Las campanadas del 31 de diciembre a las doce de la noche anuncian la llegada de un nuevo año que se espera traiga mucha salud, amor y trabajo, pero para asegurarse que las bendiciones serán una realidad las familias nicaragüenses tradicionalmente se deshacen de lo negativo y del pasado quemando a un viejo o vieja cargado de pólvora.

Estos viejos y viejas traen consigo mucha mística y tradición. En el puesto de pólvora frente al Ministerio del Trabajo en Managua los hace Sandra María de Trinidad, reconocida como "la Gata" por sus penetrantes ojos azules.

Ella junto a sus hijos y trabajadoras cada año elabora centenes de viejos que según el gusto del cliente pueden ser personajes internacionales a quienes la población ha visto a lo largo del año como seres deshumanizados, que atentan contra la paz, el amor y el bienestar en el mundo.

“Los tradicionales viejos los hacemos desde hace seis años, los llenamos desde los pies, los brazos, estómago y espalda. Haga unos quince a veinte viejos diariamente. Después del 24 de diciembre el boom son los viejos por eso nos esmeramos en su elaboración y a la gente le gusta”, contó Sandra María de Trinidad.

“Tenemos de todos los tamaños y precios, que van desde 300 córdobas hasta 1500 córdobas”, indicó.

Las ventas son cada año muy buenas. Este 2018 espera vender 150 viejos.

“La venta de pólvora ha estado buenísima. El 24 fue increíble ver cuánta pólvora se vendió gracias a Dios y esa es la esperanza, ya me he vendido 25 viejos”, dijo Sandra.

La Gata lleva 35 años vendiendo pólvora para alegrar a la población que es amante del juego de luces que ilumina el cielo.

VIEJO

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polvora

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