El 20 de mayo de 1928, desde su cuartel general de El Chipotón, el general Augusto C. Sandino redacta de puño y letra un mensaje que aparecerá publicado en el Nº 16 de la revista Amauta, en julio de ese mismo año:

Por intermedio de la revista Amauta, envío mi más fervoroso saludo a la nueva generación de trabajadores manuales e intelectuales de América Latina, que sabe compartir, como propias, las horas de angustia que le ha tocado vivir a nuestra Nicaragua. A ella reafirmo mi fe inalterable en el triunfo de nuestras armas que, al defender la libertad de un pueblo de Nuestra América, defienden la libertad del Continente.

La pluma de José Carlos Mariátegui había ya convocado a la solidaridad continental con la agredida patria de General de Hombres Libres:

Los Estados Unidos han puesto los ojos en Nicaragua [con] el propósito de convertir [el río] San Juan en un canal interoceánico (…) Sus agentes se han entregado a la faena de organizar las revueltas de las cuales, al amparo de los fusiles yanquis, debía brotar un gobierno obediente al imperialismo del Norte.

El único camino de resistencia activa al dominio yanqui, era el camino heroico de Sandino (…) La bandera de lucha quedó exclusivamente en manos de Sandino y de su aguerrida e intrépida legión. (…) Sandino [mantuvo] impertérrita su actitud rebelde.

El pensamiento de estos ilustres latinoamericanos sigue más vivo y vigente que nunca. La casa del Amauta alberga, como hace casi un siglo, la solidaridad peruana con las luchas por la autodeterminación y el derecho a la no intervención, convencidos de que, al defender la libertad de un pueblo de Nuestra América, defienden la libertad del Continente.