Nos podría contar por su experiencia, ¿Cómo han sido los métodos o mecanismos de protesta en Nicaragua en los últimos años?, poniendo como fecha corte abril 2018.

En Nicaragua, en general, ha prevalecido siempre un tipo de protesta política y social, y ha sido la inconformidad política la que ha desencadenado, en general, los conflictos violentos durante los últimos doscientos años. La seguridad ciudadana vista estrictamente como un riesgo ante la violencia delictiva, en la historia nacional, ha sido mínima. Los conflictos en nuestra sociedad han sido desencadenados, la mayor parte de veces, por razones políticas y sociales.

En otros escenarios geográficos, lo que ha prevalecido son conflictos de carácter religioso, étnicos, delictivos o nacionalistas; en el caso de Palestina, la actividad delictiva que ahí se mide en términos de ocurrencia de delito común, es insignificante, pero el nivel de inseguridad es provocado por un conflicto nacionalista, étnico, etc., que el mundo conoce a nivel internacional.

En Nicaragua, el nivel de violencia delictiva es insignificante en términos históricos, y la inseguridad casi siempre ha sido provocada por la confrontación de naturaleza política-social, que exacerba los comportamientos delictivos, es decir, es capaz despertar, de desencadenar, de manera peligrosa a veces, ciertos comportamientos delictivos o conductas antisociales.

Quiero tocar un punto que me parece importante: hoy se conoce con bastante precisión que el cerebro humano, tiene dos áreas muy claramente identificadas, una es el cerebro instintivo‑emocional, y el otro es el cerebro racional. Pero se ha logrado identificar que cuando hay un efecto externo de sonido, imagen, voz, un mensaje, lo primero que recibe ese estímulo externo es precisamente el cerebro instintivo emocional.

Y eso es lógico, porque el ser humano se protege de manera inmediata y reacciona ante un riesgo externo, o ante la percepción de algo de afuera: por ejemplo, si esta taza de té estuviera caliente, cuando la tome con la mano, inmediatamente mi instinto reacciona, y deja la taza. No entro a ningún análisis racional sobre la taza caliente, simplemente reacciono ante el efecto externo de la taza caliente. Pero entonces, todo el entorno externo (imágenes, sonidos, olores, colores, mensajes) pasa primero por este filtro instintivo emocional, y después va al ámbito racional.

Sobre esto han escrito varios pensadores, por ejemplo, el premio Nobel de Economía (2002), Daniel Kahneman, quien publicó un libro muy conocido que se llama “Pensar rápido, pensar despacio”, y es interesante, porque este señor es psicólogo, pero obtuvo un premio tan respetado en Economía, porque logró identificar el comportamiento de las personas en la toma de decisiones en el mercado. Pero entonces, aquí viene un punto que llama la atención y es que, si quiero llevarte a que comprés un producto o a que reaccionés de una forma predeterminada, no me interesa entrar a la razón, me interesa explotar tus emociones para manipularte, es decir, te presento una imagen de tal forma, un mensaje o frase, que te lleve de manera instintiva y emocional a reaccionar de la manera predeterminada que me interesa, para tomar una decisión predeterminada, independientemente que la razón no tenga absolutamente nada que ver con eso.

Digo, por ejemplo, que en tu casa te están esperando unos delincuentes afuera que quieren quemar tu casa. Te lo afirmo, sin más elementos, sin ninguna evidencia. Y quizás hay un grupo de personas que quieren celebrar tu cumpleaños, pero vos llegas con el prejuicio emocional instintivo, de que está ocurriendo una situación riesgo. Entonces, reaccionas, no en correspondencia con la realidad, sino en correspondencia a la percepción sesgada que te construyeron desde el punto de vista emocional instintivo.

En Nicaragua, lo que ocurrió en el período abril-julio, principalmente, ha sido una explotación inteligente, de alguien que comprende este fenómeno, y que es capaz de activar las emociones negativas de manera irresponsable para desencadenar, a partir de esas emociones, una reacción instintiva emocional, que explote el miedo, la desconfianza, la inseguridad, el resentimiento, el temor a un riesgo inexistente o la magnificación del nivel de riesgo.

