La noche del Martes Santo, los feligreses católicos de la ciudad metropolitana acuden con fervor a la Santa Misa del Señor de las Ánimas en la iglesia San Felipe.

La imagen de Jesús Crucificado es venerada por cientos de devotos y desde el año 1912 realiza su recorrido por las calles de León.

Esta expresión religiosa es una manifestación bellísima donde se muestra la necesidad de encontrar el reino de Dios, y de pedir perdón por las personas fallecidas que se encuentran en el purgatorio.

“Ya desde el tiempo de Rubén Darío, y de Monseñor Alfredo Jarquín, que era párroco de San Felipe, viendo que no existía ningún Cristo consagrado, tuvo la feliz idea de ofrecer una procesión dedicada a las benditas ánimas”, explicó Monseñor Silvio Selva, vicario de la Diócesis de León.

“Esta es una de las procesiones más emblemáticas, que tienen tradición, historia y tienen un camino de fe, para que las ánimas estén en la gloria de Dios y que las lleve al cielo, su verdadera patria”, agregó monseñor.

“Las procesiones nos ayudan a vivir y manifestar la fe, y a honrar a Jesucristo, lo principal es el Señor, que nos lleva a una verdadera conversión, a amar a Dios y amar al prójimo”, afirmó Selva.

El origen de la procesión eran responsos caseros realizados por los vecinos de San Felipe, y tiene la misma antigüedad del patronazgo de la Virgen de Mercedes.

José Manuel Escorcia, es devoto de la imagen, y asegura que la Semana Santa es una buena ocasión para invitar a las todas personas a que procuren acercarse al todopoderoso.

“Tenemos que buscar las iglesias y recordar que los principales valores que se deben de inculcar son el amor al Señor, y la Santísima Virgen María que sufrió tanto al lado de su hijo”, detalló.

Procesión de la Sangre de Cristo en Laborío

La Parroquia San Nicolás de Tolentino del barrio de Laborío, es la pionera donde empezó a salir la imagen de la Sangre de Cristo en León.

“Soy uno de los miembros fundadores de la Hermandad, y para mí es un honor servirle al Señor en estos 27 años que tengo de participar en esta procesión”, señaló el señor Harold Rodríguez.

Por su parte, Nemesio Olivas, año con año se siente dichoso de cargar en hombros al Señor y pedir por todos los seres queridos que han partido.

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