La doctora Ana Lidia Ortiz Zavala cumplió un sueño más en su vida al graduarse en la IX Promoción de Especialidades Médico-Quirúrgicas "Policías héroes de la paz y la seguridad 2015-2019 del Hospital‑Escuela Carlos Roberto Huembes”.

Ana, a como todos sus compañeros de estudios en esta profesión humanística, tuvo que pasar por muchas situaciones que retaban su fortaleza, sin embargo un 8 de julio del 2018 mientras cumplía con su misión recibió la noticia más dolorosa de su vida. Su hermano, el teniente Hilario de Jesús Ortiz Zavala, era asesinado de manera vil a los 31 años por sujetos que se apoderaron de la ciudad de Jinotepe durante el fallido intento de golpe de estado en Nicaragua.

Con voz entrecortada cuenta que la pérdida de su hermano le dolió tanto que sintió que no tenía fuerzas para culminar la especialidad en gineco-obstetricia, sin embargo, en memoria de este héroe que murió al servicio del pueblo, hoy pudo recibir ese tan deseado diploma.

“Somos cuatro hermanos. Él (Hilario) yo éramos los menores y como hermano era excelente, éramos unidos, siempre estaba pendiente de nosotros, era muy valiente y siempre estuvo ahí con nosotros. Después que mi papá falleció nosotros nos quedamos luchando junto a mi madre y a mi hermana mayor que nos sacaron adelante”, contó.

“Antes de ser policía él intentó estudiar ingeniería pero siempre estuvo en él esa visión de querer servir a Nicaragua siendo policía. Recuerdo que a mi hermana mayor él le decía quería ser policía y ella le decía que eso era muy peligroso, pero siempre insistió, cuando vimos se metió a la academia y se entregó a la institución durante cuatro años y cinco meses, primero fue policía azul celeste y después pasó a la DOEP”, detalló.

La doctora Ana expresó que para su familia todo lo sucedido ha sido difícil.

“El dolor está vivo. Hoy le decía a mi cuñada que es duro estar aquí porque la herida aun no sana, la forma como él murió, la forma como a él lo mataron esos delincuentes golpistas tranqueros. En Jinotepe fueron asesinados Fabel y mi hermano. Jinotepe en ese momento era un infierno y a esos policías le tiraban bombas molotov, balazos y ellos no atacaban porque sabían que lo que buscaban eran provocarlos”, comentó.

“Toda mi familia yo nos sentimos orgullosas de mi hermano. Yo siempre digo que mediante mi trabajo pienso hacer un legado de lo que él dejó y quiero seguir adelante para de esta forma servirle a Nicaragua e ir creciendo para el bien de mi país y de la población”, afirmó Ana.

“Espero que algún día estos delincuentes cesen de sus patrañas, de sus mentiras y que dejen al país en paz, queremos vivir tranquilos y nuestro presidente quiere que salgamos adelante”, subrayó la hoy doctora en ginecóloga.

Hilario de Jesús Ortiz Zavala, dejó dos hijos, una de ellas tiene un año y tres meses.

“Ella llega a mi casa y ve las fotos de su papá y dice mira mi papá y eso es hermoso y doloroso porque ella tenía unos cuantos meses cuando a él lo asesinaron”, manifestó Ana.

DOCTORA1

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