Si vas por la calle manejando un vehículo, el nivel de riesgo siempre existe, hay posibilidad que ocurra un accidente, pero ese riesgo tiene una magnitud determinada y racional ¿Cuál es la magnitud racional? La posibilidad real y objetiva de tener un accidente de tránsito, pero si otras personas te hablan de accidentes con insistencia, y las noticias que ves lo reafirman, te alimentás de fotos de golpeados en las calles, atropellados, inmediatamente esas imágenes activan tu cerebro instintivo emocional, y te trasladan al sentimiento de miedo, terror, inseguridad vial y riesgo. Entonces, el riesgo, que tal vez tiene un tamaño de 5, lo multiplicas, tal vez por 10, es decir lo percibís diez veces más alto que lo real, aunque sea un riesgo objetivo de 5, pensarás que es de 50, es tu riesgo subjetivo o percibido.

Creo que esa manipulación de información, en el caso de Nicaragua, -aunque es un problema global conocido-, corrió por una red virtual, que también es un fenómeno nuevo en el mundo: hace 30 años no era así. De tal forma que, esta red virtual tiene la posibilidad de explotar y de multiplicar, de manera inusitada, esas imágenes y mensajes que activan el cerebro instintivo emocional. Y si utilizo esa plataforma virtual, creo una realidad virtual, que no existe o quizás existe en un tamaño pequeño, pero la magnifico y presento en una magnitud mayor. El gran problema es que muchos nicaragüenses, pero también muchos actores internacionales, se dejaron llevar y actuaron de manera instintiva emocional, a partir de desinformación y manipulación de la información de manera irresponsable, que generó temor, desconfianza, incertidumbre, y provocó una reacción exponencial ante una amenaza inexistente, o una amenaza exagerada o manipulada, y entonces se produce un círculo vicioso en espiral: frente a lo que percibo como amenaza, reacciono con violencia, y esa violencia me genera una mayor amenaza, y la amenaza se convierte en un riesgo presente. Pero también hay que reconocer que ese fenómeno tenía un fin concreto, es decir, no era un fenómeno improvisado que ocurre sin propósito preconcebido u oportunista, sino que, como si fuera un comerciante: querían que compraras un producto, aunque después podrías preguntarte por qué lo compraste si no lo necesitabas, pero ya es tarde, ya fue pagado, el gasto fue hecho, no hay devolución.

Querían desacreditar a un gobierno legítimamente constituido, y pretendían asumir el control político de facto. Ese propósito era claro, -así se dijo unos días después-, y para ese propósito manipularon los efectos emocionales instintivos de la población o de un grupo de pobladores, que además tiene otra característica: ¿quiénes son los principales usuarios de las redes? Los jóvenes menores de 40 años. Entonces, impactás en un universo poblacional, mayoritariamente joven, porque la gente de mi generación, vive y depende menos de las redes, que la gente de esa generación.

Los promotores de ese efecto, requieren hacer parecer daños que afecten e incidan en la sensibilidad popular tocando lo más íntimo del colectivo social (patria, madre, niño, medio ambiente, creencia religiosa, etc.), la creación de una víctima aparente o la manipulación de una real, es decir, lo que querés es potenciar y manipular el efecto de imagen de esa víctima en el comportamiento general, impactar en la sensibilidad colectiva.

Si querés difundir temor, inseguridad, riesgo, amenaza, rechazo, si querés desacreditar al poder político o a la policía, -instrumento legitimo del poder político institucional-, independientemente que sea cierto o no, incluso podría existir un muerto, pero podrías plantear o simular la imagen de diez; podría haber un lesionado, pero podrías plantear la imagen de veinte; es decir, multiplicar todo lo real, por una magnitud mucho más alta que explote las emociones negativas colectivas y provoque rechazo instintivo, eventualmente, un desborde de rechazo, resentimiento, odio y violencia.

Muchos dicen que son protestas auténticas, es decir, el sentir de la población ante una demanda social, ¿cuándo esto deja de ser lícito?

Cuando hablas de protestas auténticas “del sentir”, la pregunta “del sentir” es una emoción, entonces la pregunta es ¿si el sentir fue legítimo, o fue emocionalmente manipulado? Ese es el punto: mucha gente, no me cabe la menor duda, reaccionó ante una información incorrecta, manipulada. Si veo una foto de un niño golpeado, o quemado como el caso de las víctimas del barrio Carlos Marx, yo, que soy padre de familia, veo al niño e inmediatamente me emociono e indigno, siento pesar, siento dolor y consternación. Sin embargo, trato de recurrir a la razón, trato de ver cuál es la evidencia, la relación de causalidad o responsabilidad posible, pero, si alguien no recurre a la razón, simplemente reacciona rechazando un hecho, que evidentemente es repudiable, pero, sin entrar a la realidad de quién provocó eso, y simplemente recibe: “lo provocó fulano”, y me monto y asumo esa idea inicial que me “vendieron”. Sí, hay un sentimiento, pero la gran pregunta es ¿Ese sentimiento legítimo que lo provocó? ¿Lo provocaron hechos reales, o hechos manipulados, o magnificados, o hechos irreales y construidos virtualmente? Ese es el gran problema.

