La vicepresidenta de la República, compañera Rosario Murillo en su mensaje este martes santo se refirió a que somos una Nicaragua de familia, de fe, de esperanza, de comunidad, una Nicaragua que va adelante en el nombre poderoso de Jesús construyendo, ratificando, confirmando convivencia fraternal y armoniosa todos los días, siendo como somos, pueblo de Dios que quiere vivir en paz, que quiere conocer su palabra, su obra, su misericordia, cada vez más. 

En ese sentido compartió el Salmo 117

Alabemos a Jehová, todos los pueblos;
Pueblos todos, alabemos.
Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia,
Y la verdad de Jehová es para siempre.

“Su misericordia, que quiere decir la fuerza y la fortaleza del corazón para edificar paz, armonía, todos los días, para vencer el odio, instalar definitivamente el cariño entre nosotros como corresponde”, subrayó la compañera Rosario Murillo.

Reiteró que somos un pueblo de fe, somos pueblo de Dios, somos pueblo de amor, somos pueblo de tranquilidad, de familia, de comunidad, somos pueblo de paz e invocamos continuamente al altísimo para que la paz restaurada, para que la paz, reedificada sea y haga brillar a nuestra Nicaragua en el mundo.

Plan Verano de Amor del Ministerio de Salud promueve vida y salud

“Y clamamos a Dios, alabamos al Señor, le clamamos porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, le alabamos y queremos vivir en su verdad, que es la paz, que es la capacidad de entendimiento para siempre”, agregó.

Finalmente dijo que los nicaragüenses estamos entregados a Dios, “nuestro refugio es el Dios de Jacob, clamando paz, encuentro, reconciliación y haciendo todo lo que es posible hacer, y luego como sabemos que con Dios no hay nada imposible, encomendándonos a Dios para seguir avanzando en el avivamiento, en la restauración de los mejores sentimientos en nuestro país. Y en el avance en rutas de trabajo seguridad y paz en nuestra Nicaragua”.

Sabemos que buscar la paz y seguirla es el mandato de Jesucristo. Apartarnos del mal, hacer el bien, no hablar de engaños. Sabemos que los ojos de Dios están sobre todos nosotros y que debemos estar atentos al clamor de un pueblo que merece la paz, al clamor de un pueblo que avanza desde la paz, hacia esos nuevos tiempos que ya están aquí y que serán cada vez mejores de la mano de Dios por su gracia y para su gloria”, finalizó la vicepresidenta.