La cadena internacional Telesur destacó la indignación del pueblo de Carazo ante la complicidad de la iglesia con los actos terroristas que sufre Nicaragua desde el pasado 18 de Abril.

En el reporte relata como un grupo de delincuentes y terroristas que ejecutaban asesinatos, violaciones, torturas y secuestros, para intimidar a la población de Diriamba en Nicaragua, fueron encontrados disfrazados de monaguillos y monjas en el interior de un templo católico y eran protegidos por sacerdotes y obispos de la Conferencia Episcopal.

Cuando la población entró a la Basílica Menor de San Sebastián para increpar a los obispos por su complicidad con la organización que promueve acciones violentas en Nicaragua, fueron encontrados los terroristas disfrazados con atuendos utilizados en las celebraciones religiosas, informó la cadena internacional de noticias TeleSUR.

Las poblaciones de Diriamba y Jinotepe, del departamento de Carazo, en Nicaragua, denunciaron la abierta complicidad de la Iglesia Católica en la ola de violencia que sacude al país desde el 18 de abril y se ha cobrado cientos de muertos y torturados, destrozos a carreteras y poblaciones enteras secuestradas.

El reclamo a los obispos es por los dos meses en que las familias fueron sometidas al miedo y la violencia.

"Nos tenían presos, andaban con pistolas y no podíamos comprar comida”, narraron los pobladores.

Ante la llegada de las fuerzas de seguridad, algunos sicarios se escondieron en la Basílica de San Sebastián. El pueblo de Diriamba indignado se concentró exigiendo que abrieran las puertas del templo.

Momentos después llegaron los obispos de la Conferencia Episcopal y la gente los recibió con furia, interpretando que venían rescatar a los grupos violentos que se escondieron.

“Asesinos, golpistas, han gozado con todas las muertes solo por un poder que no van a tener”, interpeló la gente a los sacerdotes.

Cuando los manifestantes lograron entrar a la Iglesia, se encontraron con miembros de estos grupos violentos disfrazados de monjas. Los pobladores expresaron furia e indignación, ya que "los sacerdotes estaban escondiéndolos y fueron cómplices de lo que ocurrió", relata Alberto Mora, director de la revista En Vivo.

Los habitantes denunciaron a través de redes sociales que miembros de la Iglesia católica colaboraron con las torturas y asesinatos cometidos por la oposición armada. "En ese departamento se concentraban con la mayor cantidad de armas y la Iglesia era el centro de torturas", afirma Madelein García, corresponsal de teleSUR en Nicaragua.

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