En Nicaragua, en diciembre de 2017, las estadísticas oficiales y no oficiales, nacionales e internacionales, confirman que el país tenía cifras económicas, sociales, de seguridad, óptimas: las más privilegiadas de Centroamérica sin dudas. Nicaragua tenía una tasa de homicidios de 7 x 100 000 habitantes, una de las cuatro más bajas de América Latina, el nivel de inversión, la estabilidad macro económica, el empleo y la afiliación a la seguridad social, todos eran crecientes. El aumento del turismo, de los negocios y la actividad económica social, la percepción general de los ciudadanos era óptima. En ese escenario de diciembre 2017, no te plantea la mínima posibilidad de percibir un escenario dramático como el que ocurre entre abril y julio 2019. ¿Qué lo origina? Una explosión artificial, virtual, de desconfianza, de inconformidad, de temores, a partir de manipular de manera irresponsable el cerebro instintivo emocional de las personas, con imágenes falsas, manipuladas, o reales, pero desvirtuadas en su naturaleza y magnitud.

La polarización fue creada; al 30 de mayo había una fuerte polarización, la gente creía muchas cosas que veía en redes sociales, y probablemente era parte de lo que usted menciona. ¿Por qué elegir una marcha, o desde la oposición, por qué elegir ese día para hacer una marcha opositora nacional? ¿Tiene que ver algo con que sea una efeméride importante y muy emotiva para el pueblo nicaragüense? Evidentemente así fue.

Aquí usaron los símbolos, símbolos que fueron manipulados emocionalmente, es decir, ¿por qué elegir una bandera azul y blanco, si la bandera azul y blanco es de todos los nicaragüenses? Porque querés manipular el símbolo emocionalmente. Elegir fechas, elegir referentes que puedan tocar emociones: el patriotismo es una emoción-sentimiento importante en los ciudadanos, azul y blanco es importante, somos todos nicaragüenses por lo tanto cubiertos por una bandera azul, blanco y azul. Pero también el 30 de mayo, somos muy afectivos en la relación con las madres en Nicaragua. Muchos hogares son dirigidos por madres. Utilizar fechas para tratar de plantear conflictos y presentar “víctimas”, como víctimas lo que no son víctimas, y como provocación del otro lado, lo que fue una provocación mal intencionada, elaborada y construida. Me parece que ese es el propósito.

Entonces, creo que el escenario de 2017, fue lamentablemente alterado por una circunstancia que explotó las contradicciones del país: en Nicaragua, la sociedad es diversa, sin lugar a dudas, y existen diferencias y problemas que requieren ser administrados y abordados dentro del marco constitucional y cívico. Tenemos puntos de vistas distintos, entre grupos sociales, políticos, etc., pero esos puntos de vista no llegaban a condiciones extremas de confrontación. Pero quizás, el otro grupo opositor y no cívico, necesitaba provocar conflicto y confrontar, para agudizar las contradicciones, eso es lo que trataron de hacer en el escenario producido.

Sin embargo, veía una última encuesta reciente de M&R Consultores (mayo, 2019), donde plantea un panorama interesante: hay reducción de la cantidad de personas con una visión negativa del país, comienza a revertirse, por lo menos en los últimos diez meses, esa posición extrema que se había planteado, y los que se quedan en esa posición son menos. Me parece positivo, quiere decir que el ámbito instintivo emocional, comienza a darle paso a lo racional, y comenzamos a ver los argumentos de la verdad, el balance de las circunstancias, identificar las referencias verídicas, apelando a la razón, con buena intención y mayor serenidad.

Creo que hay un buen grupo que tiene mayor racionalidad en su comportamiento, hay quienes se mantienen en posición irresponsable, confrontativa e intolerante. Eso no quiere decir que el total de la población esté de acuerdo con un gobierno determinado, pero creo que más o menos 8 de cada 10 nicaragüenses estamos convencidos de que el camino para cambiar un gobierno, es el camino político institucional, es decir, que tenemos que recurrir al camino democrático, dentro del orden constitucional, y tenemos que respetar ese ordenamiento, y si no nos simpatiza un gobierno, tenemos derecho a que no nos simpatice, debemos de recurrir al mecanismo legítimo para sustituirlo. No son funcionales ni los tranques, ni la violencia pública, ni los paros que afectan el empleo, que afectan el trabajo y el desarrollo de las personas y la sociedad. Los nicaragüenses, la mayoría, queremos empleo, prosperidad, tranquilidad, paz y seguridad. De eso estoy convencido, pero también la encuesta deja esa confirmación, es decir, 8 de cada 10 personas, por lo menos.

