La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República dijo este lunes 6 de mayo que se ha insistido tanto en nuestro país, en nuestra Nicaragua que no hay reconciliación sin justicia, sin reparación, no puede haber paz sin reconciliación y la reconciliación demanda justicia, reparación, no repetición para todos, es clave para consolidar, precisamente, la paz.

Recordó que cuando se conformaron las comisiones que presidió el Cardenal Miguel Obando y Bravo, se llamaron comisiones de reconciliación, justicia y paz, “sin justicia no hay paz, sin justicia es difícil la reconciliación, por eso tenemos que trabajar por la justicia, trabajar para que la reconciliación y la paz sean fruto de la justicia”, subrayó.

Dijo que es el compromiso de reparación y no repetición, compromiso que vale para todos y que cuando pensamos no en nosotros mismos, sino en todos, cuando pensamos en el prójimo, en el hermano, hermana al que nos debemos en cuerpo y alma, sabemos que clamamos justicia porque sencillamente somos seres humanos, iluminados nuestros corazones con un sentido fraternal, pero que reclama como base la justicia, la reparación, la restauración de todo lo que hemos sido.

“Todo lo bueno que hemos sido para lograr lo bueno que seremos, y ese es el sentido de nuestra vida como familia nicaragüense, continuar avanzando en ese avivamiento de nuestra fe, de nuestra devoción, de nuestras creencias y de nuestras prácticas de comunidad humana, donde el encuentro es indispensable, la reconciliación es indispensable desde la justicia. Y por eso reclamamos justicia porque queremos reconciliación y paz”, enfatizó.

La vicepresidenta reiteró que hay que recorrer esos caminos, reconociéndonos unos y otros como hermanos, y sabiendo que iremos a escucharnos unos y otros, y que los excluidos, los que hasta el año pasado iban muy bien saliendo adelante -pero vamos a ir muy bien, de esos no hay duda- exigen retomar los caminos de paz y bien, los caminos de bien común, los caminos de hermandad, los caminos que apartan el egoísmo y priorizan la solidaridad.

“No puede haber reconciliación con egoísmos, la reconciliación por esencia es fraternal, es solidaria y es justa, parte de la justicia. Por eso el reclamo que hacen las familias nicaragüenses, es un reclamo de espíritu justo, un reclamo de pensamiento y prácticas solidarias, un reclamo a que los corazones y las conciencias se abran al verdadero sentido de la vida, que es la solidaridad, el cariño, la fraternidad, ese es el verdadero sentido de la vida”, expresó.

La compañera Rosario añadió que no venimos a este plano a odiarnos o a enfrentarnos unos con otros, venimos a este plano de vida a vivir solidariamente como hermanos y aprender todos los días.

Y yo creo que el principal aprendizaje en esta Nicaragua en la que hemos venido creciendo todos, en espíritu singular, el principal aprendizaje es la convivencia armoniosa, fraternal, familiar y solidaria, como veníamos. Todos queremos restaurarnos, recuperando los buenos rumbos. Y ese ataque egoísta, ese furor de odio quede enterrado en las páginas más vergonzosas de la historia, quiero que se entierre ya y que nos despertemos todos al clamor de paz, a la urgencia de reconciliación, justicia y paz en nuestro país”, agregó.

Eso es lo queremos las muy amplias mayorías de nicaragüense, que respaldamos el cristianismo, la solidaridad, la fraternidad, el cristianismo y repudiamos y rechazamos esas prácticas egoístas que perseveran en la ambición de unos cuantos, que perseveran en la destrucción, porque el seguir empeñados en no reconocer en que para la reconciliación hace falta la justicia es también perdurar en prácticas destructivas”, dijo.

Para la compañera Rosario Murillo, Nicaragua merece lo mejor, con sentido de patria y porvenir,proclamamos que Nicaragua es de Cristo Jesús, príncipe de la paz y el amor. Y si nos llamamos cristianos y si queremos vivir como cristianos, reconozcámonos entonces como hermanos merecedores de respeto, de cariño, de justicia, de restauración y reparación y de no repetición, porque no volverá el odio a nuestro país”.

Calificó los hechos de abril del año pasado como “un paréntesis, un relámpago tenebroso, tormentas, rayos que duraron unas cuantas semanas y fueron derrotados porque el pueblo nicaragüense en mayoría se expresa, se proclama hijo de luz, hijo de la luz, de la verdad, de Dios nuestro señor”.

