La comunidad educativa de la Universidad Católica (Unica) participó el pasado viernes en una misa en ocasión de la celebración del cumpleaños 93 (2 de febrero) del cardenal Obando y los 8 meses de su partida hacia el Padre (3 de febrero).

El servicio religioso fue presidido por el Obispo de León, monseñor Bosco Vivas Robelo. También estuvieron presentes Monseñor Eddy Montenegro, monseñor Bismark Carballo, monseñor Boanerges Carballo y monseñor Francisco Castrillo.

Durante la homilía, el obispo de León, recordó que los lazos de cariño y aprecio al cardenal Obando no se han roto.

misa

"El amor no pasa nunca, dice San Pablo, es lo único que se traspasa del tiempo a la eternidad, y por lo tanto ese afecto que nos unió con el Cardenal, nos sigue uniendo también ahora con él, en espera de que nuevamente el velo que es la pared entre el tiempo y la eternidad se rompa para nosotros y podamos vernos cara a cara nuevamente, gozando de Dios", dijo el prelado.

"Para mí es claro que la vida del Cardenal ha sido una luz y una gracia muy grande para Nicaragua y para la iglesia en el país. No lo dudo, y precisamente lo digo no solamente por el cariño a él, sino por el testimonio que él dio en momentos que conocí yo que eran duros para él y que los vivió en una actitud de fe maravillosa", expresó el obispo.

Monseñor Bosco Vivas destacó que del cardenal Miguel nos ha quedado su ejemplo de "rectitud, su valentía y su firmeza para defender los principios de la Iglesia como enseñanza doctrinal y moral, y la aplicación de estas enseñanzas de la Iglesia en las realidades del mundo".

Dijo que todos podemos dar ejemplos de situaciones en las que se nos presenta el cardenal como un guía y un pastor "como un maestro, como un padre, como alguien que efectivamente hace sentir una fuerza sobrenatural, que es la fuerza de Dios que el mismo llevaba dentro sin que muchos la descubrieran, porque no pasaban más allá de esa mirada ciega de prejuicios".

"Fue un hombre providencial, alguien que se necesitaba en el momento justo para dar la orientación justa en el momento adecuado. Gracias al Señor, gracias a la Virgen Auxiliadora, que supieron guiarlo a él, para que él nos diera esas seguridades, nos diera esa paz que en medio de aquellas turbulencias necesitábamos en el corazón y en nuestra mente", aseguró el Obispo de León.

"Ahí estaba el Cardenal iluminando con su sabiduría las reuniones de la Conferencia Episcopal; ahí estaba el Cardenal guiando su Arquidiócesis, a la que amó realmente como un padre y un pastor, hasta el último día de su existencia. Porque aun habiendo dejado él el cargo y convirtiéndose en Arzobispo Emérito, jamás dejó de encomendar a esta diócesis, a esta Iglesia a la que él se sintió siempre ligado", añadió el obispo Bosco Vivas.