, porque ahí está la Bandera Nacional. “Solo hay que poner el Escudo de cabeza y… ¡listo!”.

La pereza de no ocupar una sola neurona para componer su propio himno, recurriendo al facilismo de mancillar el Himno Nacional para alquilarse mejor.

 

2) La avaricia de no soltar un córdoba para financiar su propio caramanchel político, y que sea una potencia extranjera la que desembolse los recursos.

La avaricia de apoderarse de millones de dólares de la AID-USA con el cuento estrafalario de enfrentar la “dictadura” en las rocas, con fakes news, viajes a Europa, y sufriendo lo más crudo de la “represión brutal” en yates de lujo en El Cocibolca, la “persecución” bronceada en las playas de San Juan del Sur, y “el sacrificio patriótico” en “trincheras” de Cinco Estrellas, foros, restaurantes, conferencias… Todo sin rendirle cuentas a nadie, mucho menos a los dundecos que les siguen todavía.

3)La lujuria que exhibieron en los tranques armados, dándole rienda suelta a sus instintos, violando incluso mujeres. (Ahí no hay “pastorales” que valgan).

4) La glotonería de comida, licor y drogas gratis para mantener activos esos antros de muerte y perdición que glorificó el “obispo independiente” Silvio Báez.

5) La envidia de los cabecillas que con tal de usurpar el poder, hundieron la economía: “Es el costo que hay que pagar”.

6) El orgullo de personajes “divinos y mundanos” que buscaban su propia gloria, cerrando toda posibilidad de acuerdo.

El orgullo de quienes se creen, por su pedigrí, una Raza Presidencial.

7) La ira de  francotiradores “cívicos” y “pacíficos manifestantes” equipados con armas de guerra causaron luto, destrucción e infortunio.

Según Santo Tomás, “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal’” (II-II: 153:4, Católico Org.).

Si el doctor de la Iglesia fue demasiado claro en este Sumario de la Miseria Humana, ¿Por qué algunos obispos le dieron la espalda a las enseñanzas elementales de la Moral Católica, dirigiendo unos y consintiéndolo otros, el abominable tinglado del fallido golpe de Estado?

¿Por qué anhelaban disolver la República y degradarla nuevamente en patio trasero? ¿Realmente obedecen al Vaticano o a otro poder?

III

El recién creado Cardenal, Álvaro Ramazzini, Obispo de Huehuetenango, Guatemala, acaba de decir una verdad que los “obispos independientes” en Nicaragua callan:

Me duele la guerra subterránea que le hacen al propio papa Francisco desde dentro de la iglesia misma. Pero esa incomodidad y agresividad son una buena señal de que el Papa está tocando las llagas que están enfermando a la Iglesia. Unas llagas provocadas por nosotros mismos y que necesitan ser curadas” (Vida Nueva Digital Mx.).

Una de esas llagas internas supura odio en Nicaragua.

El Papa en su anual mensaje Urbi et Orbi, no ordenó pegar fuego a ningún país, y aquí hay sus cuatro Nerones “cívicos” y con incensario.

Nunca mandó detonar conflictos bélicos, y aquí desataron sistemáticamente  sus “rumores de guerra” antes de lograr su clímax diabólico.

No orientó “la sublevación de pasiones” ni promover golpes bajos ni de Estado, y aquí, con dureza de corazón amenazaron de muerte al presidente Daniel Ortega e impusieron, con ultimátum y todo, el “cronograma de rendición” de un gobierno electo por el soberano.

Francisco no delegó a la Provincia Eclesiástica de Nicaragua organizar a nulidades politiqueras que no representan a nadie. Ni tampoco recurrir a la alquimia mediático-religiosa para transmutar coaliciones deshabitadas en “pueblo de Nicaragua”, ni llegar al colmo de transformar a reconocidas abortistas en “defensoras de la vida y los derechos humanos”.

El Papa en 2015 convocó un movimiento global para destruir el “nuevo colonialismo”’, ese que “ha impulsado la desigualdad, el materialismo y la explotación de los pobres”, y aquí –contrariando su llamado y abusando de las funciones eclesiásticas– ungieron de Presidente Infieri al Chamorro colonial de turno.

La Iglesia que no reniega de Francisco más bien acoge su propuesta de diálogo sincero, no la falta de palabra; auspicia la concordia, no el insidioso show mediático semanal y la discordia; procura restaurar la confianza, no la renovada perfidia.

¿Por qué algunos desafían no solo a una sociedad que quiere vivir en paz, sino a la propia autoridad del Papa?

Hay que recordarle a esta minoría de cizañicultores lo que Jorge Mario Bergoglio dijo en Bolivia-2015: “Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las tres T: trabajo, techo, tierra”.

Por cierto, el Papa no incluyó la “T” con que Silvio Báez alcanza el Nirvana: la “T” diabólica de Tranque.