Nicaragua es una tierra de cálida belleza. En su geografía, el fuego en forma de lava, el agua y la vegetación han convivido en eterna disputa por territorios. Esas épicas batallas nos han dejado, como herencia, maravillosas isletas, paisajes variados y exuberantes en los que sobresalen una cadena de volcanes activos, bellas lagunas sobre antiguos cráteres volcánicos y dos grandes lagos que, junto al Océano Pacífico y el Mar Caribe, que bañan nuestras costas, dan una fisonomía muy definida al país.

Las y los nicaragüenses somos gentes de mucho ingenio, laboriosos y progresistas. Amamos la paz y, cuando la hemos tenido, la hemos aprovechado para desarrollar lo mejor de nosotros y para compartir con el mundo en hermandad. Rubén Darío, nuestra máxima figura cultural y gran trotamundos, después de estar toda su vida comprometido con la creación literaria, invirtió sus últimos años en hacer campaña por la paz en el mundo.

La última década de este nuevo siglo ha sido un tiempo de armonía social y de convivencia pacífica, tanto a lo interno del país como en la relación con nuestros hermanos centroamericanos. Este clima de tranquilidad ha permitido que, poco a poco, vayamos superando todo el gran atraso económico y las heridas espirituales, emocionales y materiales provocadas en el pasado por convulsos acontecimientos. Durante estos dos últimos lustros, el gobierno sandinista ha logrado establecer importantes alianzas con los diferentes sectores sociales, empresariales, sindicales, campesinos, pequeña industria y profesionales que han dado como resultado una coordinación efectiva en la prospección de los problemas y mucho acierto en lo tocante a las políticas públicas. Esta sintonía social ha sido la clave para que hoy nuestro país goce de un crecimiento económico sostenido, el mayor en Centroamérica, y haya conseguido revertir, en gran medida, los niveles de pobreza que nos agobiaban, hecho que han confirmado en diferentes momentos los organismos financieros internacionales e instituciones de Derechos Humanos en el mundo.

Uno de los esfuerzos prioritarios en este camino hacia el desarrollo ha estado dirigido a crear, impulsar y consolidar una industria turística limpia, amable con el ecosistema y que ofrece, a quienes nos visitan, un abanico amplio de oportunidades para satisfacer los más variados intereses, gustos y exigencias del visitante. Desde el gobierno sandinista y la empresa privada, se ha invertido y se invierte actualmente en infraestructura hotelera, en caminos y carreteras, en la formación de profesionales de la hostelería, la gastronomía y el turismo, y, algo muy importante, se han invertido ingentes esfuerzos en la consecución de crear un clima de seguridad ciudadana que hoy ubica a nuestro país entre los más seguros del mundo.

Ese camino emprendido con firmeza hacia la paz y el desarrollo, hoy es reconocido por un 80 % de la población nicaragüense que avala la gestión sandinista. También instituciones internacionales de absoluta solvencia como el Cato Institute, reconocido laboratorio de ideas con sede en Washington D.C, que busca y promueve políticas públicas basadas en la libertad de los mercados y la paz, ha ubicado recientemente a Nicaragua en el puesto 59 de los países del mundo con mayor libertad económica y de oportunidades para la inversión. Y, según el Índice de Competitividad Global 2017-2018 del Foro Económico Mundial, el país cuenta hoy con las mejores carreteras de Centroamérica, con una red vial de 24.335 kilómetros. Y, como colofón, a finales del año pasado recibimos con gran entusiasmo el anuncio de que una compañía aérea de proyección e imagen mundial como la española IBERIA, establecerá a partir de este 2018, tres vuelos semanales directos entre Madrid y Managua, lo que, además de ser un espaldarazo al acierto de las políticas económicas implementadas en el país, contribuye y facilita nuestro acercamiento y comunicación con España y Europa, y abre inmensas oportunidades para el intercambio comercial, cultural, técnico y turístico entre Europa y Nicaragua.

Teniendo en cuenta todos estos esfuerzos no es casualidad que, según informes del mismo Foro Económico Mundial, al primer cuatrimestre del 2017 el turismo haya crecido un 28.4%, dato que ubica al país en el número 8 de los destinos turísticos emergentes a nivel mundial y, que las empresas multinacionales de turismo, sitúen hoy a Nicaragua como uno de los destinos turísticos imprescindibles en la agenda del viajero.

Así que, a los hermanos españoles que en nuestros tiempos difíciles nos acompañaron con su esfuerzo solidario y, a los que nunca han estado en nuestra tierra, ahora les invitamos a regresar a esta nuestra casa que ha sido y será siempre su casa, para reencontrarnos y visitar, disfrutar y compartir con tranquilidad y paz de esta nueva Nicaragua en la que podrán constatar con sus propios ojos los avances que se experimentan en todos los aspectos de nuestra sociedad.

Hoy, los versos que el genial argentino Julio Cortázar escribiera sobre Nicaragua adquieren un sentido pleno:

"...Ya ves, viajero, está su puerta abierta,

todo el país es una inmensa casa,

no, no te equivocaste de aeropuerto,

entra nomás, estás en Nicaragua..."

*Artículo publicado en Economía de Hoy