Es un oficio que se realiza desde la antigüedad. Asistir a las mujeres a la hora del parto más que un trabajo es una vocación donde queda demostrado el amor por la vida.

Las parteras nicaragüenses habitan en las comunidades más alejadas de la ciudad. Ellas están atentas a las mujeres que por sus condiciones de preñez y económicas no pueden asistir a un centro de salud.

Los cuidados y atención de las parteras en las comunidades rurales son primordiales para llevar a feliz término el embarazo de miles de mujeres.

Estas parteras, por décadas estuvieron en el anonimato desempeñando su trabajo sin apoyo y con los vagos conocimientos aprendidos de sus madres y abuelas.

Hoy las parteras nicaragüenses han visto cómo su labor humanitaria ha sido visibilizada por el Gobierno del Presidente Daniel Ortega y la Vicepresidenta Rosario Murillo.

Ángeles Rivera, partera con 28 años de experiencia, expresó que lleva la vocación en la sangre.

“Yo inicié como brigadista en los ochentas. ahí andábamos vacunando, salíamos a las comunidades y ahí me gustó la salud y me fui integrando. Continúo trabajando con el Ministerio de Salud por el bien de la comunidad y sobre todo con las mujeres embarazadas. Nosotras en las comunidades les damos los primeros auxilios y los referimos a los centros de salud y las Casas Maternas, manifestó.

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En Nicaragua no se quiere perder a un niño o una madre durante el parto, por tal razón se ha creado la red de salud comunitaria en donde las parteras son las verdaderas heroínas. Sin ellas, muchas mujeres embarazadas que habitan en zonas alejadas no podrían llegar a tiempo a recibir atención.

Nunca he perdido un niño, pero sí hemos estado a punto. Recuerdo que llegó una ambulancia de Puerto Sandino con una muchacha que el niño venía de pie, ya estaba moradito pero el médico y mi persona nos subimos a la ambulancia y logramos sacar al niño del vientre de la madre y se mandó al hospital”, contó Ángeles.

“Las mujeres se nos morían”

“Es un gran beneficio lo que ha hecho este Gobierno Cristiano, Socialista y Solidario, porque ahora ya no vemos tantas muertes como antes. Las mujeres se nos morían, hoy nosotras estamos integradas en todo lo que es la salud, la educación y captando todos los riesgos en las comunidades, no solo de embarazadas sino de niños y adultos mayores”, afirmó.

Muchas de estas embarazadas son acogidas en las Casas Maternas. Ahí las parteras las visitan constantemente para tocar su pancita, ver la posición del bebé e impartir los cursos de preparación para el parto y el puerperio.

Aquí en las Casas Maternas nosotras podemos venirlas a ver, a darles charlas y aceptar que si uno quiere atender el parto, lo haga”, siguió contando esta partera comunitaria.

Sobre la experiencia de ayudar a traer a un ser humano al mundo, manifestó: “Es una gran emoción que no se compara. Ayudar a que venga al mundo un nuevo ser es algo maravilloso tanto para la madre como para quien la está atendiendo”.

Machismo pone en riesgo la vida de las mujeres

Yo les digo a los hombres que piensen en la salud de sus hijos y de su mujer; ya hemos tenido casos en las áreas rurales donde los hombres bien machistas no quieren que se quede en la Casa Materna porque pretenden que su mujer cuide la casa, los niños, le haga la comida y nosotros tratamos de hablar con ellos, una vez hasta machete nos sacó un hombre del campo que nos dijo que la dejáramos ir o nos macheteaba”, recordó.

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Ser partera es un trabajo de día y noche, puesto que tienen que estar pendientes de todas las embarazadas de su comunidad, atenderlas al momento del parto mientras se dirigen al hospital.

Cristina Rufina Picado Prado, es otra partera dedicada a las madres, ella habita en el pueblo del Puerto Momotombo, en las cercanías del volcán y el lago Xolotlán.

“Me gusta ayudarles a las personas que no tienen recurso, a veces dejo mi casa sola y me voy toda la noche a estar con ellas y me las llevo al hospital”, afirmó.

“Ellas necesitan mi apoyo, yo tengo doce hijos y sé lo difícil que es y mientras viva lo haré porque es doloroso que una mujer se muera por falta de una partera”, reflexionó Cristina.

Con su sabiduría ayudan a traer nuevas vidas

A través del Ministerio de Salud, miles de parteras son capacitadas con el único objetivo final de garantizar que cada parto sea un éxito.

“Nosotros somos el mejor elemento en las comunidades y ahora que tenemos capacitaciones nos sentimos alegres porque nos tomaron en cuenta y somos una red importante en la comunidad”, aseguró.

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“Ahora hay más conocimiento, antes era esfuerzo propio y yo le agradezco al Presidente (Daniel Ortega) porque nos han tomado en cuenta, y le pido a Dios que me dé más sabiduría para seguir ayudando a las mujeres; uno de mis mayores consejos a las madres es que no hay como la leche materna”, aconsejó.

Una de las mujeres que ha recibido las atenciones de Cristina durante sus embarazos es Clementina Rodríguez, madre de tres niños.

“Ella nos dice cómo está el bebé y está bien tener una partera cerca porque ella nos orienta”, expresó

“A mí se me han querido venir mis dos criaturas y ella me ha ayudado bastante, me dice que hay que hacer y buscar los médicos”, apuntó.

Sin duda alguna las parteras son un regalo para las embarazadas, su sabiduría ancestral y los nuevos conocimientos en Nicaragua han dado frutos, esos frutos son los Mimados de la Revolución que hoy gozan de la tranquilidad que les asegura el Gobierno Sandinista.