¿Cuál debe ser el rol de la policía y de las autoridades en situaciones de conflictos violentos?

El primer comentario es que observo, en algunos comportamientos de la oposición política no cívica, un patrón, y es que convocás a una acción determinada sobre una ruta determinada, y sobre la marcha, alterás la ruta, o alterás el comportamiento de los que convocaste o dijiste harías. Es decir, me suena a que hubo un intento para convocar con un propósito, y utilizarlo para otro. Te menciono un caso: 30 de mayo, la marcha terminaba en la rotonda de Metrocentro, ¿a cuenta de qué se iban a moverse fuera de la rotonda? Se desprendió un grupo, ¿con qué intención? Fueron a otro espacio, para realizar acciones de confrontación, provocar, atacar y quemar, evidentemente fuera de la marcha que había concluido.

También pasó con la llamada “Marcha de las flores” (30.6.2018), ¿por qué si hay una marcha que tiene una ruta, -aunque sin solicitar permiso ni cumplir los trámites de ley, fue permitida-, existía la ruta anunciada, y de repente, un grupo azuzado de desmembró de la movilización, y ejecutó otra acción que no tiene absolutamente nada que ver? se desvió un grupo y fue a recuperar con violencia una propiedad privada recientemente invadida. ¿Quién era el dueño de esa propiedad? ¡Uno de los financiadores de la marcha! ¿Qué es eso? ¡Manipular!

Podría mencionar también el caso reciente en el Sistema Penitenciario (16 de mayo): se organiza una visita de la Cruz Roja Internacional, y el día de la visita, promueven e impulsan un motín violento algunos reos; intentan desarmar y agreden con violencia a los custodios, en el cumplimiento de su deber, y quieren iniciar un conflicto que tenga un impacto externo, visual y virtual.

Es decir, en los tres ejemplos mencionados, el patrón que observo es que los actos o movilizaciones públicas convocadas tienen un propósito particular oculto, han generado otros comportamientos violentos y han traído consecuencias para exacerbar, en espiral, la confrontación y la manipulación informativa que mantenga activa la reacción instintiva emocional interna y externa.

¿Cuál es el rol de la policía de aquí y en la China? A la policía le compete conservar el orden público, o restablecer el orden público en caso de que se interrumpa. ¿qué, le compete a la Cruz Roja eso? ¿a los bomberos? ¿a los maestros? No, es decir, a la policía, como oficio y profesión, como institución, le compete hacer uso de la fuerza de manera legítima en cumplimiento de la ley, y, por lo tanto, preservar el orden público, restablecer el orden público cuando este se rompa, esa es una función pública necesaria y legítima por el bien común.

¿Con qué propósito lo hace? Primero con el propósito de preservar la vida de las personas y sus bienes. Pregunto, ¿qué hubiera pasado si la policía se ausenta y se arma el caos en todas las calles y nadie lo restablece? La mayoría de los ciudadanos somos perjudicados, y vuelvo a preguntar ¿a quién le compete hacerlo? El estado está obligado, a través de la policía, a actuar, con la facultad de la fuerza policial que la ley le da, para restablecer el orden público, o preservarlo, proteger la vida y la integridad de las personas, el desempeño de los ciudadanos, la actividad social, económica, cultural, política de las personas, de manera legítima.

Si alguien quiere interrumpir con violencia o acciones no cívicas, fuera de la ley eso, ¿quién está obligada a poner orden? ¡La policía! Un amigo oficial de policía decía una vez, hace varios años: “Nos tocó bailar con la más fea”, bueno, “les tocó bailar con la más fea”, pero es su competencia, deben actuar ¿qué hacemos los ciudadanos si esa fuerza legítima e institucional se ausenta y no actúa?

