La Iglesia Católica vuelve a estar en el disparadero. Una investigación de dos años del gran jurado de Pensilvania reveló actitudes delictivas durante más de 70 años en seis diócesis de dicho estado. El documento de 1356 páginas detalla nombres, apellidos y detalles de abusos sexuales de 300 sacerdotes, así como la impunidad que reinó por culpa del ocultamiento sistemático de los líderes religiosos en coordinación con el Vaticano.

El gran jurado contó con la colaboración del FBI y de las propias diócesis de Pensilvania; que llevan un archivo secreto con las denuncias recogidas durante tantos años. Estas denuncias, requeridas por el mismísimo Código de Derecho Canónico, fueron el hilo del que tiraron los investigadores. Pasaron 24 meses recogiendo testimonios de víctimas e incluso entrevistándose cara a cara con una de las seis diócesis. Las declaraciones son desgarradoras, incluyen a un millar de víctimas y calculan que podría haber miles más que jamás se descubrirán. Muchas de esas víctimas se llevan el secreto a la tumba. La premisa era clara: proteger a los abusadores y la institución por encima de todas las cosas.

Estas son declaraciones traducidas al español extraídas de manera literal del documento original.

Ni los sacerdotes se libran del aborto

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Algunos abandonan… pero siguen pidiendo favores

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El documento incluye prácticas de todo tipo

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Un sacerdote se ensañó con la misma familia

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Ministro pese a casarse, divorciarse y tener un hijo

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La confianza de los niños, característica común que comparten los depredadores

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Cuando confiesan, elogios en lugar de castigos

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La mayoría de casos los sufrieron niños…

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… Pero también niñas

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El objetivo: que el mundo lo sepa

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