La compañera vicepresidenta Rosario Murillo, destacó este mediodía que el pueblo nicaragüense trabaja duro para edificar Reconciliación y Paz, para edificar todos los días armonía, por caminos de paz, trabajo y bien.

Dijo que Nicaragua está siempre llena de fe, siempre llena de esperanza, siempre alabando a Dios, siempre diciendo bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti para que habite en tus atrios.

“Nos sentimos bienaventurados porque sabemos que nos escoge como pueblo de Dios”, resaltó.

Y, añadió, dice el Salmo 65:

Seremos saciados del Bien de Tu Casa,
de Tu Santo Templo.

 

Con tremendas cosas nos responderás Tú en Justicia,
Oh Dios de nuestra Salvación,
Esperanza de todos los términos de la Tierra,
y de los más remotos confines del Mar.

Tú, Dios mío, que afirmas los montes con tu Poder,ceñido de valentía;

 

Tú que sosiegas el estruendo de los Mares,
el estruendo de sus ondas,
y el alboroto de las Naciones.

 

Por tanto, los habitantes de los fines de la Tierra hablan de Tus Maravillas.
Tú haces alegres las salidas de la mañana y de la tarde. 
Las haces alegrar !

 

Visitas la Tierra, y la riegas;
en gran manera la enriqueces;
con el Río de Dios, lleno de aguas,
preparas el grano, cuando así lo dispones.

Haces que se empapen los surcos de la Tierra,
haces descender sus canales;
la ablandas con lluvias,
bendices sus renuevos.

 

Tú coronas el año con Tus Bienes,
y Tus Nubes destilan grosura.

 

Destilan sobre los pastizales,
y los collados se ciñen de alegría.

 

Se visten de manadas los llanos,
y los valles se cubren de grano;
dan voces de júbilo, y aun cantan.

“Este es el Salmo 65, Cántico de David que agradece a Dios por su generosidad y la naturaleza. Nosotros agradecemos a Dios todos los días, por su generosidad en nuestros campos, en nuestros ríos, en nuestras aguas, en nuestras tierras, en nuestras montañas, en nuestras comarcas, en nuestras comunidades y en los hogares, donde trabajamos duro para edificar reconciliación y paz todos los días, para edificar todos los días armonía, para que seamos capaces de avanzar juntos, restaurándonos como pueblo de Dios, como familia”, expresó.

“Sabemos que la familia es lo más sagrado de todo, restaurándonos, avanzar restaurándonos, viendo nuestros corazones, sanando nuestros corazones, llenándonos de ese cariño que nos conocemos las familias nicaragüenses, las personas, en nuestra Nicaragua y bendiciendo a Dios por los caminos de tranquilidad que vamos construyendo, por los caminos de seguridad que vamos fortaleciendo, por los caminos de trabajo, de paz, de buena esperanza, de buena fe y de buen corazón que tanto animamos en nuestra Nicaragua”, añadió.

Son grandes los hechos de Dios

La Compañera Rosario Murillo señaló que “son poderosos los hechos de Dios, asombrosas sus obras, grande su poder, toda la tierra le adora y canta, vengan, vean las obras de Dios.Luego citó un texto bíblico:

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Volvió el mar en seco;
por el río pasaron a pie;
y allí en Él nos alegramos.

         

Él nos señorea con Su Poder para siempre;
Sus Ojos atalayan sobre las Naciones;
los rebeldes no serán enaltecidos.

 

Bendecid, Pueblos, a nuestro Dios,
y haced oír la Voz de Su Alabanza.

 

Preservó la vida a nuestra alma,

Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

Tú nos probaste, oh Dios;
nos ensayaste como se afina la plata.

 

Nos metiste en la red;
pusiste sobre nuestros hombros carga pesada.

 

Hiciste cabalgar Seres sobre nuestra cabeza;
pasamos por el fuego y por el agua,
y nos sacaste a abundancia.

 

Entraré en tu casa con ofrendas;
te pagaré mis votos,

 

que pronunciaron mis labios
y habló mi boca, cuando estaba angustiado.

Holocaustos de animales engordados te ofreceré,
c
on sahumerio de carneros;

te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos.

 

Vengan, oigan todos los que aman a Dios,

y contaré lo que ha hecho a nuestras Almas.

 

A Él clamé con mi boca,

y fue exaltado con mi lengua.

 

Si en mi corazón yo hubiese mirado a la iniquidad,
el Señor no me habría escuchado.

 

Si yo hubiese mirado a la maldad,
el Señor no me habría escuchado.

 

Mas ciertamente me escuchó Dios;
atendió a la voz de mi súplica.

 

Bendito sea Dios !

Bendito sea Su Santo Nombre !

No alejó, no echó de sí mi oración,
ni echó de sí Su Misericordia hacia nosotros.



“Aclamemos a Dios con alegría, sigamos aclamando a Dios con alegría en nuestra Nicaragua, sigamos cantando la Gloria de su nombre, sigamos poniendo Gloria en su alabanza, sigamos asombrándonos de sus maravillas, de la grandeza de su pueblo, sigamos adorándole, cantándole, sigamos las obras de Dios en nuestra vida cotidiana, los milagros, los portentos, veamos el milagro de la Paz en nuestra Nicaragua y sigamos invocándole, agradeciéndole y trabajando para fortalecer esa Paz desde este sol que nos ilumina y no declina, este sol que alumbra las victorias, de los triunfos de la paz, de la reconciliación, del trabajo y de la prosperidad de las familias en nuestra Nicaragua”, dijo.

“Prosperar en paz, prosperar en victorias de la paz y el trabajo, prosperar porque somos un pueblo cristiano y solidario, somos un pueblo de amor”, concluyó.