Para diversos sectores sociales y económicos del país, lo que urge a Nicaragua es retomar los caminos de la paz y la reconciliación que veníamos trabajando en los últimos 11 años, por tanto, se hace necesario eliminar cualquier obstáculo que impida al pueblo trabajar y movilizarse libremente.

Así se expresaron, el dirigente de los mercados de Nicaragua, Jorge González, el productor Humberto Castilla y el analista político Adolfo Pastrán Arancibia. Todos coinciden que la eliminación de los tranques permitirá avanzar en la agenda del diálogo nacional que impulsan diversos sectores civiles, empresariales, juveniles y autoridades del ejecutivo.

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González llamó a la urgencia de quitar los tranques, porque esto causa graves daños a los comerciantes de todos los mercados del país, que han visto sus ventas afectadas.

“Los problemas que tiene Nicaragua lo vamos a resolver en el diálogo, platicando y no imponiendo, creo que debemos tener consenso y no estar con una dinámica que va hacer fracasar al país y van a terminar con esa gran economía que teníamos, aún estamos a tiempo de rescatar las perdidas, pero para eso tenemos que tener una proposición positiva y que venga a restablecer el derecho de cada uno de nosotros a poder trabajar en paz, vender en paz y abrir los negocios en paz y esos tranques no vienen a beneficiar en nada, dijo González.

Añadió que en el diálogo los sectores opositores al gobierno tratan de imponer una agenda antidemocrática, algo que no es correcto y “ya lo dijo Almagro (OEA), ya lo saben todos, ya saben cómo es el asunto y el 2021 está preparado para cualquiera que quiera optar al poder, esto es cuestión de constitucionalidad”.

Detalló que producto de los tranques los comerciantes tienen sus negocios en quiebra, las ventas se han disminuido, sobre todo los productos dedicados al Día de las Madres.

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Pastrán por su parte, manifestó que los tranques están lastimando a la población, sobre todo a los pobres que viven entre los municipios, a los pequeños productores que venden sus cosechas a los mercados locales y los trabajadores que transportan mercancías del interior a la capital.

Todas esas personas están molestas, están estresadas, además de provocar pérdidas y daños económicos. Hay que reconsiderar ese tipo de protestas porque en Nicaragua la constitución garantiza que cualquiera puede movilizarse, hacer protesta, hacer reclamos, pero dentro del marco de la civilidad y no destrucción de los bienes públicos o privados. Eso de los tranques, yo hago un monitoreo todos los días y estoy observando que está creciendo ese rechazo, la población quiere trabajar, mejorar su vida y tener salud, y este tipo de cosas no les permite ese sentimiento de bienestar que necesita la población”, opinó Pastrán.

Manifestó que si bien hay grupos de personas que están promoviendo los tranques, también hay una gran mayoría que los está rechazando y tienen el derecho de irlos a quitar, si así lo desean.

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El productor Humberto Castilla, señala que los pequeños productores ganaderos y agricultores, están sintiendo la crisis de los tranques, porque no pueden vender su leche, su queso, sus frijoles y demás productos a consecuencia de la falta de libre movilización.

“Me he encontrado con una ciudad de Juigalpa retenida, presa, con una serie de tranques horribles, con muros hechos de adoquines, y aquella ciudad triste, como una ciudad fantasma”, dijo Castilla.

En su intento por regresar a la capital, pudo conversar con las familias de las comunidades y con los transportistas que se encontraban estacionados por los tranques, quienes les expresaron su molestia por esta situación de no poder circular libremente.

“Yo le preguntaba a los transportistas y a los pobladores que viven cerca de donde están los tranques y todos están totalmente opuestos”, señaló Castilla.

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