Si llega un ladrón a mi casa a robar, y llamo a la policía y lo echa preso, que el ladrón sea buena gente, que tenga hijos, o tenga una abuelita o a su mamá enferma, no determina la naturaleza de su acto delictivo pues, se metió a robar, cometió delito y tiene que asumir las consecuencias por el delito cometido. El sistema penal podrá determinar los atenuantes y circunstancias, pero no puede obviar la responsabilidad. Si un individuo agrede a otro y lo daña físicamente, y llamamos a la policía, la policía lo lleva, lo esposa, y lo mete en una cárcel. ¿Cómo es la cárcel? ¿Cómo son todas las cárceles en el mundo? No hay una sola cárcel bonita. ¿Estar preso es bonito? No, no es bonito ni cómodo para nadie. Es lamentable que haya personas presas. Quisiera que no hubiera un solo preso en el sistema penitenciario, pero quisiera que no hubiera habido ni un solo muerto, ni un solo herido, ningún daño a la economía del país que trajo desempleo para más de cien mil personas, por la tragedia ocurrida entre abril y julio. Si hubo daños, hay responsabilidades, si hay responsabilidades, hay personas concretas que tienen que responder por eso, con sanciones y penas según la ley, ante la sociedad provocaron daño y por el bien común el estado está obligado a actuar y hacer justicia. Esa actuación frente a un delito cometido le compete al sistema policial, en primera instancia, y luego a la fiscalía y después al juez, al sistema de justicia penal en su conjunto.

Si la policía, y el estado de Nicaragua, no preservan el orden público, y no restablecen el orden público, ¿quién lo va hacer?

Si querés provocar en la emoción, en el comportamiento de las personas, una reacción ante un hecho -que no importa si no existe-, para provocar, lanzás mensajes e imágenes de “riesgo”. Para provocar decís, “hay francotirador”, o hay una amenaza determinada, entonces los otros reaccionan ante la amenaza, creen que esa amenaza existe, existe y se exacerba en las mentes, pero en realidad no existe. Creas el escenario de miedo-riesgo-confrontación a partir de una amenaza supuesta.

Si recordás la historia, en el siglo XX, decían cosas absurdas “que los rusos o los comunistas se comían a los niños”, por ejemplo. O que a los viejitos los hacían jabón”. Bueno, todas esas cosas lo que pretendían era presentar ante la sociedad norteamericana, una opinión anticomunista, el terror, que “se comen a los niños”, y que “hacen jabón a los viejitos”. Eso es fantasía, pero no importa, y aquí lo mismo, es decir, lo que querés sembrar, en la emoción de la gente, en el comportamiento, pretendés explotar emociones negativas de las personas: pesimismo, resentimiento, temor, inseguridad, desconfianza.

Creo que Nicaragua, y los nicaragüenses, y este programa, tienen que cultivar las emociones positivas. ¿Cuáles son emociones positivas? La solidaridad, la amistad, la paz, la convivencia, la tolerancia, el respeto a la ley, eso tenemos que cultivar, no lo contrario. Además, tenemos que insistir que las personas se dediquen un tiempo para reflexionar con la razón, y no dejarse llevar por los impulsos ni por el instinto animal. Eso también sucede en la relación de pareja, en la relación con el vecino: si tu esposa o vecino, dice algo, y reaccionas de manera impulsiva, te vas a equivocar y va a ser grave para la relación. Es decir, cuando ocurra eso, hay que detenerse un minuto, usar la razón, recurrir a la sensatez, a la serenidad y te aseguro que la decisión y el comportamiento va a ser responsable.

Aquí, en Nicaragua, lamentablemente, entre abril y julio, un grupo malintencionado e irresponsable, con propósitos políticos oportunistas, explotó de manera temeraria las emociones negativas de los nicaragüenses, y lanzó eso a través de la plataforma de las redes virtuales, y canales internacionales, contaminando también, las decisiones de organismos internacionales que deberían de ser más sensatas y objetivas, pero también están motivados por intereses geopolíticos externos.

Como reflexión, los nicaragüenses deberíamos decir: “NUNCA MÁS”. Nunca más esa manipulación, nunca más esa violencia irresponsable, recurramos al mecanismo que respete el orden constitucional legítimo, no a la violencia, no a los tanques, no a los paros, no a la provocación, no a la manipulación, no a la desinformación.

Los nicaragüenses tenemos la suficiente madurez y responsabilidad para ponernos a platicar y encontrar soluciones legítimas a nuestros problemas. La injerencia externa ha demostrado en la historia de doscientos años, que es desafortunada, y siempre nos provoca daño. Una cosa es el apoyo externo que ayude en la solución de los problemas, y otra cosa es la actitud injerencista, interventora, manipuladora desde el exterior, que contamina la posibilidad de nuestras propias y auténticas soluciones al imponer sus intereses.

Nicaragua necesita retomar el camino de prosperidad, paz y seguridad que tenía en el año 2017. Ese camino va por el diálogo y la tolerancia, por aprender a vivir con nuestras diferencias, y seguramente tendremos la capacidad de aprovechar el gran potencial natural, y humano que los nicaragüenses tenemos.

* Entrevista para radio La Primerísima.