La banda delincuencial que lideraba los tranqueros Medardo Mairena, Pedro Joaquín Mena y Francisca Ramírez recibieron fondos financieros del organismo Hagamos Democracia dirigido por Luciano García Mejía.

Con este dinero, que se daba en grandes cantidades, Medardo y su grupo pagaban alimentación, se pagaba a las personas que alteraban el orden en los tranques con armas industriales y artesanales.

Esta información se desprende de la continuidad del juicio contra Medardo, Pedro Joaquín, Luis Orlando Pineda Icabalceta y Silvio Saúl Pineda, donde el fiscal del Ministerio Público presentó una modificación y ampliación de información de pruebas, en la que establece que Mairena se reunió en diversas oportunidades con Luciano para recibir dinero. Esta información será sustentada con declaraciones testificales de detectives que dieron seguimiento a estas personas.

En Morrito fue ataque indiscriminado

En esta segunda sesión del juicio testificaran 11 personas, entre estos la alcaldesa y vicealcalde de Morrito, así como las personas que fueron secuestradas por los delincuentes que atacaron la alcaldía y la policía.

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El primero en declarar fue el vicealcalde Reynaldo José Toruño, quien describió los momentos de terror vividos la tarde del 12 de julio, que duraron aproximadamente 5 horas.
Lo primero que dejó claro fue que nunca hubo ninguna marcha de los supuestos campesinos anticanal que lidera Mairena.

"No hubo marcha, lo que hubo fue un ataque directo, fue una lluvia de balas las que nos cayó esa tarde", relató Toruño, que aseguró que no tuvieron tiempo ni de defenderse, porque los atacantes eran numerosos.

Reynaldo no pudo contener las lágrimas al momento de describir lo sucedido ese día. "Lo que pasamos nosotros fue terrible, fue una de las cosas más espantosas, porque solo escuchábamos el sonido de las balas. fue un ataque directo a la policía y a la alcaldía", dijo Toruño.

Añadió que lo que llegó fue una caravana de vehículos (camiones y camionetas) que se detuvieron a unos 100 metros de la alcaldía, se bajaron los atacantes y comenzaron a tomar posesiones en zonas altas (cerros pequeños).

Relató que el ataque fue persistente y que solamente cuando llegaron agentes policiales de otros municipios cercanos, es que pudieron ver la magnitud de los daños y vieron a las personas lesionadas y fallecidas.

"Los lesionados y muertos fueron atendidos hasta las siete de la tarde, hasta esa hora me doy cuenta que habían matado a los compañeros policías y al profesor Marvin Ugarte (llora al momento de relatar). El ataque fue indiscriminado, nos gritaban ‘¡Ríndanse hijos de la gran puta, ríndanse!’ y solamente se marcharon cuando escucharon que llegó la Policía, eso fue entre las seis y media y siete de la noche. Me sentía impotente que no podíamos hacer nada, fue incesante el ataque y hasta que finalizó la balacera nos salimos y pude observar al profesor Marvin muerto y después a los policías (interrumpe su relato, llora y le pasan un vaso con agua)".

César Miguel Chamorro, vigilante de la alcaldía de Morrito coincidió con el vicealcalde Toruño, al señalar que antes del ataque todos los días eran asediados y amenazados por los sujetos que se encontraban en los tranques ubicados en la entrada del municipio.

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"Todos los días nos amenazaban y nos decían que nos iban a llegar a atacar a la alcaldía, hasta que ese día 12 de julio llegaron en camiones y camionetas a atacarnos, cumpliendo con sus amenazas", dijo Chamorro.

Este testigo señaló directamente al acusado Luis Orlando Pineda Icabalceta, como uno de los atacantes que participaron de la masacre.

"Yo estaba en una trinchera resguardando, miré llegar la caravana, era la segunda vez que llegaron, la primera vez dispararon al aire, pero en la segunda ocasión igual pensamos que iban a hacer lo mismo, pero no, dispararon hacia la alcaldía y la policía. Entre los atacantes estaba Luis Orlando, lo reconocí a una distancia entre 40 y 50 metros", dijo César Miguel.

Chamorro se escapó de una muerte segura, porque se refugió y se hizo el fallecido. "Si no hago eso estuviera muerto, sentí temor todo el tiempo, mi esposa es policía y ese día estaba de turno, gracias a Dios salió ilesa de ese ataque que venía de varios lados, se esparcieron por todos lados, los disparos que hicieron fue de varias posiciones", dijo.

 

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Muerte de policías fue violenta y de tipo homicida

Durante la extensa jornada de presentación de testigos de prueba de cargo, declararon los expertos forenses y médicos que atendieron a los sobrevivientes. En este caso, el doctor Elías Segovia, que determinó que las personas fallecidas recibieron impactos de bala a larga distancia por las características de los orificios donde penetraron las balas.

“Los policías y el profesor murieron de forma violenta y sus muertes fueron de tipo homicida”, explicó el forense al juez que lleva la causa.

También declararon el jefe de seguridad de la Alcaldía de Morrito, Leopoldo José Soto, quien detalló que la municipalidad tiene registrada ante la policía 13 escopetas. Ninguna de estas armas fueron disparadas cuando eran atacados a larga distancia, pues los vigilantes tenían orientado utilizarlas cuando su atacante estuviera a pocos metros.

“¿Por qué pudieron resistir tantas horas de ataque indiscriminado?, preguntó el fiscal a Leopoldo, quien respondió que “teníamos poco parque (municiones) y solo disparábamos para defendernos cuando teníamos algo cerca”, dijo.

Señaló, y en esto coincidió con la alcaldesa de Morrito Eda Griselda Medina, que los atacantes lograron llegar hasta las instalaciones de la alcaldía y en la entrada principal hicieron uso de las armas.

“Logramos sobrevivir porque en ese momento los mismos atacantes advirtieron que una unidad policial que llegó vía acuática estaba llegando para defender a los oficiales de Morrito, ellos gritaron hay que retirarse porque llegaba el ejercito, pero era la policía”, indicó la alcaldesa en su relato, mismo que es coincidente con el resto de testigos.

“Pedían gasolina porque querían incendiar la alcaldía”, dijeron diversos testigos, entre ellos el vigilante Juan Alberto Narváez, que resultó herido en su pierna derecha de varios balazos. Pablo Hernández, otro vigilante herido, que resaltó que todos los días desde el tranque ubicado en la entrada del municipio, eran asediados con que iban atacar la alcaldía.

La próxima sesión de este juicio está programada para el 19, 21 y 22 de noviembre a partir de las 9 de la mañana.

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