El líder evangelista, misionero y teólogo, reverendo Jorge Raschke, se encuentra en Nicaragua para compartir con este pueblo un mensaje profético en “Clamor a Dios”, en arrepentimiento, humillación y restauración de la paz y los valores para salvar a la Patria, ante la realidad que atraviesa el país.

El evangelista puertorriqueño, con más de 56 años de experiencia como teólogo, ha regresado a Nicaragua, para clamar por la paz, como lo hizo en 1990. Por lo que invitó a todas las familias nicaragüenses a participar en este evento el 10 de junio, desde las 3 a las 6 de la tarde, en Plaza de la Revolución.

“Les espero en la Plaza de la Revolución, para correr las fuerzas del mal. Las armas de nuestra milicia no son carnales; no es tirando piedras, no es golpeando, no es matando a nadie. Nuestras armas son poderosas en Dios, para derribar fortalezas y traer cautivo todo pensamiento y obediencia a Dios”, manifestó el misionero.

“Quieren ver a esta nación en ruinas”

En este sentido, el maestro evangelista indicó que fue aceptado por el Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega y la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, para ser parte de la Comisión de Verdad, que llegará al fondo de los responsables verdaderos de la situación que vive Nicaragua.

“Con los elementos que utilizo para ser justo y balanceado, estoy convencido que todas estas situaciones son producto de la intervención de las tinieblas en quieren ver a esta nación en ruinas, a través de un ambiente, una nube, una manifestación de odio que percibí desde el avión, cuando venía aterrizando”, declaró.

Expuso que toda esta violencia manifestada en Nicaragua, en presencia de potestades malignas, es parte de la corrupción de quienes tienen intereses creados.

“Son intereses del poder religioso que se pueden ver en las participaciones de sus líderes promoviendo el desorden y la violencia en estas manifestaciones. He sido testigo, a través de los medios, la participación de líderes religiosos agitando a las masas, participando en esto”, sostuvo.

“Violan al pueblo el derecho de ganarse el sustento”

Raschke, señaló que “esta metodología de protestas viola los derechos del pueblo nicaragüense al disfrute de sus plenas libertades”, y agregó que estas acciones no les adelantan sus causas de manera alguna a los manifestantes.

“Este tipo de manifestaciones de personas enmascaradas que provocan a veces malas reacciones a las autoridades, no benefician en nada las causas que están tratando de hacer. Le violan el derecho al pueblo, al disfrute de sus libertades y de poder ganarse el sustento”, dijo.

Relató que desde que llegó a Nicaragua, ha tenido la oportunidad de hablar con trabajadores y con personas de la calle, y no es justo que se les impida el libre acceso al comercio, el libre acceso a poder moverse, para que estos grupos impongan intolerantemente sus ideas.

“He señalado al Presidente Daniel y a su esposa Rosario, que hay que alertar a las fuerzas de la ley y el orden, y prepararlos ante estas situaciones. Los manifestantes tienen que tener autocontrol, y no pueden seguir violando los derechos de la economía, del pueblo, del trabajo. Los derechos de uno terminan donde empiezan los derechos de los demás”, expresó.

Pide una tregua a la oposición, gobierno y al pueblo

Refirió que el Presidente Daniel está dispuesto a trabajar en esto; y el tiempo será testigo, por lo que pidió a la oposición, al mismo gobierno y al pueblo, una tregua en sus manifestaciones y tranques.

“El diálogo no puede ser una manifestación de intransigencia. Tiene que haber esos valores de cristianismo. Podemos llegar a un consenso de diálogo, y no faltarles el respeto a las autoridades. Los cristianos verdaderos deben de tener aceptación, sostuvo.

Reafirmó que, tanto a la iglesia, como al pueblo en general, les trae un mensaje profético, e hizo un llamado a toda la nación a que asistan el 10 de junio, desde las 3 a las 6 de la tarde, en Plaza de la Revolución, para clamar a Dios por la paz.

“Solo traigan el corazón lleno de amor y una bandera de la patria. No voy a permitir que esto se convierta en un mitin a favor o en contra del gobierno. Es una reunión para comenzar la sanación y buscar una solución pacífica. Un clamor a Dios en humillación y arrepentimiento, y una restauración de la paz y los valores, salvarán la patria, concluyó.