La compañera Rosario recodó que muchas veces en toda Nicaragua se ha proclamado como tierra de Cristo Jesús, tierra de paz, tierra de abundancia, tierra de prosperidad, tierra de victorias y sobre todas las cosas tierra para reconstruir los lazos de hermandad desde la justicia, para ir adelante con paz, sólida y duradera, desde la justicia, reparación, la no repetición y la reconciliación.

La compañera Rosario Murillo dio lectura al Salmo 85

Sabemos que Dios nos muéstranos, su misericordia, que Dios nos protege y sabemos escuchamos lo que hablará Jehová Dios;
Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, para que no se vuelvan a la locura.
Ciertamente cercana está su salvación a los que le aman,
Para que habite la gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron;
La justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra,
Y la justicia mirará desde los cielos.
Jehová dará también el bien,
Y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia irá delante de él,
Y sus pasos nos pondrá por camino.

“Así nos sentimos viviendo, recorriendo caminos de justicia y paz, besándose, en el Salmo, en la Biblia, primero la justicia y eso es lo que todos estamos reclamando, primero la justicia para que podamos recorrer todos juntos, en alabanza a Dios esos caminos de entendimiento que nos llevan a prosperar y a generar todas las victorias con las que Dios nos bendice, porque tenemos bendición, tenemos prosperidad, esa prosperidad puesta en nuestros corazones, la fuerza de las victorias, por la confianza en la fe en Dios, prosperidad y triunfo es lo que Dios quiere para nuestra Nicaragua, prosperidad y triunfo desde la hermandad, que vamos a recuperar, que ya estamos recuperando en general en todo el país”, agregó.

Finalmente la compañera Rosario dijo que vivimos y todos queremos vivir tranquilos y como familia, como hermanos, unidos alrededor del bien común, ese sentimiento y ese clamor nacional debe trasladarse a los corazones más duros para que se abran.

No obstante, señaló que debe golpear ese clamor los corazones más duros para que se abran y que reconozcan como debemos reconocer, como reconocemos todos, que Nicaragua es de paz, que Nicaragua es de Cristo y que Nicaragua es de amor, que Nicaragua es de bien, que Nicaragua es fraternal, que aquí reina Jesús por siempre.

“Así vamos confianza absoluta en estos caminos que recorremos, donde más tempranos que tarde se irán abriendo los pocos corazones duros que todavía quedan, porque tenemos que entender que somos hermanos y que somos una familia y lo que afecta a uno afecta a todos, no puede de ninguna manera prevalecer el egoísmo o la maldad que solo ve para sí mismo, pero además con visión corta, porque lo que afecta a uno afecta a todos y lo que afecta a todos tiene que abrir corazones puesto que nadie está excluido de cualquier injusticia que se continúe aplicando en esta Nicaragua de fe, de paz, de vida, de bien”, explicó.

“Así es como vamos adelante, confiando en Dios en que la paz es y la paz será desde la justicia y que vamos adelante con todas las fuerzas de la generosidad, la bondad y el cariño de la familia y entre las familias nicaragüenses”, reiteró.

La compañera Rosario Murillo también hizo lectura del Salmo 49.

Oíd esto, pueblos todos;
Escuchad, habitantes todos del mundo,

Así los plebeyos como los nobles,
El rico y el pobre juntamente.

Mi boca hablará sabiduría,
Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.

Inclinaré al proverbio mi oído;
Declararé con el arpa mi enigma.

¿Por qué he de temer en los días de adversidad,
Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?

Los que confían en sus bienes,
Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,

Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano,
Ni dar a Dios su rescate

(Porque la redención de su vida es de gran precio,
Y no se logrará jamás),

Para que viva en adelante para siempre,
Y nunca vea corrupción.

Pues verá que aún los sabios mueren;
Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio,
Y dejan a otros sus riquezas.

Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas,
Y sus habitaciones para generación y generación;
Dan sus nombres a sus tierras.

Mas el hombre no permanecerá en honra;
Es semejante a las bestias que perecen.

Este su camino es locura;
Como a rebaños que son conducidos al Seol,
La muerte los pastoreará,
Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana;
Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.


Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol,
Porque él me tomará consigo. Selah

No temas cuando se enriquece alguno,
Cuando aumenta la gloria de su casa;

Porque cuando muera no llevará nada,
Ni descenderá tras él su gloria.

Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma,
Y sea loado cuando prospere,

Entrará en la generación de sus padres,
Y nunca más verá la luz.

El hombre que está en honra y no entiende,
Semejante es a las bestias que perecen.