La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República, instó hoy a seguir procurando la unidad y trabajar siempre por la paz, la concordia, el encuentro y el bien común, el bien de todos.

En su mensaje de este miércoles, señaló que hay que seguir trabajando por el bien común, por esa paz y ese bien a los que todos aspiramos.

Ese es el mensaje que nos dejó San Francisco de Asís: paz y bien, siempre, todos los días, trabajamos por paz y bien, dijo.

Concordia y Amor de Madre

Y lo hacemos con amor y más en estos días, con amor de madre, como madres nicaragüenses por gracia de Dios, que estamos aquí viviendo con el corazón crecido de cariño, estos nuevos tiempos de nuestra Nicaragua, donde como madres, precisamente, trabajamos para que en nuestros hogares, en nuestras familias, crezcan la concordia y el espíritu de bien.

La concordia, que es precisamente todo lo que nos convierte en artesanos de paz. La paz que no viene del mundo, sino del Espíritu Santo. La paz interior que es profunda y que permanece mientras atravesamos todas las circunstancias y nos da el valor, el coraje, la valentía para ir siempre adelante, recalcó.

Recordó que “la paz que es también la sonrisa, la sonrisa y la alegría de vivir, la paz interior, la paz en la familia, la paz en la sociedad, la paz en el país que debemos trabajar, transitando todas las circunstancias sin perder la sonrisa, sin perder la esperanza, todo lo contrario, fortalecidos en ánimo, que quiere decir alma, fortalecemos todos los días nuestro espíritu, nuestra alma, como pueblo de fe, como pueblo de Dios y como pueblo que sabe de luchas y de amor.

Enseñanzas de la paz

Como entendemos todas nuestras lecturas, la paz nos enseña, nos enseña a avanzar en la vida, nos enseña a poner sobre nuestros hombros, la vida, las dificultades, el trabajo, todo, sin perder el aliento de la paz, prosiguió.

Y sobre nuestros hombros, en nuestros corazones, en nuestra conciencia el mandato de paz y bien, con ese mandato tenemos el valor, el coraje, el heroísmo de seguir adelante con amor, dijo.

La paz de Jesucristo, porque Nicaragua como pueblo cristiano, las familias nicaragüenses nos encomendamos todos los días, nos hemos consagrado a Cristo Jesús, por eso nos sentimos capaces de enfrentar todos los desafíos con gran capacidad, añadió.

Alentándonos y animándonos desde la paz de Cristo y desde el amor de Jesucristo a salir adelante con absoluta convicción de victorias, bendecidos, prosperados y en victorias”, afirmó.

Injusticia no prevalecerá

Sentenció que “la injusticia no prevalecerá, eso los sabemos también, nos lo enseña la historia, la memoria, las Sagradas Escrituras, sabemos que Dios es justo, sabemos que Dios es misericordioso, sabemos que Cristo Jesús representa también la dedicación a servir fraternalmente y con respeto a la dignidad a los más pobres”.

A los excluidos, los excluidos de siempre. El papa Francisco habla de aquellas personas que descartan, los más pudientes, el descarte. Eso realmente no entra dentro de la lógica cristiana, descartar las necesidades, los sentimientos, las prioridades de otros, no entra dentro del mandato cristiano, de la vivencia cristiana de la fe cristiana, dijo.

Nosotros sabemos que Dios Nuestro Señor es infinitamente bondadoso y digno de suprema alabanza, y grande, inmenso, y sabemos que su gloria es su magnificencia, por eso meditamos, nos inspiramos en sus hechos maravillosos, en todos sus milagros en Nicaragua hemos fortalecido la concordia, la reconciliación en la familia, el trabajo, la seguridad, la paz, que son un gran milagro, resaltó.

Porque después de todo lo vivido el país que tenemos hoy, restaurado, avivado, en prodigio, es un milagro y tenemos que continuar fortaleciendo esta Nicaragua de milagros y esta Nicaragua, donde en cada hogar las familias afirmamos todos los días a Dios. Grande es su poder, añadió.

Incluso, aquí nos enseñaron nuestras tías, nuestras familias a tener respeto por el gran poder de Dios y proclamar todos los días su alabanza y bendecir su santo nombre, eternamente y para siempre, concluyó.